Top

Atlético Tucumán y el fuego perdido, sin defensa ni justicia

ANÁLISIS DECANO

Atlético Tucumán cayó goleado en Varela, luego de que una doble intervención del VAR sentenció el partido. El equipo de Pusineri mereció al menos el descuento, pero ya lleva cinco partidos sin victorias.

El penal que atajó Marchiori y el VAR obligó a patear de nuevo. (Captura de video)





Otro domingo que no se pinta de Celeste y Blanco, y en el que la cara de enojo y la bronca delata a los hinchas de Atlético Tucumán de cara al inicio de una nueva semana en nuestra provincia. Ya son cinco partidos sin victorias, y se agudiza el mal presente del equipo de Lucas Pusineri, que extraña el fuego de 2022. Nobleza obliga: una distracción en defensa y una doble intervención de VAR sentenciaron al Decano, que cayó goleado pero mereció el descuento e incluso más en el complemento.

El Pueblo Decano se encomienda a San Pusineri, el primer Santo Celeste y Blanco, el hombre del milagro y la ilusión modelo 2022. Pero este año todo se le hace cuesta arriba al Deca, aunque el paraguayo Marcelo González lo empate sobre la hora en el José Fierro. Los hinchas cambian las cábalas, Pusineri cambia algunos nombres, hasta de camiseta cambió El Deca, pero no cambia la suerte. Y entre errores defensivos y las decisiones de árbitros y afines, siempre para el mismo lado, Atlético se vuelve goleado, herido, sin Defensa ni Justicia de Varela.

Defensa y Justicia es un rival aceitado, que año a año cambia de nombres pero jamás de estilo. Pusineri se la jugó y cambió el propio buscando dar el golpe en Florencio Varela: sin Joaquín Pereyra, apostó por Bautista Kociubinski de líbero en línea de 3/5, y con el ingreso de Nicolás Romero ganó en salida limpia desde el fondo. En ataque, apostó por la explosión de Marcelo González y Mateo Coronel por las bandas, secundando al veloz Ramiro Ruiz Rodríguez, quien con su velocidad debía comandar cada contra.

Pero el plan Decano se comenzó a derrumVAR cuando David Barbona (¡cómo se lo extraña!) se conectó con el uruguayo Sant'Anna, quien eludió a Orihuela y mandó un centro venenoso que cayó lejos de los centrales que solo tenían ojos para el escurridizo Uvita Fernández, y por atrás de todos Santiago Solari madrugó a De La Fuente y dejó sin chances a Marchiori.

Atlético acusó el golpe y salió a buscar el empate, con Kociubisnki armando juego desde el fondo y El Bebe Acosta conduciendo al equipo desde la mitad de cancha. Tras una muy buena sucesión de toques, Sánchez encontró libre a Orihuela, que mandó un centro rasante que Ruiz Rodríguez no pudo empujar por centímetros. Como Pusineri y todos los suplentes, vos también pediste roja para Cardona lo bajó a Coronel ya amonestado.

Kociubinski le pegó con linda rosca al tiro libre, la pelota reventó el palo y el empate estaba cerca, era palpable. Sentiste por momentos que el equipo se levantaba, sacaba pecho, pisaba fuerte y volvía a rugir como hace algunos meses atrás. RRR comandó la contra y Solari lo bajó a Coronel y ahí sentías que El Deca era una tromba. Hasta que el VAR llamó a Rey Filger y el árbitro cobró penal en la jugada previa, una mano del propio RRR que todos sospechamos que a Atlético no se lo cobraban. 

Nos volvimo a ilusionar cuando Marchiori voló a su derecha y le atajó el penal a Uvita Fernández, y ahora van a ver. Pero el VAR metió la cola otra vez, y acusó que el 1 de Atlético no tenía el pie en la línea cuando le pegó el delantero del Halcón. Ojo de águila y celos extremos para hundir al Gigante del Norte. Ahora Fernández no falló. La tarde soleada se volvió negra cuando Barbona coronó la contra perfecta, sentenció la goleada y pidió perdón, como un Rey.

Pusineri demoró los cambios que el equipo pedía gritos, una señal de apoyo a sus dirigidos en el momento que más lo necesitaban. La suerte estaba echada, pero con vergüenza El Deca fue a buscar el descuento con un Coronel encendido que probó de zurda, de derecha, se movió por todo el frente de ataque y demostró que es el más picante del ataque Celeste y Blanco. El 37 es la carta más poderosa, y es deber del técnico poder rodearlo de intérpretes que lo busquen y encuentren, como intentó siempre Acosta.

No bastaron ni pesaron los ingresos de Braian Guille ni Ignacio Maestro Puch, pero es importante comenzar a verlos en cancha junto al picante Coronel y al elegante Pereyra que se hizo extrañar y seguro será de la partida ante Banfield. Con ellos, con Kociubisnki y Nicolás Romero, Pusineri busca aceitar el armado de este Decano modelo 2023, que muestra señales de mejoría pero no concreta, que responde pero no le alcanza. Hubo momentos de toque y juego vertical, y es por ahí por donde hay que insistir e insistir. Esto es Atlético y acá no se rinde nadie.

El equipo viene golpeado, las cosas no salen y todo se hace cuesta arriba. Hay un hombre sobre la faz de la tierra que ya ha demostrado que puede hacer realidad el milagro, convencer con su mensaje, predicar la Fe Decana, convertir la tristeza en alegría y encender con su fuego sagrado la llama de la esperanza. San Pusineri es el primer Santo Celeste y Blanco, y el único que tiene las respuestas para sacar del pozo al Deca y poner de pie una vez más al Gigante del Norte. 

Solo el entrenador, ese que convirtió lo que había en un equipo ganador, sabrá cómo recuperar ese fuego. Aunque falle la última línea, aunque siempre fallen igual los árbitros, aunque la pelota no quiera entrar. Aunque se vuelva una vez más con las manos vacías, sin defensa ni justicia. Hay que confiar.  El próximo sábado, Pusineri se merece un fuerte respaldarazo del Pueblo Decano, cuando este domingo sea un mal recuerdo y comiencen a contar las horas para volver al templo de 25 de Mayo y Chile y poner el pecho por el Viejo y Glorioso Decano de corazón sin igual...