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Atlético Tucumán, el equipo que no se quiere Copar

ANÁLISIS DECANO

De la fiesta bajo la lluvia a la siesta santafecina. El Decano dejó pasar otra chance de meterse a la Sudamericana. Orsi-Gómez recibieron una paliza táctica de Damonte, que apenas tuvo un entrenamiento. Marchiori evitó una goleada.

Tomás Marchiori, la figura del Deca. (Foto: Soy Decano)





El contraste es tremendo: del golazo de Marcelo Estigarribia y la Fiesta Decana bajo la lluvia el miércoles en el José Fierro, al sol que quema y el equipo que hace doler los ojos en la siesta santafecina -qué horario de mierda- y vuelve a caer derrotado de visitante. Atlético Tucumán perdió 1-0 ante Colón, pero perdió mucho más.

El Deca volvió a mostrar su peor cara: su cara de nada. Atlético jugó un primer tiempo apático, inexpresivo, casi sin respuesta ante un Colón que con poco y nada se lo llevó puesto y lo pudo haberlo goleado de no ser por las manos salvadoras de Tomás Marchiori, único héroe en este lío.

Israel Damonte tuvo una práctica con un equipo en puestos de descenso. Con poner un doble 9 bien de área, dos carrileros volcados al ataque y el tándem Botta-Perlaza rotando por adentro, le alcanzó para propiciarle una paliza táctica a Favio Orsi-Sergio Gómez, que desde el ingreso de Kociubinski por Carrera mandaron todo un mensaje.

Atlético quedó reducido a su mínima expresión, pero zafó de la goleada y hasta pudo empatarlo en la chance que tuvo Coronel tras un pase de Sánchez, u otra autogestionada de Mateo que asistió a Tesuri que remató mordido, o un tímido tiro libre de Pereyra.

Este primer tiempo casi impotente no es propio para un equipo con las ambiciones del Deca, máxime si sus propios entrenadores afirmados que ya asegurada la permanencia ahora apuntaban a meterse en la próxima Copa Sudamericana. No se notó.

En el complemento, Colón se quedó sin piernas, pero Atlético no pudo aprovecharlo. Tuvo algunas chances, jugó unos metros más arriba empujado por Giani y un Pereyra un poco más metido, pero con eso no alcanza. El local se puso a esconder pelotas y rezarle al reloj, y El Deca no pudo, no supo o no quiso empujar, llevárselo puesto aunque sea de guapo, con centros, con vergüenza, con algo.

A esta altura, podemos afirmar que ser el 9 de éste Atlético es un trabajo de riesgo. Hoy lo padeció Estigarribia, poco abastecido. Lo propio le pasó El Polaco Menéndez en sus pocos minutos en cancha. La falta de profundidad ya la pagaron antes Ignacio Maestro Puch y Ramiro Ruiz Rodríguez, hoy relegados.

Quedan tres fechas, dos en 25 de Mayo y Chile. La esquina de tu vida será el escenario donde se definirá el futuro del Gigante del Norte. Vos querés volar bien alto y lejos, volver a ser aquel Deca de América que no le tenía miedo. 

Será el turno de este equipo de demostrar que tiene los mismos sueños, de la Dupla Orsi-Gómez de probar que les queda el saco, de dar vuelta la página, volver al fútbol bien jugado y los partidos bien ganados. Porque El Pueblo Decano se quiere Copar y se merece mucho más.