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Con las locuras de Leandro, la ilusión de Atlético sigue intacta

ANÁLISIS

El Decano brindó un gran show futbolístico: tacos, caños, sombreros y goleada, para continuar en el pelotón de los de arriba.

Matos y Díaz se entendieron a la perfección ante el Lobo. Foto: SOY DECANO.





Ganar, gustar y golear: las tres “G” del fútbol estuvieron presentes en el estadio Monumental, en el gran triunfo de Atlético Tucumán por 4 a 1 ante Gimnasia y Esgrima La Plata. El conjunto de Ricardo Zielinski le brindó un gran show futbolístico a sus hinchas, que se fueron del José Fierro con la ilusión intacta de seguir peleando la Superliga.

Desde el comienzo nomás, el Decano empezó a hacerse fuerte. Los ojos estaban en ver cómo Zielinski iba a cubrir las partidas de Guillermo Acosta y Luis Miguel Rodríguez, pero hoy, no se los extrañó a ninguno. Porque David Barbona jugó un gran encuentro en el sector derecho, y porque Leandro Díaz, con sus Locuras, y Mauro Matos, con su aguante, supieron hacer olvidar a los ídolos que partieron.

En líneas generales, el equipo jugó un encuentro parejo, casi sin fisuras. Cristian Lucchetti nunca fue exigido por un rival con pocas ideas. Gabriel Risso Patrón tuvo una excelente tarea por el sector izquierdo: nunca lograron pasarlo, siempre llegó bien a los cierres y a cubrir a sus compañeros, y cuando le tocó pasar al ataque, lo hizo de manera prolija y sin descuidar su sector. Algo parecido a lo que le pasó por derecha a José San Román, aunque le ganaron las espaldas en algunos momentos del primer tiempo, supo reponerse en el complemento y ser apoyo fundamental de Barbona a la hora de pasar al ataque. Bruno Bianchi y Yonathan Cabral se mantuvieron firmes por arriba y por abajo, y controlaron bien a potente Santiago Silva.

A la hora de recuperar la pelota, el Atlético de Zielinski tiene tos pitbulls que no paran ni por un segundo. Rodrigo Aliendro y Juan Mercier son amos y señores del mediocampo. Uno colabora siempre en el ataque, y el otro clarifica y acomoda a sus compañeros para que no los agarren mal parados.

Por las bandas, Barbona y Favio Álvarez también jugaban sus partidos aparte. David supo disfrazarse bien de Acosta, corriendo, metiendo, quitando y jugando, y jugando bien, con pases claros y centros venenosos. Asimismo, el platinado, que volvía a la titularidad luego de varios meses, volvió a ser el de 2017, ese que clarificaba los ataques, tiraba lujos y limpiaba la pelota cuando la jugada se ensuciaba.

Los delanteros merecen un párrafo para ellos solos, por la entrega, por el sacrificio y por el juego. El Loco Leandro se vistió de Pulga, para hacer todo en ataque y para participar  en casi todos los goles. Gran tarea de Díaz, que con la pelota en los pies complicó siempre al rival, con pases filtrados, gambetas y potencia, mucha potencia. La misma que también mostró Mauro Matos, sobre todo en el primer gol, guapeándola y sirviéndola al Loco, para que éste deje solo a Álvarez para abrir el marcador. Matos hizo todo bien, todo. Por arriba ganó todas las pelotas, ya sea con la cabeza o con el pecho. Cuando le tocó jugar, se animó a tirar sombreros y poner pelotas limpias para que sus compañeros profundicen. Gran tarea de una dupla prometedora y que cada vez se entiende mejor dentro del campo de juego.

Zielinski planteó bien el partido, presionando cuando había que hacerlo y esperar, lejos de su arco, las pocas veces que no tuvo la pelota. Los primeros cinco partidos del reinicio de la Superliga son fundamentales para saber para qué está este Atlético. El primer examen lo pasó con creces, ahora a pensar en Patronato y buscar seguir agrandando la ilusión.