"La que me gusta es la ura": rompe el silencio brasilero que ama La Selección Argentina
Habla hasta en tucumano básico, llora cuando se acuerda de la Final y se pelea con amigos y familiares de su país por defender nuestros colores. Rodrigo Alcántara nacido y criado en San Pablo es más hincha de la Albiceleste que cualquiera de nosotros. Imperdible historia.
Pocas veces vimos la adhesión internacional que ha generado La Selección Argentina en este último mundial. Evidentemente, la figura de Lionel Messi es tan popular a nivel mundial que casi todo el mundo quería verlo levantar la copa.
Desde Bangladesh hasta Madrid, pasando por Colombia, Perú, Alemania y hasta Inglaterra nos han llegado imágenes de futboleros celebrando la consagración de la Scaloneta.
Sin embargo, aunque suene increíble, nuestro seleccionado tiene algunos hinchas en otros países que trascienden a Messi y uno de ellos es nada más ni nada menos que de Brasil.
Se trata de Rodrigo Alcántara, paulista de nacimiento y Argentino por elección y a la distancia. “Todo comenzó cuando era chiquito y jugaba a la Play, mi hermano mayor elegía Brasil y yo elegía Argentina para competir, pero no sabía nada. Antes de eso jugó Palmeiras y Boca. Boca perdió 6 a 1, pero la hinchada de Bocas cantaba y saltaba y yo no entendía nada, imaginaba que ellos estaban locos y que ellos pensaban que el partido estaba 6 a 1 para Boca. Ahí empezó mi pasión por la hinchada de Boca”.
"En esa época, mi viejo me daba plata para el colegio y yo la guardaba e iba los martes a comprar el diario de Argentina del lunes que llegaba los martes y me compré un diccionario español/portugués para poder entender lo que decía. Entonces, me enamoré y me puse en la cabeza que un día iba a vivir en Argentina y que iba a ir a la cancha de Boca, eso fue en el 1998 y lo cumplí en el 2012”.
En esa misma época, su pasión por Boca fue trasladándose a La Selección: “Cuando empecé a comprar diarios veía que hablaban mucho de Diego, y yo me preguntaba ‘¿Quién era ese Diego?’ y después entendí. En el 98, que Brasil perdió esa final que acá dicen que fue de manera vergonzosa, yo ya miraba los partidos de Argentina”.
“Como ustedes sufrí un montón en el 2002, en el 2006 cuando salimos por los penales. Yo en esos mundiales lloraba de tristeza, de bronca por no ganar la copa. Ahora que ganamos no sabés la emoción que tuve, la emoción, como lloré, que todos mis amigos, mi familia me llamaba para felicitarme porque estuve esperando todo este tiempo, me saqué un auto del espalda. Ahora estoy más contento que nunca por este triunfo, perdón que me emocione, pero no saben cuánto amo este país tuyo y La Selección”, dice con la voz entrecortada por el llanto.
Este sentimiento tan particular no le fue fácil de sobrellevar en su entorno brasilero: “Algunos amigos me preguntan qué mierda hago alentando por Argentina, si soy brasilero y yo ni explico porque no lo van a entender, como dice la canción. A algunos si les explico, a los más cercanos y ellos entienden”.
“Mi papá es fanático de la Selección de Brasil, pero hincha por Argentina para que yo no sufra más, y mis amigos también saben que yo no soy hincha de Messi, Messi se va y La Selección sigue”, revela.
Hace 20 años, Brasil se consagraba campeón en Corea y Japón mientras Argentina perdía en primera ronda y para Rodrigo esa fue una prueba de fuego de fidelidad y amor incondicional: “En el Mundial 2002 sufrí porque estaba en el colegio, y hasta mi viejo me gastaba, yo me quedé en mi pieza, vi a mi gente feliz, pero yo no estaba feliz”.
Ahora, con la Copa bajo el brazo, Rodrigo debe cumplir con su promesa: “Me voy a tatuar la Copa del Mundo y me voy escribir ‘Argentina” en qatarí”.
Pero ese camino no fue sencillo, y entre cábalas y rituales, él fu aportando su granito de arena para que al final todos festejemos: “La final de Copa América la había visto en lo de mi suegra, entonces decidí ver ahí el partido con Holanda, después lo mismo con Croacia y Francia, pero tuve un problema y capaz que fuimos a los penales por eso: justo llegó una tía de mi novia y yo la quería echar y no se fue, cuando nos empataron yo la quería matar y la pobre tía se tuvo que quedar viendo el partido encerrada en la pieza”.
Más allá de título Mundial, para Rodrigo su sueño principal, ya había sido cumplido mucho antes: “Yo me había propuesto vivir algún día en Argentina y cuando llegué a Aeroparque en el 2012, besé el suelo. Entré a la Bombonera y no paraba de llorar, no podía caminar. Me quedé dos años, y después volví a vivir siete meses más”.
Consultado por la pasión brasilera respecto a la Argentina dijo: “No hay comparación, la de Boca es una cosa increíble, gana, pierde, empata, sea amistoso, Mundial de Clubes, no importa. Acá no es así, ahora Flamengo, que es el que más hinchas tiene, llena la cancha porque gana todo. En Argentina el hincha lo vive como una religión, acá en Brasil vivimos para ganar, si ganamos acompañamos. Acá si Brasil gana, todo bien, pero si no gana también. En Argentina no es así, allá sufren y se emocionan y eso a mí me encanta”.
Alcántara también es hincha de San Pablo y una vez tuvo que elegir entre su club brasilero y su club argentino: “Fui a la tribuna de Boca, había ido con dos amigos del barrio que fueron a la de San Pablo y me escupían desde la tribuna de arriba”.
De todos modos, Rodrigo lo aclara: “Brasil es mí país, me gusta mi país y la gente de mi país, pero no me gusta la selección de fútbol de Brasil y para mí es mi rival y cuanto antes quede afuera, mejor”.
“Siempre que juegan el Mundial en Brasil se ponen en la cabeza que son los mejores. Si vos hablabas con gente que entiende de fútbol ya sabía que no iban a llegar lejos, creo que tuvo suerte de cruzarse con Corea, capaz que si se cruzan con Uruguay, que es malísimo, capaz que Uruguay les gana. Para el próximo mundial no sé qué equipo van a tener porque la mitad del equipo se va, la defensa entera se va”, analiza.
Rodrigo Alcántara conoce mucho Argentina y Tucumán no es la excepción: “Yo fui al José Fierro a ver Atlético con Talleres, revela mientras confiesa que también ha aprendido algo del Tucumano Básico y que le encantan sus palabras: “La que más me gusta es la ura”, confiesa entre risas mientras promete volver para repetir un partido en el Monumental y conocer La Ciudadela.








