El beso del Maestro, la fe en San Pusineri y el Decano puntero
Bienvenidos a la noche que cambió la vida de Ignacio Maestro Puch. Atlético Tucumán lo buscó por todos lados hasta que se abrazó a la punta tras el primer gol del tucumano de Selección, en el momento más esperado.
El beso al escudo de Ignacio Maestro Puch. (Foto: Prensa Atlético Tucumán)
La primera vez nunca se olvida. 18 años, todo el futuro por delante y una noche que cambia todo. En un minuto, en un instante, el destino sonríe, todo se acomoda y te convertís en el pibe de oro. ¿Cómo se va a olvidar Ignacio Maestro Puch de su primer gol si fue un verdadero golazo, sobre la hora, en un Monumental de 25 de Mayo y Chile colmado, para decretar la cuarta victoria al hilo de los dirigidos por Lucas Pusineri y para seguir subidos a la punta del torneo horas después de ser convocado a la Selección Argentina?
El reloj marca las 40, el tiempo se acaba y la punta se escapa, pero Martín Garay saca el lateral, Augusto Lotti la peina y la pelota le queda a los pies a Ignacio Maestro Puch. Lo que sigue no es apto para menores. Vestite Ignacio. Enganche en el área como los de antes, de esos que te contaban, antes de que el pibe se tome un tiempo de más con el oficio de los grandes, se acomode y la ponga de zurda en el ángulo para delirio de todo 25 de Mayo y Chile. Beso al escudo Celeste y Blanco de la camiseta nueva que no es mufa, locura total, un sueño que se hace realidad en un instante, el minuto que cumplió con todas las expectativas que hay sobre la joya. Y más, mucho más.
Fue bravo, eh. Complicado este Sarmiento que vino a buscar un punto para sumar en la lucha más difícil, la de abajo, esa que El Decano mira cada vez más lejos, cada vez más arriba, pero sin perder la humildad que que acá tenemos "los pies sobre la tierra", como pidió después el capitán Guillermo Acosta, ningún Bebe en la batalla en el mediocampo. Corte y confección, figura total. Bastión del orden y progreso que pregona San Pusineri, estampita milagrosa y racha victoriosa, pero punta más que merecida.
El Deca merece la punta porque lo fue a buscar todo el partido: desde el minuto cero, aunque esta vez no entre la primera como el cabezazo de Lotti ante Gimnasia y no haya espacios para una corrida furiosa de RRR, esta tarde que se hizo noche El Deca lo buscó más que nada de afuera del área. Pereyra, Ruiz Rodríguez, Carrera. Todos probaron de afuera, mientras atrás, Bianchi y Capasso se comían a un conocido como Javier Toledo y una promesa como Luciano Gondou, quedando mano a mano para que sus compañeros se vayan con todo para arriba. Ponga huevo y vaya al frente, con fútbol y con empuje, que se lo pide toda su gente.
Pero a veces no quiere entrar y esta noche Meza es figura y ya mirás nervioso el reloj, y prendés otro pucho parado en la Laprida, todo amontonado, después de ver como del otro lado se dobla el tobillo de Ramiro Carrera y que te duela más a vos cuando lo ves todo dolorido al 23, el más cuerdo de los locos, el que aparece cuando las papas queman por 25 de Mayo y Chile. Pero cuando Joaquín Pereyra la pone abajo de la suela sabés que puede pasar algo, aunque el incansable Ciro Rius no pueda definir cuando el zurdo lo deja mano a mano. Pero ni te imaginás lo que está a a punto de pasar, cuando llegue el beso del Maestro.
Porque San Pusineri tiene fe y manda a sus jugadores al frente aunque parezca que hoy no habrá milagro y que Sarmiento se lleva el premio, el punto que vino a cuidar. Pero el Decano no claudica, tozudo, y va a buscar la victoria cuando podría decir que sigue sumando y que el punto sirve, pero lo manda a la cancha a Maestro Puch y a Lotti para que protagonicen el momento más esperado.
Porque Garay levanta las manos para sacar el lateral pegadito al alambrado de la Laprida cuando le gritás "dale culiao" pero no se apura, se toma un segundo y lo encuentra a Lotti, que se muera de ganas de pararla y pegarle él porque quiere volver a gritar. Pero no. Lotti la peina porque sabe que adentro del área está el pibe que convenció a Javier Mascherano, el de los videos en Youtube, el de los goles y golazos en Reserva, el que a veces entró cuando las papas quemaban y fue sumando minutos pero al que ese grito sagrado se hacía esperar, con la ansiedad de esos 18 años a cuestas y toda la presión de ser la joya Celeste y Blanca.
Pero al pibe le enseñaron en el Complejo José Salmoiraghi que en el área siempre hay un tiempo de más, aunque te coman los tobillos y te soplen en la nuca los centrales de Sarmiento que vinieron a sacar todo a la mierda pero no contaban con el giro de Maestro Puch, un paso de danza en el corazón del área, con las emociones a flor de piel, donde los sueños se hacen realidad, donde ocurre la magia, con la sangre fría y el corazón caliente para la primera vez de Ignacio Maestro Puch, la máxima promesa, el joven de Selección que esta noche se convierte en ¡Qué hombre! y se lleva todos los flashes en la gran fiesta del Pueblo Decano, puntero y de corazón igual.
Fiesta Celeste y Blanca, y Deca mi buen amigo esta campaña volveremos a estar contigo y este Día del Amigo mucho más, para brindar y brindar por este Viejo y glorioso Decano que se bancó las malas, masticó bronca y esperó y esperó la buena que ya llegó. Y mierda que valió la pena. 25 es una fiesta, 25 es carnaval. Apareció el Maestro contra Sarmiento, y el mejor alumno de la escuela Decana convirtió la ansiedad en un festejo interminable y tomemo somo Atlético. Cuatro victorias al hilo, otra vez la valla invicta, Atlético Tucumán volvió a ser Atlético Tucumán, y otro pibe como antes RRR se llenó la garganta de gol para luego besar ese escudo que vos también besarías si fueses el pibe de oro y estarías viviendo y sintiendo cómo una noche todo lo que soñaste se convirtió en realidad.








