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Primer paso de la Refundación Decana

ANÁLISIS DECANO

Se cortó la racha de derrotas y se terminó el torneo interminable. Puntazo ante el campeón. Ovación al 1, eterno. Llegó El Vasco, Anastacio y los pibes pusieron el pecho, los jugadores demostraron ganas de ponerse y transpirar la Celeste y Blanca y renace la esperanza en 25 de Mayo y Chile.

Festejan Cabral y Risso Patrón. (Foto: Prensa Atlético Tucumán)





Puntazo de Atlético Tucumán. El Decano le hizo partido al campeón, a la máquina de Gallardo, y cortó una racha interminable de seis derrotas consecutivas. Es un puntazo y se festeja porque marca el final de un torneo que se hizo eterno, pura agonía y sufrimiento. El Pueblo Decano aguantó y dijo presente en la última fecha: sobre la marcha se enteró que podía ser The Last Dance del prócer Laucha Lucchetti en 25 de Mayo y Chile, y el 1 se llevó una merecida ovación. Con la llegada del Vasco Juan Manuel Azconzábal se respira otro aire en el José Fierro y se vuelve a encender la llama de la ilusión Celeste y Blanca.

Salió muy metido Atlético Tucumán, con otra decisión, consciente de que éste partido no era el último de este torneo sino el primero de lo que viene: Martín Anastacio puso el pecho, bancó la parada y le robó un punto a River. Para ello, le imprimió a Atlético esa determinación que tanto se extrañaba, esa decisión para pelear cada pelota como si fuese la última, con la gente entusiasmada y el grito de "¡¡¡Bieeeeeeen!!!" cuando uno de Celeste y Blanco se impone en una dividida, como en las grandes batallas coperas que tanto se añoran en 25 de Mayo y Chile, cómo cuando Ramiro Ruiz Rodriguez y El Bebe Acosta trabaron en la misma jugada como quién dice ‘esto es Atlético y con El Deca no se jode’. 

Cabral y Osores salieron con el cuchillo entre los dientes a comerse a los atacantes de River, como cuando fueron la zaga elegida por Ricardo Zielinski. Mención especial para Gabriel Risso Patrón, que dejó la piel y jugó uno de sus mejores partidos con la camiseta del Decano, demostrando valentía, amor propio y ganas de revertir este mal presente. Cristian Erbes y Acosta marcaron presencia en el medio, mientras que Ramiro Carrera y Renzo Tesuri fueron pujantes por las bandas, buscando abastecer a Lotti y al debutante Franco Coman, que mostró credenciales y gana crédito de cara al futuro. 

Como Anastacio, fueron otra vez los pibes los que pusieron la cara y el pecho: cuando muchos pedían que 'jueguen los grandes' para hacerse cargo de la pésima campaña, fueron los chicos que jugaron de arranque como también los Ramiro Ruiz Rodríguez, Nicolás Laméndola y Abel Bustos los que se jugaron el pellejo. Todos tienen crédito abierto, merecen consideración y minutos en el Deca que se viene. Al Vasco nunca le tembló el pulso y seguramente tomó nota de la entrega y condiciones de los pibes Decanos.

Párrafo aparte para el 1. Un capítulo no, un libro entero en la gran historia Decana se merece Cristian David Lucchetti: como siempre, esta noche tuvo atajadas claves y cortó con los pies dos ataques de River, fiel a su estilo, con esa impronta que le valió un lugar de privilegio en el panteón de los ídolos del Deca. Con el pitazo final, saludó a la tribuna de calle Laprida, con sus manos en alto se dirigió a la platea en la 25 y le retribuyó tantos aplausos y ovaciones al Pueblo Decano en la Bolivia y la Chile, los que cuidaron durante casi una década las espaldas del guardián del arco Decano. 

Si El Laucha se va del Deca, ya sea por una decisión propia o ajena, el vacío será muy grande y marcará el fin de una era anacrónica en tiempos de ídolos efímeros y romances fugaces en el mundo del fútbol. Se llevó la ovación de todo el José Fierro, no emitió palabra alguna y dejó el misterio en el aire. Si fue su último partido como profesional, merece una despedida como los verdaderos notables, como un arquero ilustre que defendió casi 10 años el mismo arco en la B, en la A, la Sudamericana y la Copa Libertadores de América: la gloria de Atlético es la gloria de Lucchetti.

Renace la esperanza en 25 de Mayo y Chile. Por el punto y los huevos contra el campeón, cuando todo indicaba que podía comerse una goleada; por el fin de la racha dolorosa de derrotas; por el fin del torneo de mierda que tuvo que aguantar El Pueblo Decano. Renace la esperanza porque volvió El Vasco, aquel gran capitán de mil batallas: el del ascenso, el de la permanencia y el de la clasificación a las Copas. Al que lo criticaban porque ponía muchos delanteros a veces. Y claro, si sabe que el Deca tiene que ir al frente, como manda la historia y como pide toda su gente. 

Salud, Decanos. Aplausos para los que aguantaron la mala porque tienen grabado a fuego eso de que pasamos muy malos momentos y los buenos ya van a venir. Atlético puede terminar último si Arsenal gana el lunes, pero eso ya ni siquiera importa. Pasó lo peor y el Deca atravesó la tormenta con hidalguía, como hacen los grandes. Con El Vasco, con los pibes, con los que están y demostraron que quieren estar, ojalá que con el 1, con los que vengan... no hay dudas, lo mejor está por venir. Peor que este torneo, imposible. A trabajar para levantar al Gigante dormido y que nunca se repita: dirigentes, jugadores, los hinchas, todo 25 de Mayo y Chile deben tirar para el mismo lado. Éste debe ser el primer paso de la Refundación del Club Atlético Tucumán.