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"Villa la para con el pecho...": El Dios Decano y un gol inmortal en la previa de Atlético Tucumán - San Lorenzo

JUEGA EL DECA

El 2 de noviembre de 1975 El Deca le ganó en El Monumental al Ciclón. "El Cementerio de los Grandes", titularon los diarios. Palomba figura, el festejo del Kila Castro, y la decisión del Maestro Avellino que hizo que aquel triunfo y ese gol sean eternos en los corazones Decanos.

(Foto: Twitter @HistoriaTucuman)





Atlético Tucumán recibe este sábado a San Lorenzo de Almagro en 25 de Mayo y Chile y los Decanos más memoriosos se emocionan al recordar aquel triunfazo de hace apenas 48 años, aquel inolvidable 2 de noviembre de 1975 cuando El Deca le ganó al Ciclón con gol del Dios Decano, Julio Ricardo Villa: el relato de aquel gol quedó inmortalizado en la voz del inolvidable Osvaldo Caffarelli, que El Maestro Avellino incluyó en la marcha que compuso para El Gigante del Norte.

"Toma carrera Palomba, la eleva para Villa, la para con el pecho... peligro, tiró... GOL, GOL, GOL, GOOOOOL, GOOOOOL DE ATLÉTICO", relató Caffarelli y su voz eterna todavía emociona a los Decanos cuando cantan que "sí, sí, señores, yo soy Decano, sí, sí señores, de corazón porque este año de 25, de 25..". Aquel 2 de noviembre del '75 el Monumental estaba lleno y llovía en Tucumán, según recordó Historia del Decano (@HistoriaTucuman), la cuenta de recopilación histórica del Deca de Sebastián Lampasona en un hilo imperdible.

Por la Fecha 10 del Nacional '75, San Lorenzo llegaba como puntero a Tucumán. El gol del Dios Decano Julio Ricardo Villa a los 69' desató la locura de todo el José Fierro y un festejo inolvidable de Francisco Kila Castro adentro del arco y de cara a la hinchada del Deca. Según las crónicas de la época, la gran figura de la cancha fue Víctor Hugo Palomba.

El Deca formó con Serrano, Arguello, Guerrero, Solórzano, Moreno, Castro, Palomba, Villa, Dominé, Agüero, Guiso. En el equipo de Juan Eulogio Urriolabeitía ingresaron Millicay y Alderete

Así lo repasó en su crónica Julio Amaya: "La diferencia para Atlético estuvo sustentada en su mayor caudal de individualidades. Porque Palomba cumplió excelente desempeño y fue fundamental para que su equipo dominara con soltura en el segundo tiempo. Villa y Agüero crearon insolubles problemas a San Lorenzo. Lavolpe vivió así continuas angustias, mientras no funcionó Scotta y sólo la calidad de Ortiz aportó situaciones de peligro. Y el golazo de Villa puso justicia: tiro libre de Palomba por elevación, pelota que cae sobre el sector derecho del área. Villa la para con el pecho, da una media vuelta y de derecha la coloca a la izquierda del arquero...".

"Éxito brillante conquistó Atlético Tucumán" tituló La Gaceta, mientras que para Oscar Fernández en el José Fierro era por esos días "El Cementerio de los Grandes". El Deca obtendría luego cinco triunfos al hilo que le permitieron clasificar a la ronda final de aquel Nacional '75. Carlos Abel Gómez, El Maestro Avellino, inmortalizó aquel gol de Villa en la Marcha del Club Atlético Tucumán.