Vasco al rescate
Seis derrotas seguidas, ocho partidos sin ganar y la chance latente de terminar último. Todo Atlético Tucumán espera el ‘sí’ de Juan Manuel Azconzábal en el peor momento del Decano en Primera.
Bandera del Vasco en el José Fierro este torneo. (Foto enviada por un lector de eltucumano)
No resiste ningún tipo de análisis el presente negro de Atlético Tucumán. Martín Anastacio hace lo que puede, pero ya no alcanza. El Decano se arrastra y arrastra ocho partidos sin victorias, seis derrotas consecutivas y tres goleadas en fila. Si Arsenal le gana a Boca, El Gigante del Norte quedará último, justo antes de recibir en la última fecha de este calvario interminable al arrasador campeón, River. La única esperanza para salir a flote tiene nombre y apellido: Juan Manuel Azconzábal. Todo el Pueblo Decano espera ansioso por estas horas el ‘sí’ definitivo de El Vasco.
A Atlético Tucumán le pasó lo mismo que le viene ocurriendo: intenta plantarse, amaga sacar pecho, le hacen un gol y se cae a pedazos. La psiquis por el piso, un equipo abatido. Anastacio metió mano, nadie puede acusarlo de no intentar: en Santa Fe puso línea de cinco, el esquema que mejor le funcionó a Omar De Felippe, cuya cosecha de puntos se valoriza más ante cada nueva derrota. El equipo pareció más sólido los primeros minutos del partido, pero todo se derrumbó con el cabezazo de Piovi que dejó sin chances a Cristian Lucchetti. La sucesión de goleadas y el arco más goleado del torneo ya han llevado a los hinchas a cuestionar incluso al ídolo, que antes era intocable y habría decidido seguir defendiendo el arco de Atlético. The Last Dance del Laucha merece otro final.
Incluso con el 2-0, los cambios del técnico interino fueron todos apostando a ganador y eso es muy valorable. El equipo puede estar vapuleado, pero el entrenador demostró coraje y vergüenza deportiva cuando no dudó en mandar a la cancha a delanteros y volantes ofensivos para ir a buscarlo, para esbozar una reacción, insinuar un descuento aunque sea de casualidad, de rebote, lo que sea; para al menos mandar el equipo unos metros más adelante a intentar vender cara la derrota. Fue un 3-0 inobjetable, pero Anastacio puede mirar a todo el Pueblo Decano a los ojos aún con dos goleadas en el lomo.
En 25 de Mayo y Chile se espera que termine esta agonía y la confirmación del Vasco. Con el 'sí' de Azconzábal, se pondrá en marcha su tercer ciclo con la Celeste y Blanca y su segundo como técnico: de ahí, a trabajar en el armado en el plantel que necesita refuerzos de forma imperiosa, pero más que nada recuperarse de la cabeza. Volver a creer, a mostrar determinación e hidalguía, a mostrar ese coraje para imponer condiciones y mostrar su juego, a aquel famoso ‘ponga huevo y vaya al frente’. O al menos a dar pelea y no darse por vencido ni aún vencido, a vender cara una derrota, a respetar la camiseta y demostrar amor propio.
El plantel está golpeado y el próximo técnico deberá trabajar fuertísimo el aspecto anímico. Se necesita un liderazgo marcado para reencauzar al Decano, que naufraga y se hunde. A los pibes no se les puede pedir nada, son los grandes los que deben dar la cara y liderar a esos jóvenes, que hoy quedan expuestos en este momento negro, donde no hay más paciencia y todo 25 de Mayo y Chile mastica bronca e impotencia mientras se acumulan los resultados adversos.
Azconzábal es la última carta de una Comisión Directiva cuyo presidente lo cuestionó severamente apenas semanas atrás. El presidente Mario Leito debió tragarse el orgullo para llamar al hombre elegido para sacar a Atlético del pozo en el que no para de caer. Se viene River y rescatar un empate sería a esta altura una verdadera hazaña. El hincha de Atlético se merece cerrar el año con una alegría después de tanto sufrimiento. La esperanza del Pueblo Decano radica en que en la famosa libreta de Azonzábal estén las respuestas para volver a ser El Gigante del Norte. Una vez más, El Vasco al rescate.








