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"Por favor, hijo": el último deseo de la madre que emociona a San Martín

HISTORIAS DE ACÁ

Carlos visitó esta mañana en el barrio CGT de Tafí Viejo a su querida mamá, Doña Mecha, quien anda con algunos problemitas de salud. A través de una filmación casera, ella le pidió un favor que movilizó al Pueblo Ciruja. VIDEO

Carlos y Mecha, hijo y madre fanáticos de San Martín.




“Hola, hijo, qué lindo que has venido, mi amor”. Doña Mecha se para con esfuerzo, toma aire a través del bigotito que la ayuda a respirar, la da un beso a Carlos que sonríe como ante cada beso de su madre y cuando apenas pone un pie en la casa del barrio CGT, corazón de Tafí Viejo, escucha la pregunta de bienvenida: “¿Lo has visto al partido de los Santos?”

Carlos le dice que sí, que lo ha visto, pero no hay nada más importante en ese momento que su mamá, cómo se siente, que no se agite, que vuelva a la mesa con el respirador móvil y que no se haga mala sangre, doña Mecha, que así es el fútbol y si alguien no sabe cómo es ella lo resume al partido de anoche sin verso: “No sabés cómo me he amargado la vida. Íbamos tan bien. ¡Cómo juegan mis muchachos! ¡Una luz! Y después no lo he podido ver porque siempre tengo ese pálpito en los penales. Y dicho y hecho”.

Mientras doña Mecha termina de acomodarse y corre la jarra de mate cocido, se entera que su hijo la está filmando. Ahí es cuando el video se meterá en el corazón de todos los hinchas de San Martín, cuando la madre le dice a su hijo: “Mirá, ahora que estamos solos, haceme el favor, yo tengo ahí unos pesitos y necesito ir a ver a mi Santo querido antes que me muera. Vos sabés que tengo ese presentimiento. Por favor, llevame a la cancha”.

Aquí Carlos hace una pausa y le cuenta a eltucumano.com qué le pasó en ese momento: “Se bajonea mucho mi mamá por sus problemas de salud y se me ocurrió hacerle el video. El lunes la había llevado al médico en el Padilla por sus temas respiratorios. Está saliendo a flote pero sin respirador no puede andar. Cuando salimos del médico me dice: ‘Hijo, quiero pasar por la cancha de San Martín’. Ahí le digo: ‘Bueno, pero si pasamos te tenés que bajar y caminar’. Nos bajamos y le he sacado la foto. Pero lo de ahora en el video, ese pedido, la verdad es que me ha emocionado”.

De vuelta al comedor de doña Mecha, la madre le dice que no tiene problemas en ir a la platea y que si hace falta pide una silla de ruedas para entrar al estadio, cruza el vestuario visitante, toma el ascensor y juegue San Martín: “Lo quiero ver a mi Santo de nuevo, no te pido nada más en la vida. Otras madres quieren ir a un museo o a Alaska. ¿Qué madre te pide esto?”, suspira doña Mecha, a quien empiezan a llegarle recuerdos en Ciudadela: una tarde contra el Racing de Fillol, la policía en caballos y a su propio hijo con un bombo. Son recuerdos que Carlos los repasa en limpio en el diálogo.

“Esa vez fue la única vez que mi mamá fue a la cancha, contra el Racing de Fillol. No sé por qué le quedó grabada la policía con los caballos, espero que no le haya pasado nada, no quise averiguar mucho. Y cuando se acuerda de mí con el bombo es cuando fui con mi tío Miguel Armando a recibir a los jugadores que ascendieron a Primera en Chaco. Yo tenía 10 años y me acuerdo lo que fue ese día, los estábamos esperando en la plaza Independencia mientras me robaba los focos de la Casa de Gobierno, una maldad de changuito nomás. Como ese día nunca vi tanta gente subida en los techos de los colectivos”.  

El video que ha subido este mediodía Carlos con doña Mecha ha conmovido al mundo San Martín: “Todavía no caigo la cantidad de mensajes que me han mandado los hinchas, algunos queriendo ayudarme a pagar la entrada para mi mamá, otros diciéndome que ella le hacía acordar a su madre, muchas cosas muy lindas. Subimos el video sin ninguna intención rara, solamente para conozcan la historia de mi mamá, lo que ama a San Martín y cuál es su gran deseo en esta vida. Ojalá pueda disfrutarla mucho más tiempo, pero es lo único que ella quiere”.

Y lo que quiere la Mecha es claro: volver a Ciudadela y algún día ver a su nieto Gabriel con la camiseta de San Martín, aun cuando sabe que es difícil: “Si eso pasaba, si mi nieto jugaba en Ciudadela, me iba a morir en paz. Ah, y eso sí: cuando me muera quiero que me tiren las cenizas en la cancha, ¿estamos?”, dice la mamá de San Martín que gracias a la gestión de Daniel Galina cumplirá con el sueño este domingo a las 16 contra Dálmine: “El señor Galina la va a buscar de mi casa en el auto y la va a llevar con Gabriel a su palco y después la va a traer. Yo soy funebrero y el domingo trabajo todo el día. Esta vez no voy a poder ir, pero no va a faltar oportunidad”.

Mientras se despide del diálogo con este diario, Carlos está llevándole la sorpresa a su amada madre en Tafí Viejo: le va a contar que consiguió las entradas, la va a sorprender con un gorro rojo y blanco y, como a un hijo, le recordará la letra de la canción que doña Mecha sabe y canta: “Ciruja me voy a morir y cuando me lleve la muerte, así me voy a despedir / Me iré en un cajón rojo y blanco, paseando por la Ciudadé envuelto en una bandera del único Santo que amé”.


Esta semana le había pedido ir a dar una vuelta por Ciudadela: el domingo cumplirá el sueño y volverá a las tribunas.