De robos y penas: la bandera del Vasco y la agonía Decana que no se aguanta más
No hay recibimiento ni aliento que levante a un equipo rendido. El Deca volvió a jugar mal, el VAR inventó un penal y Atlético se hunde más y más. El Vasco puso la renuncia a disposición.
Las banderas y papeles en la Laprida. (Foto: ESPN)
El pronóstico anunciaba tormentas aisladas la noche del viernes en Tucumán. Hubo tormenta de papeles y serpentinas para recibir a todo trapo a un equipo que no retribuye en la cancha lo que el hincha le da en las tribunas. Explota el José Fierro cuando Atlético sale a la cancha: las banderas con los próceres engalanan la Laprida. Allí flamean el Chulo Rivoira, El Indio Solari, El Laucha Lucchetti, el mismísimo José Fierro y también El Vasco Azconzábal. 90 minutos después, este último pondría la renuncia a disposición y su salida es inminente. El presente Decano deja de ser Celeste y Blanco y se pinta de negro, mientras el Gigante del Norte acaricia la zona roja de la tabla de los promedios.
Duele Atlético Tucumán porque el equipo no encuentra el rumbo y ya ni siquiera vende caras las derrotas. Azconzábal ha probado todos los esquemas, todos los jugadores, insiste con algunos, castiga de más a otros, pero el resultado es casi siempre el mismo. El Pueblo Decano intenta -hasta donde puede- empujar al equipo, pero el "ponga huevo Decano ponga huevo Decano sin cesar" se convierte rápidamente en "movete Decano movete movete y deja de joder". Ese empuje de los hinchas se convierte en bronca e impaciencia y a los jugadores les pesa.
El Bebe Acosta no encuentra la pelota y Carrera no tiene socios. No tiene fútbol Atlético. Menos cuando Gimnasia rompe el cero: Ortíz pierde con Ramírez contra la línea y el delantero, lesionado y todo, asiste a Tarragona que rebote de por medio pone el 1-0 luego de rematar bastante cómodo entre Capasso y Thaller. La incertidumbre se apodera de todo Atlético, las derrotas pasadas pesan en los hombros, los jugadores cargan en sus espaldas más de un año de malos resultados y un promedio del descenso que es una amenaza a cortísimo plazo. No el torneo que viene, sino ahora.
Tras una serie de rebotes, Marcelo Ortiz vuelve a hacer gala de su fama de defensor goleador y estampa el 1-1. ¿Merecido? Qué importa. Hay que ganarlo, y eso busca El Vasco en el complemento mandando a la cancha a Garay por un errático Tesuri, que tuvo que ser más lateral que volante y no pesó en ataque. Pero no alcanzan las ganas del Vasco, la fuerza de los hinchas, la esperanza de volver a ganar y levantar cabeza de una vez cuando Jorge Baliño decide que él y el VAR serán grandes protagonistas esta noche en 25 de Mayo y Chile.
Apenas empezaba el segundo tiempo cuando Baliño cobró offside, pero el VAR lo llamó y revisó y revisó hasta que encontró el penal que buscaba. Si tenés que ver más de 10' una jugada para saber si fue o no penal, no es penal. La jugada es fina, y al penal lo puede ver sólo aquel que quiere verlo. Esta noche, Baliño se vistió de lobo feroz y sepultó la ilusión Decana.
Tras el gol de Tarragona, quedaba mucho tiempo por delante pero no pasó casi nada. Los hinchas apenas se entusiasmaron con el ingreso de Maestro Puch, pero poco pudo hacer el goleador de la Reserva en un equipo sin juego que no le generó ni una chance de gol. Cayeron más papeles de todos lados, desde la Laprida le pegaron con algo al juez de línea y Carrera empujó tanto que empujó a un rival y se fue expulsado. Atlético tuvo tiempo para buscar el empate, pero jamás estuvo cerca de hacerlo. Promediando el segundo tiempo, ya reinaba la sensación de que el ciclo del Vasco se agotaba, como la paciencia de los hinchas.
Cuando se fue De Felippe (gloria y honor a los héroes de Malvinas), la Comisión Directiva trajo al técnico que querían los hinchas incluso después que el presidente Mario Leito defenestró a Azconzábal de arriba en la presentación del Cholo Guiñazú. Esta noche, El Vasco puso la renuncia a disposición y todo indica que será aceptada. Atlético le lleva apenas 3 puntos a Godoy Cruz, que está ahora mismo en descenso directo. El próximo domingo al mediodía hay que enfrentar a Defensa y Justicia en Varela, hoy por hoy un rival imposible para este Atlético.
Mientras los hinchas y seguramente también los dirigentes piensan en el próximo técnico, algún Decano se retira del Monumental masticando bronca, puteando al cielo, derramando quizás una lágrima y cargando al hombro su bandera del Vasco. Esa bandera que seguirá flameando en la Laprida el próximo partido de local, porque ocupa y ocupará siempre un lugar muy especial en los corazones Decanos. Una vez más, las segundas partes no fueron buenas. Hora de tomar decisiones con la cabeza fría y la sangre caliente porque Atlético tiene cinco finales por delante.

La bandera del Vasco en la Laprida el torneo pasado, cuando los hinchas se ilusionaban con Azconzábal. (Foto enviada por un lector de eltucumano)
Resumen de Atlético Tucumán 1-2 Gimnasia de La Plata








