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El Polaco, Ferreyra, la Celeste y Blanca y la mística de Quito

EL GIGANTE DEL NORTE

Joaquín Ferreyra puso la firma y es el séptimo refuerzo de Atlético. Con él y especialmene con Menéndez, el plantel suma protagonistas de la hazaña copera que El Pueblo Decano no olvida.

Acosta, Luchetti y Menéndez festejan en Quito. (Foto: Carlos Rodríguez, Andes)





"¿¡Y cómo olvidar esa noche que en Quito fui la Selección!?", reza uno de los tantos himnos Decanos, que reflejan la pasión y sentir de los hinchas, y mantiene vivo el recuerdo de una de las páginas más gloriosas de la historia del Club Atlético Tucumán en aquella inolvidable noche de Copas.

Atlético Tucumán cerró el mercado de pases con siete incorporaciones y está prendido del torneo, con seis puntos en tres fechas, algunos rendimientos destacados como los de Ramiro Carrera y Leonardo Heredia, muchos pibes que prometen y algunos refuerzos que aguardan para poder debutar con la Celeste y Blanca que ilusionan al Pueblo Decano.

La noche del jueves puso el gancho Joaquín Pereyra y se transformó en el último refuerzo Decano, detrás del regreso de Yonathan Cabral y las llegadas de Renzo Tesuri, Ciro Rius, Felipe Campos, Matías Orihuela y Cristian El Polaco Menéndez, el goleador incansable que volvió al lugar donde más feliz podrá ser:25 de Mayo y Chile.


Cristian El Polaco Menéndez estuvo esa noche en Quito. Ingresó en el complemento con la camiseta número 11 de Brian Mansilla en sus espaldas. Entró a pelear todo, dejar la piel como hizo siempre con la camiseta del Decano para luego emocionarse y fundirse en un abrazo eterno con sus compañeros.

Nunca está de más recordarlo, tener bien presente a nuestros héroes: esa noche, el Decano formó con Christian Lucchetti; Leonel Di Plácido, Bruno Bianchi, Ignacio Canuto y Fernando Evangelista; Rodrigo Aliendro, Guillermo Acosta, Nery Leyes y Leandro González; David Barbona; Fernando Zampedri. Luego ingresaron Cristian Menéndez, Enrique Meza y Mauricio Rosales.

Joaquín Pereyra también estuvo ahí.

El joven nacido en Paraná era por aquel entonces una de las máximas promesas de la prolífera cantera de Rosario Central y uno de los bastiones ofensivos de aquel Seleccionado Sub 20 de Claudio Úbeda: Cristian Cuti Romero, Nahiel Molina Lucero, Lisandro Martínez, Juan Foyth, Santiago Ascacibar, Esequiel Barco, Matías Zaracho y Lautaro Martínez son algunos de los jóvenes que por esas casualidades del destino estuvieron esa noche en las camisetas de los jugadores de Atlético Tucumán y, como todo el país, también haciendo fuerza para que ocurra La Hazaña de Quito.


Los caminos de Menéndez, Pereyra y Atlético Tucumán se vuelven a cruzar. Los espera El Pueblo Decano, El Soldado Omar De Felippe, la magia del tándem Carrera - Heredia, los goles de Augusto Lotti, los pibes que dejan la piel por la Celeste y Blan, el todoterreno Guillermo Acosta y las manos de oro del capitán Cristian Lucchetti, los otros heroicos protagonistas de aquella noche que no se olvida que todavía llevan el escudo de El Deca en el pecho.

Cuando las papas quemen, cuando la cosa se ponga jodida, cuando la pelota no quiera entrar, cuando lo tiren al Decano al bombo, cuando cambien las reglas sobre la marcha para favorecer a los porteños, a los poderosos, cuando parezca imposible… Lucchetti, Menéndez y también Pereyra se acordarán de esa noche imposible en Quito, y dejarán la vida para demostrarán que con El Decano no se jode.




Rodrigo Aliendro con la 18 de Joaquín Pereyra en Quito.

Aliendro y Acosta en Quito. (Fotos: Clarín)