El nuevo Atlético comienza a tener forma
ANÁLISIS
Ricardo Zielinski corrigió la defensa y le dio más dinamismo a la ofensiva, pero el sector central sigue siendo el gran hueco. El equipo mantiene el sello del Ruso y lucha hasta el final.
Foto: Rodolfo Lobo, Soy Decano.
Varias sensaciones se vivieron en un estadio Monumental con un gran marco de público que se hizo presente para ver al Decano y para despedir al Chulo Rivoira, el entrenador que llevó al equipo por primera vez a la elite del fútbol argentino y que perdió la vida el miércoles pasado. En cancha se vio otro Atlético, muy distinto al de las dos primeras fechas de la Superliga, con rapidez y buen juego adelante y con dos centrales sólidos y laterales sueltos en la defensa.
En líneas generales el equipo de Ricardo Zielinski tuvo una buena labor y nunca sufrió. En los primeros minutos presionó y buscó el gol que le de tranquilidad, pero no lo encontró y eso lo inquietó un poco. Sufrió momentos en los que pareció estar mal parado, pero se corrigió y siguió adelante.
Desde el fondo, Cristian Lucchetti aportó la seguridad de siempre, hasta que se fue reemplazado por Alejandro Sánchez, que también cumplió, aunque al Oso lo exigieron mucho menos en el complemento, ante un Godoy Cruz que se metió atrás buscando cerrar el empate. La pareja de centrales, compuesta por Bruno Bianchi y Marcelo Ortíz, tuvo sus primeros momentos de desencuentros, propios de dos jugadores que jugaban por primera vez juntos en ese sector. Luego se acomodaron y mostraron solidez y simpleza para cortar y salir jugando. Lo mismo que los laterales, Guillermo Acosta y Fabián Monzón, que atacaron mucho, sobre todo el Bebe, y defendieron bien.
En el mediocampo estuvo el punto más flojo, en la pareja de volantes centrales más específicamente. Federico Bravo fue irregular, intentando tener limpieza para distribuir, pero no siendo preciso para darla, o perdiendo pelotas fáciles y recuperando otras complicadas. Lo de Ariel Rojas directamente no fue ni eso, porque nunca pudo dar limpia la pelota y recuperó poco y nada.
Muy interesante fueron los momentos en los que Acosta subía y se juntaba con Augusto Lotti y Tomás Cuello, de muy buen primer tiempo en ambos casos. También, los toques extras de Gonzalo Castellani le dieron el plus que necesitó el equipo en varios momentos, pero faltó la puntada final. Allí, Leandro Díaz sigue peleado con el arco y su fastidio se nota. Cuando el Loco se empecina en meterla, Atlético lo sufre. Por suerte apareció Bianchi en el final, sino era un empate clavado. El “9” no contó con situaciones claras en movimiento, eso lo molestó y empezó a buscar el gol como sea, y despilfarró tres tiros libres claros, desde el borde del área, ideales para otros especialistas y no para él.
Javier Toledo y Lucas Melano entraron bien en el complemento y siempre intentaron jugar para el equipo, cosa que terminó demostrándose en el cierre, cuando aguantaron y corrieron las últimas pelotas.
Atlético empezó a corregir errores de los partidos anteriores, con una defensa un poco más sólida y una ofensiva que tiene buenos movimientos, pero aún le falta el gol. Deberá trabajar más la zona media, para que la pelota llegue más limpia a los delanteros y los goles empiecen a aparecer.
En líneas generales el equipo de Ricardo Zielinski tuvo una buena labor y nunca sufrió. En los primeros minutos presionó y buscó el gol que le de tranquilidad, pero no lo encontró y eso lo inquietó un poco. Sufrió momentos en los que pareció estar mal parado, pero se corrigió y siguió adelante.
Desde el fondo, Cristian Lucchetti aportó la seguridad de siempre, hasta que se fue reemplazado por Alejandro Sánchez, que también cumplió, aunque al Oso lo exigieron mucho menos en el complemento, ante un Godoy Cruz que se metió atrás buscando cerrar el empate. La pareja de centrales, compuesta por Bruno Bianchi y Marcelo Ortíz, tuvo sus primeros momentos de desencuentros, propios de dos jugadores que jugaban por primera vez juntos en ese sector. Luego se acomodaron y mostraron solidez y simpleza para cortar y salir jugando. Lo mismo que los laterales, Guillermo Acosta y Fabián Monzón, que atacaron mucho, sobre todo el Bebe, y defendieron bien.
En el mediocampo estuvo el punto más flojo, en la pareja de volantes centrales más específicamente. Federico Bravo fue irregular, intentando tener limpieza para distribuir, pero no siendo preciso para darla, o perdiendo pelotas fáciles y recuperando otras complicadas. Lo de Ariel Rojas directamente no fue ni eso, porque nunca pudo dar limpia la pelota y recuperó poco y nada.
Muy interesante fueron los momentos en los que Acosta subía y se juntaba con Augusto Lotti y Tomás Cuello, de muy buen primer tiempo en ambos casos. También, los toques extras de Gonzalo Castellani le dieron el plus que necesitó el equipo en varios momentos, pero faltó la puntada final. Allí, Leandro Díaz sigue peleado con el arco y su fastidio se nota. Cuando el Loco se empecina en meterla, Atlético lo sufre. Por suerte apareció Bianchi en el final, sino era un empate clavado. El “9” no contó con situaciones claras en movimiento, eso lo molestó y empezó a buscar el gol como sea, y despilfarró tres tiros libres claros, desde el borde del área, ideales para otros especialistas y no para él.
Javier Toledo y Lucas Melano entraron bien en el complemento y siempre intentaron jugar para el equipo, cosa que terminó demostrándose en el cierre, cuando aguantaron y corrieron las últimas pelotas.
Atlético empezó a corregir errores de los partidos anteriores, con una defensa un poco más sólida y una ofensiva que tiene buenos movimientos, pero aún le falta el gol. Deberá trabajar más la zona media, para que la pelota llegue más limpia a los delanteros y los goles empiecen a aparecer.








