El recuerdo más emotivo de un hincha de San Martín por el clásico inolvidable

ANIVERSARIO

Los detalles del 3 a 2 en el Monumental el 1 de diciembre de 2018 en una crónica con detalles que hacen que se sienta como su fuese ayer. El homenaje de un enfermo Ciruja hasta la médula.

Pons, autor de uno de los goles para el Santo. Foto: Delfo Rodríguez/Clarín




Se llama Rubén González. Vive en Termas del Río Hondo. Y a un año del clásico que San Martín le dio vuelta a Atlético Tucumán de visitante y en Primera está tan fresco como aquella noche, cuando Tino Costa selló un resultado que parecía imposible. 

Este domingo se cumple un año del clásico tucumano que San Martin le ganó a Atletico 3 a 2. Fue el primero que disputaron en Primera. Y para los hinchas del Santo, la hazaña que parecía imposible cuando el marcador indicaba dos a cero a favor del Decano sigue generando felicidad. Rubén, que vive en las Termas, recuerda cada detalle de aquel día maravilloso que quedó en la historia de los de La Ciudadela.

Acá, su relato de un día épico para el pueblo Ciruja:

"Es el primero de diciembre del 2018. Me acuerdo que yo tenía que hacer un laburo urgente que me iba a tomar varias horas. Habíamos quedado de acuerdo con los muchachos de la filial  de verlo en la casa de uno de ellos, de Ariel Décima, para festejar el cumpleaños de él. Me levanté a las seis de la mañana y a las seis y media ya estaba trabajando.

Ese día no comí porque tenía que terminar ese trabajo sí o sí y ya sentía la desesperación y la adrenalina que te corre por el cuerpo porque hacía dos semanas atrás todos venían diciendo que Atlético nos iba a golear, que nos iba a pasar por encima, que jugábamos en la cancha de ellos y que iba a ser una fiesta y toda la algarabía que yo veía en la vereda del frente...

Recuerdo clarito que termino a las siete de la tarde, me vengo urgente a la casa, me baño, me cambio, ya no llegaba, llego a la terminal de Termas para viajar a Santiago y cuando llego me dicen que tenía colectivo para las 8.10. 9.10, ya empezó el partido. Unos nervios impresionantes. Parecía que yo tenía que jugar ese partido con mis amigos. Quería estar con ellos porque quería estar con la gente que realmente siente la locura, el sentimiento que es San Martín para uno.

Cuando llego llego, 9.20, ya ganaban 1 a 0. Gol del Pulga de penal, ese penal que no sabíamos si era o no era. Yo seguía con la fe intacta de que lo podíamos dar vuelta. Lo veía a San Martín sólido, que arremetía con toda como si fuese el último partido de una copa mundial.

A la par mía, de un lado lo tenía a Ariel Décima y del otro a Pichón Juárez. Termina el primer tiempo, empezamos a comentarlo. Empieza el segundo tiempo, ¡pum!, gol de ellos de nuevo. A renegar y a decir 'uy Dios'. Seguía el partido y veíamos que San Martín no bajaba los brazos en ningún momento, que parecía que iban 0 a 0. Y ahí nomás viene el descuento. Lo gritamos al gol como si fuese el 3 a 2

San Martín seguía y seguía. Ahí viene el segundo gol, un griterío... Cuando dejamos de gritar me dice Pichón si San Martin lo apura, lo gana. Y ese empeine maravilloso de Tino Costa, una alegría impresionante. Impresionante de saber que teníamos menos equipo y sin embargo veíamos esos once gladiadores en la cancha metiendo ganas, metiendo fuerza, y siguiendo para adelante. En ese momento salíamos del descenso por única vez en el campeonato y era la alegría, la algarabía de decir que podíamos mantener la categoría.

Lamentablemenete no se dio. Pero ese clásico es histórico, lo vivi a la par de un ídolo de San Martín que es Pichón Juárez. Y él sabe lo que es el clásico y lo que está dentro de esa cancha.

Todavía me emociona, qué pelotudo que soy, Todavía me emociono por ese abrazo interminable con esa gente que sentía esa misma locura mía. No tenía cansancio, no tenía nada, no había comido, dormindo nada, por estar ahí, por querer compartir esa locura, esa pasión que es San Martín. Ese clásico no me lo olvido nunca más.

Clásicos he visto muchos con mis 53 años, pero ese clásico va a ser eterno. El tercer gol lo grité y salí corriendo para afuera y lo primero que hice fue hablarlo a mi hijo que estaba trabajando en Buenos Aires. Mi hijo me decía 'papá, tranquilizate, te vas a infartar'. Eso es lo hermoso que tiene San Martín, si no se sufre no se es de San Martín. Un abrazo a todos y aguante el Santo de Tucumán por siempre, para siempre y para toda la eternidad".


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