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El último gran partido de Maradona en mundiales

QATAR 2022

La espera más larga de la historia terminó y por fin empezó el Mundial. A dos días del debut, el recuerdo de la última vez que Diego Maradona brilló y fue figura en la competición más importante de todas.





Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino,
yo me muero como viví.

Silvio Rodríguez


Qatar 2022 finalmente empezó, pero los argentinos tenemos que bancar un poquito más la ansiedad. Recién el martes debutará el equipo de Scaloni contra Arabia Saudita. El partido empezará a las 7 y será histórico, pase lo que pase, por una simple razón: será el primer partido mundialista de la Selección sin la presencia física de Diego Armando Maradona. A pocos días de cumplirse el segundo aniversario de su partida, vale recordar su última gran actuación en mundiales, aquel recordado partido contra Nigeria.

Lejos había quedado ya México 86, acaso la mejor actuación individual de la historia de los mundiales. Argentina llegaba al mundial siendo subcampeón, luego de perder la última final por 1 a 0 contra Alemania con un gol en los últimos minutos. En el medio, había tenido una crisis con el 10 del equipo, que se retiró del seleccionado por un tiempo. La clasificación no fue fácil, pero Argentina entró al mundial con lo justo con el capitán a la cabeza. Todo el mundo confiaba en él para la cita mundialista, que no terminó de la mejor manera.

El partido, en la previa sencillo, se complicó sobremanera y el 2-1 se gritó muchísimo. En el gol de Nigeria, todas las cámaras fueron sobre el pibe de Fiorito, que animó con todas sus fuerzas al equipo. Quedaba mucho todavía. Sabía que ese partido no se escapaba.

“¡Diego, Diego!” gritó Caniggia el 25 de junio de 1994, antes de recibir el pase del Diez y abrir el pie para hacer el 2 a 1 contra Nigeria. Esa tarde fue la última del Maradona futbolista con la Selección, que al terminar el partido fue agarrado de la mano por Sue Carpenter, la enfermera que lo acompañó al control antidoping.

“¡Diego, Diego!” gritaba el estadio el 26 de junio de 2018, cuando ese rayo de luz se coló entre las nubes como un mensaje celestial para posarse sobre el Pelusa, que abrió sus brazos, abandonó la humildad, asumió que era un elegido y nos regaló una postal eterna, rodeado de sus fieles que intentaban acercársele y (¡qué hermoso sería!) quizás tocar la Mano de Dios. Fue la última vez que Maradona dio un show en un partido de la Selección (contra Francia, por los octavos de final, estuvo acompañado de Rocío Oliva y no se mostró tan efusivo).

Ese día dejó todo Diego: la imagen soñada de él recibiendo el sol, el baile con la nigeriana al ritmo de “No te creas tan importante” de Damas Gratis, el festejo del gol de Messi (mientras los argentinos deliraban, él se acordó del Barba, se abrazó a sí mismo y exclamó “¡Gracias, Dios!” mirando al cielo), la infinita cantidad de fotos a la que se prestó (incluso al video del poco iluminado que lo tuvo enfrente y le preguntó algo que sabemos todos: “Maradona, ¿sos campeón del mundo?”). 

Y por supuesto el gran final, el gol de Rojo sobre la hora, el momento en que pasamos de volvernos en primera ronda a meternos por la ventana en los octavos de final. Jugando mal, con extrañísimas presencias en cancha (Pavón y Meza), un zurdo agarró una pelota con la derecha y explotó la razón. Las cámaras con el autor del gol, luego con el técnico que siempre eligió no escuchar y seguir y acto seguido él, la figura por escándalo del partido, desde su palco levantándole los dedos mayores a quienes estaban abajo y se regodeaban con la inminente desgracia argentina. Casi deja la vida literalmente: por el estrés le dio un pico de presión y algunos hicieron circular el rumor de que había pasado lo peor.

El fútbol es incomprensible, entre otras cosas porque no hace falta ser campeón para atesorar un recuerdo para siempre. De cada mundial debemos tener al menos un momento que nos emocione, que nos conmueva. Incluso de uno harto olvidable, como el de Rusia. A dos días del debut del equipo argentino, sobre el que se deposita la esperanza de toda una Nación, y en la semana en que se van a cumplir ya dos años de la partida de Maradona, elijo este momento. Por haber visto a la muerte a la cara y haber ligado otra vida. Por el gol de Messi, en su momento redentor. Por la explosión de tanta angustia acumulada en el gol de Rojo. Y por Diego y su última gran actuación en mundiales.