La profecía de San Pusineri, el más fiel de los apóstoles y la gran revancha del Decano
Y una noche, Atlético Tucumán volvió a sonreír. Tres golazos para coronar una noche memorable, consagrar una idea y tomar fuerza para la Resurrección. San Pusineri cumple, El Pueblo Decano festeja.
Sánchez festeja el 1-0. (Foto tomada de TNT Sports)
"¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado"
Lucas 24:5-6.
Y allí donde tropezó, se puso de pie. Y volvió a sonreír. Seis meses despúes, Atlético Tucumán volvió a la cancha de Racing, y pisó muy fuerte. El Decano venía de seis partidos sin conocer la victoria, pero el milagro de la Resurrección es posible para los de San Pusineri, que con tres golazos le ganaron al poderoso equipo de Fernando Gago. El Deca tuvo su revancha, enterró aquel error de Lampe y escribió una nueva página gloriosa ante los grandes, en esos partidos que le encanta y tanto disfruta El Pueblo Decano, que esta noche fresca levanta el cáliz rebosante de fernet y vuelve a brindar por San Pusineri, el primer Santo Celeste y Blanco.
Hace rato que no conocía el triunfo (y mucho más lejos de casa) pero San Pusineri está convencido y no hay dudas en su Salmo: la línea de cinco se sostiene, hay banca para los tres zagueros y los dos carrileros. El Bebe de cinco, todos encomendados a la zurda de Joaquín Pereyra y el picante Mateo Coronel, que vuelve al once. Te prendés a FM latucumana, te sentás frente a la tele, te preparás un fernet y ves que el nueve de ellos es Paolo Guerrero. No es miedo, es respeto. Pero cuánto respeto. Y encima se viene River, pero para eso falta mucho. Y faltaba lo mejor.
El Deca salió a pelear el partido de arranque, a apostar por la sociedad Pereyra - Coronel por la izquierda y así incomodó a Racing desde los primeros minutos. Atlético se plantó en campo contrario, pero La Academia respondió con su lección de fútbol y toques, pero en el arco estaba Marchiori para ahogarle el grito a Hauche y sus amigos en el primer tiempo. Lo tuvo El Deca en una contra con Tesuri, y después Bianchi y el propio Marchiori casi se mandan un blooper (justo acá), pero esta noche es Celeste y Blanca, pero bien tucumana. Porque tras el susto, llegó el desahogo.
Memorable golazo de Adrián Sánchez. Por la guapeada de Coronel, por el cambio de sentido que le imprimió el zurdo Pereyra a la jugada, para que vaya de izquierda a derecha y encuentra solo a Marcelo Ortiz, El Redimido, el que estuvo mucho tiempo afuera y volvió firme. Firme con el pase a la cabeza del Chelo Estigarribia, peleado con el arco rival pero generoso para abrir bien grandes los ojos y encontrar al '5' que entra al área a la carrera. ¡Una tijera tiró Sánchez! Para cortar la mala racha, para cortar la mufa, para cortar con esta sequía, con esta huelga de sonrisas que hoy se termina porque Arias responde flojo y El Pueblo Decano grita bien fuerte el golazo del volante, primero suyo con la Celeste y Blanca.
Con la ventaja en el marcador, a su juego lo llamaron: resistir con aguante, salir con todo de contra. Racing salió herido a buscar el empate, pero ahí apareció Él, el 10, el fútbol. Joaquín Pereyra la puso bajo la suela, la aguantó como hacen los que saben y recibió la falta. Y se hizo cargo del tiro libre, y la acarició a la cabeza del Chelo Ortiz, que saltó más alto que todos en el punto penal, conectó de cabeza y la puso en el ángulo. ¡Tamo Chelo! Claro que sí. Golazo del 3, que vive su propia Resurrección con San Pusineri, se ganó su lugar como stopper derecho y volvió al gol, una de sus principales virtudes desde que aterrizó en 25 de Mayo y Chile, hace un par de años atrás.
Ortiz - Bianchi - Romero contuvieron a Paolo El Guerrero y Maxi Romero cuando los de Gago se vinieron al ataque. Pero el más despierto de todos se llama Joaquín, se apellida Pereyra, y es un crack: el 10 recuperó y tocó para soltar a Estigarribia a la carrera, con todo el campo contrario por delante y Arias solo, allá lejos y en el horizonte, bajo los tres palos. El Chelo la tocó cinco veces para cruzar todo el Cilindro a pura velocidad, a pura potencia. La figura de Arias no lo intimidó, al contrario: gambeta y gol. Trague y mastique. Esto es goleada, señores. El 9 también vuelve a creer esta noche y él también tiene su desquite personal.
El VAR anuló el descuento de Guerrero, pero a los minutos Romero le ganó de arriba a los centrales y a Marchiori y empañó el marcador. Pero qué te importa. Si El Deca se trajo un triunfazo justo y necesario. Realmente es justo y necesario, repiten los devotos de San Lucas que nunca perdió la Fe en su línea de cinco, en Pereyra, el más fiel de sus apóstoles, en los guerreros de su defensa para resistir con aguante. Y una noche, El Gigante del Norte volvió a ser feliz. San Pusineri cumple, el Pueblo Decano festeja.
Atlético ganó y ganó bien. Tres golazos, tres gritos eternos, en esa cancha donde una vez sorprendieron los pibes, donde el dolor se apoderó de 25 de Mayo y Chile y donde hoy Atlético volvió a ser Atlético. La gran apuesta táctica de San Pusineri pagó sus frutos, y qué cosecha. Tres puntos que cotizan en alza, porque El Deca sale del fondo, levanta la cabeza y con el pecho erguido espera al invencible River de Demichelis.
Es lunes pero se siente como sábado a la noche en los corazones Celeste y Blancos. Hace frío, pero agarrás más hielo porque sale otro cáliz y Tomemo Somo Atlético. Así te quiere el Pueblo Decano, siempre valiente, siempre con decisión. El milagro de la Resurrección es posible, San Pusineri lo hizo de nuevo.








