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"En la Argentina, en política y en fútbol, se habla de federalismo y es una mentira"

EL RUSO HABLÓ DE TODO

El Ruso Zielinski sorprendió con nuevas anécdotas y confesiones: el día que conoció a Maradona en un tren, cuando lo compraron a cambio de un colectivo, su pasado como enganche y su respuesta a quiénes lo definen como "defensivo".

Ricardo Zielinski. Foto: Olé




El entrenador de Atlético Tucumá, Ricardo El Ruso Zielinski brindó una extensa entrevista al diario La Nación en su edición dominical: sin pelos en la lengua, denunció que "en la Argentina, en política y en fútbol, se habla de federalismo y es una mentira", y compartió un sinfín de anécdota de su juventud, cómo se forjó en el ascenso, el día que conoció a Diego Armando Maradona, su carrera como entrenador, el mote de técnico defensivo a pesar de haber sido un destacado enganche o volante ofensivo y con llegada al gol en sus inicios como futbolista.

Zielinski se sometió a las 100 preguntas de Diego Borinsky y mostró sus cartas desde la pregunta 1: ¿Quién es Ricardo Alberto Zielinski?, indagó La Nación. El técnico del Club Atlético Tucumán se presentó como "una persona simple, de familia. A veces parece raro decir "simple", pero siento que es la palabra que mejor me define. Y como entrenador apunto a lo mismo".

"Laburo desde los 14 años. Empecé en una tornería, como aprendiz, me llevó un amigo del barrio. Yo iba a la escuela, jugaba al fútbol y en el tiempo que me quedaba intentaba laburar de lo que se pudiera para tener un mango en el bolsillo y no pedirle a mi vieja. Después de la tornería fui cortador de zapatos en una fábrica, y más tarde tuve emprendimientos: nunca me quedé quieto e hice cosas a la par del fútbol", detalló sobre su adolescencia el técnico.

Zielinski recordó que "en los barrios se sabía quién jugaba bien y quién mal, y se jugaba por plata, partidos chivos de verdad. Fuimos varias veces a Villa Fiorito y enfrenté a Maradona, a pesar de que Diego es un año menor que yo", al rememorar sus inicios en el baby en Villa Damiante.

"A Diego lo conocí en el tren, nos encontrábamos en el último vagón, donde caíamos todos los colados que tratábamos de esquivar al guarda. Nos tomábamos el tren hasta Pompeya y ahí yo agarraba el 46 para ir a la Isla Maciel y Diego se tomaba el 44 o el 42, no recuerdo bien, para ir a La Paternal", amplió.

El entrenador también rememoró el día que pasó de San Telmo a Argentinos de Quilmes a cambio de un colectivo:

"Es maravillosa esa historia: Argentino de Quilmes estaba en la B y me quería a mí y a otro compañero de San Telmo, Magliano. San Telmo, que estaba en la C, aceptó y pidió a cambio a 2 jugadores y plata. Como plata no había, el presidente de Argentino de Quilmes, que era el dueño de la línea 148, para compensar la diferencia le ofreció un colectivo por un año. En esa época, en el ascenso, era usual que algunos clubes pagaran con pelotas y ese tipo de cosas. Y bueno, al final ese colectivo sirvió para llevar a los chicos de las inferiores de San Telmo. Son las historias que hacen que el ascenso sea maravilloso y que se valore desde otro lugar. Por eso yo quiero tanto al ascenso", resumió.

Zielinski en Chacarita. Foto: La Nación
"Jugadores por colectivo". Foto: La Nación

Zielinski es hoy reconocido por su gran presente en el Deca, su pasado en Belgrano de Córdoba y su ascenso ante River en el Monumental. Pero antes de eso, tuvo una vasta carrera como futbolista. Así se definió como jugador:

"Mediocampista, derecho, jugaba bien al fútbol, pero por lo que más me destacaba era por la personalidad. Jugaba si había que jugar y ponía si había que poner. Era un tipo complicado adentro de la cancha, agresivo para recuperar. Ya te digo: si no hubiera sido agresivo en esos campeonatos por plata, no me habrían llamado más", se describió.

Luego, detalló que "empecé como enganche y terminé como N°5. Tenía un físico similar al de [Claudio] Marangoni, con un poco menos de técnica, pero con más rapidez. En los últimos tiempos no parece haber tantos jugadores como antes: el que juega no marca y el que marca no juega. En nuestras camadas había que jugar bien, cabecear bien, saber pegar una buena patada, de todo".

Muchas veces tildado de "defensivo", Zieliski retrucó contra algunos de los técnicos que se ubican en la 'vereda de enfrente': "si ves las carreras de ciertos entrenadores y los resultados que obtuvieron, no se condicen. Manejan un discurso que después es difícil sustentar en el campo de juego", disparó.

"Es la forma de venderse de algunos. O el buen manejo de sus representantes. A mí no me interesa el marketing y tengo perfil bajo. Te aclaro que me siento muy bien siendo así", subrayó.

Así definió el técnico del Deca el estilo Zielinski: "Adaptarme a los jugadores que tengo y encontrar el mejor camino para aprovecharlos. Bajarles un mensaje simple y ser lo más protagonista que se pueda. Esa es mi filosofía. Y que mis dirigidos sean mejores jugadores cuando termine el campeonato".

El periodista le advirtió que "en Atlético Tucumán, venís jugando con pelotazos a Toledo y a Díaz, los dos grandotes de arriba", pero el Ruso analizó que "cuando teníamos al Pulga Rodríguez jugamos de otra manera y cuando estaba Zampedri, también. Lo fuimos modificando. Nosotros jugábamos con Aliendro de enganche, con Barbona, todos de muy buena técnica, pasa que después los mejores jugadores se van vendiendo y no tenés el presupuesto para reemplazarlos con otros del mismo nivel".

Luego, el DT mencionó a Lucchetti y Luis Miguel Rodríguez entre los mejores jugadores que dirigió, junto a El Mudo Vázquez, Olave, Farré, Zelarayán (todos ellos en Belgrano) y Lautaro Martínez en Racing, hoy figura del Inter de Milán.
Zielinski también se refirió a las versiones de que se iba de Tucumán por la distancia con su familia y aprovechó para tirar palos contra el presunto 'federalismo' en Argentina, tanto en el fútbol como en la política:

Lo primero que me gustaría decir es que siento una gran alegría de trabajar en el interior, una zona habitualmente postergada. En la Argentina, en política y en fútbol, se habla de federalismo y es una mentira, uno ve las desigualdades. Además, es muy lindo trabajar en el interior, sin la locura cotidiana de Buenos Aires. Y te genera una satisfacción especial, porque todo cuesta más y por lo tanto todo se valora más. Tanto a Córdoba como a Tucumán no fui con mi mujer ni con mis hijos porque ellos estudiaban, y la verdad que sí, se hace muy difícil llevar esa vida, pero ahí estamos buscando el equilibrio.

En respuesta a otras de las -pocas- preguntas específicas vinculadas al Decano, El Ruso afirmó que Miguel Abbondándolo es "antes que nada" su amigo y recordó la final de Copa Argentina perdida ante el River de Gallardo.

"Si de por sí yo no me banco perder, como te contaba, esa noche me quedé muy mal porque no estuvimos a la altura de la final. Me fui con mucha bronca, porque no peleamos el partido como pensé que lo podíamos pelear. Era muy importante clasificar a la Libertadores y nosotros por jugar esa final estábamos adentro, porque River tenía su cupo ya ganado, y creo que el equipo se conformó con eso. A mí me molesta mucho cuando el equipo no intenta ser mejor que el rival", remató.