La actitud fósil de ciertos ídolos
Algunos ex jugadores adoptan una deploración rencorosa de las formas de jugar y de vivir el fútbol “de ahora” en comparación a sus años de gloria.
La discusión sucedía en la previa del partido con Polonia, con Sebastián Vignolo, Mariano Closs y Oscar Ruggeri. El eje de la charla en el canal ESPN era quién debía ser el volante de la selección. El cinco decían. En algún momento, uno de los periodistas, algo fastidioso por la disconformidad del “Cabezón” le preguntó:
-¿Pero vos a quién querés?
-Yo quiero ese cinco -se queda pensando por un rato. Como el “Checho”.
Se refería a Sergio Batista, el volante central de la selección de Carlos Salvador Bilardo, que ganó el Mundial de México 86. Y equipo del que, claro, Ruggeri formaba parte.
La anécdota pequeña y quizás intrascendente -los canales deben llenar larguísimas horas de previa y post partido- sirve para ilustrar la actitud de algunos ex futbolistas e ídolos a la hora de hablar del fútbol “que se juega ahora” dicho en sus propios términos.
En algunos casos, quizás los extraordinarios Norberto Alonso y Hugo Gatti son los más emblemáticos, hay una suerte de deploración rencorosa respecto a cómo se juega -y vive- hoy en contraposición, por supuesto, al modo de jugar que ellos practicaban. En el caso del “Beto”, a veces, acompañada por una soberbia que ni el propio Diego Maradona tuvo.
“No tengo nada que envidiarles a Maradona, Messi, Cruyff, Pelé o Di Stéfano", dijo alguna vez el ex diez de River y campeón mundial en 1978. "Messi es el mejor de estos años, de este fútbol que es una mentira, que no es fútbol, que dejó de ser fútbol, juegan con VAR. Yo no le pego a Messi. Siempre digo y diré que Messi, de la lista de los diez mejores jugadores que yo vi, está en el último lugar", aportó su cuota el “Loco”.
Quizás sin mala intención, pero en la misma línea, Ruggeri quiere a un cinco con las mismas características que Batista, aunque hayan pasado 36 años de aquel título. Todos están, por supuesto, avalados por ser voceros y artífices de los últimos grandes triunfos de la Argentina. Las frases “nosotros en el 86...” están a flor de piel. Y luego suelen venir las anécdotas contadas una y otra vez. No hay una animosidad contra ellos y tienen -y tendrán- todo el honor deportivo. Pero parecería que ellos sí la tienen para con quienes juegan hoy.
Es una actitud fósil y poco edificante, que no sólo aparece en el ámbito del fútbol. Alguna vez, en una entrevista, escuché decir al músico “Pancho” Figueroa que el verdadero folclore es el que hacían Los Chalchaleros, grupo que él integraba. Lo decía como si fuese la policía de la música y con su comentario borraba de un plumazo cualquier intento de hacer música de raíz argentina. La ecuación que ellos construyen es tan simple como descalificante: nosotros somos lo verdadero y todo nuevo es lo falso, lo desechable, lo que no perdurará.
El privilegio de Ruggeri por haber ganado el último Mundial es todo suyo. No se lo quita nadie. Pero Batista es un hombre de 60 años, que ya no puede jugar en la alta competencia. Ellos ya tuvieron su momento. A veces, hablan como si les pesara ya no ser, haber jugado y no poder entrar a una cancha. Ahora dejen lugar, muchachos. Es el tiempo de otros.








