Duele Atlético Tucumán
El Decano no levanta cabeza y llegó a cinco sin ganar. Jugadores totalmente abatidos y un cuerpo técnico que no encuentra respuestas. Que se termine ya el torneo.
Guiñazú no encuentra respuestas. (Foto: Twitter @ConLaGenteRos)
Atlético Tucumán tuvo dos semanas para preparar el partido ante Rosario Central, pero nada cambió: tercera derrota consecutiva, un equipo lento y sin ideas que parece salir derrotado a la cancha y no tiene argumentos para imponerse ante la adversidad. Pablo Guiñazú llegó a cinco partidos sin victorias y no encuentra el rumbo.
El Decano salió a esperar en Rosario, y lo único que se esperaba era que el local rompiera el cero. No necesitó mucho Central: centro frontal tras un córner, una defensa totalmente inmóvil, todos habilitados, un arquero que no sale y un atacante que conecta sin marca en el área chica para poner el 1-0 y liquidar el partido.
Incluso en el 0 a 0, era difícil imaginar un gol de Atlético. No se entiende qué fue a buscar el Decano al Gigante de Arroyito. Hubo algunos remates de afuera del área, de Junior Benítez o Acosta en el complemento, y un cabezazo de Ortiz, pero nada de juego asociado, profundidad, dos pases seguidos...nada. El 2-0 estaba al caer y llegó al final del primer tiempo.
El local tocó y tocó ante un mediocampo que la vio pasar todo el partido, desborde desde la izquierda, Ortiz se quedó parado y no reaccionó dos veces, en el centro y cuando pivoteó Ruben, que le dejó la pelota servida a Vecchio, que definió flojo, pero venció a Lucchetti que otra vez no ofreció reacción.
En el complemento, Lotti ingresó por Menéndez, que no está para jugar, y salió lesionado a los pocos minutos. La 'carta' Decana se quemó rápido, y Atlético estaba 2-0 abajo y sin delanteros. Guillermo Acosta empujó desde su ingreso, probó de afuera, casi conecta un córner y parecía meter al Decano tímidamente en partido. Con muy poquito, fue el único que demostró un poco de vergüenza deportiva.
Cuando andás mal, todo sale mal: un mal pase justamente del 8 regaló un lateral que Central apuró con ambición y sin especular, y sacó una contra veloz que comandó Zabala que asistió a Vecchio que se filtró entre los centrales y definió con toda su clase para poner el 3-0.
Sobre el final, Atlético encontró un gol que no mereció ni buscó y pudo maquillar un poco el resultado. Heredia dominó en el área porque su marcador se patinó, remató mordido y Benítez conectó en el área chica. Ingritable. Tras eso, apenas un desborde de Ruiz Rodríguez que el 10 no llegó a conectar. Y nada más. Ni siquiera fue a buscar otro descuento para disimular la paliza.
Que se termine ya el torneo. Atlético Tucumán naufraga y se hunde. Guiñazú insiste con algunos jugadores que no dan la talla y prueba y prueba con otros, que no encuentran su lugar. Los que están afuera parecen mejores que los que están adentro, pero todos los que ingresan se contagian del pésimo momento Decano.
No hay rebeldía, no hay gambeta, no hay dos pases seguidos, no hay un poco de hidalguía, no hay un poco de ganas de querer revertir la situación. Los jugadores no pueden levantar las piernas, menos esbozar una reacción. Duele Atlético y todo es bronca por 25 de Mayo y Chile. Por suerte quedan sólo cuatro fechas, pero lamentablemente todavía quedan cuatro fechas.








