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"Había mucha diferencia": el regreso glorioso del Flaco Pereyra ante San Martín

CLÁSICOS INOLVIDABLES

Se había recuperado hace muy poco de una rotura de ligamentos y abrió el marcador para el Decano en el último partido oficial que se jugó ante el Santo. Y palpita el partido de mañana: "Atlético lo tendría que ganar sin problemas".

El Flaco la acomoda en el segundo palo de Ojeda y sale corriendo a festejar la apertura del marcador. Fotos: Copa Argentina.





El 6 de marzo de 2013 es la fecha que se jugó por última vez el superclásico tucumano. Aquella tarde en el Monumental, por Copa Argentina, Atlético venció a San Martín por 3 a 1 en un partido cerrado que se abrió en los últimos minutos. La apertura del marcador estuvo en los pies de Juan Pablo Pereyra, quien había retornado unos encuentros antes de una rotura de ligamentos en su rodilla. El desahogo del Flaco llegó en los primeros minutos y fortaleció así una relación única con los hinchas del Decano.

“Era un partido que era especial porque era la primera vez que se enfrentaban por una Copa, sumale que era con los dos públicos, nosotros éramos locales”, recuerda Juan Pablo en diálogo con eltucumano.com desde Rosario, donde se encuentra viviendo. “Siempre que me acuerdo del partido, nosotros creo que éramos un equipo muy superior, se veía mucho la diferencia de categoría. Teníamos mucha jerarquía en ese plantel, era un plantel muy bueno. Pero esos partidos se emparejan, fue muy complicado”, agrega. El Flaco estuvo más de seis meses parados por esa maldita rodilla: “Venía de una lesión grande. El técnico (Ricardo Rodríguez) me preguntó si me animaba a jugar y obviamente que quería, lo queríamos jugar todos”.

Llegó el partido y la apertura del marcador: “Hizo una jugada muy buena César (Montiglio) por derecha, me la dejó servida y yo se la abro al palo derecho al arquero, Ojeda”, revive Pereyra aquella emoción que se vivía a los 15 minutos de partido. “Entró justa la pelota, fue una locura. Se la veía que no entraba más, pero bueno. Fue el 1 a 0 y ese día la cancha estaba que se caía. Fue algo muy lindo que lo voy a recordar por siempre”.

El partido siguió y la historia se emparejó. “Hicimos el primer gol, luego nos empatan y se hizo todo muy parejo. Después se abrió, en el final. Pero creo que fue un partido muy lindo, muy emocionante. De las cosas que me tocó vivir en Atlético, fue una de las más lindas”, recuerda el Flaco que se recupera luego de una operación en sus meniscos.

Ese clásico en el Monumental tuvo la particularidad de que fue el último que se jugó oficialmente y uno de los últimos en el fútbol argentino con dos hinchadas: “Como viene pasando todo, es de locos. Yo tengo la particularidad de haber jugado el partido de Tigres-Chicago, en cancha de Chicago, que después de ahí se suspendieron los visitantes. Y desde ahí que no jugaba un partido así”.


“Ese Atlético-San Martín se vivió desde temprano. La concentración, el almuerzo, la gente, la ida a la cancha. Generalmente al estadio vas una hora y media o dos antes del partido, ese día fuimos antes y la gente era impresionante. Se veía la gente de San Martín también. En la entrada en calor no se escuchaba nada. Uno puede seguir jugando en una plaza con tu hijo o amigos, pero esa sensación que se produce cuando sos profesional, y estás por jugar un partido así, con la gente así; la adrenalina esa no la encontrás en ningún lado. Y cuando la recuerdo me vienen sensaciones muy lindas. Y más con Atlético, que uno tiene un cariño muy grande, muy especial”, recuerda Pereyra, y agrega: “Estoy hablando, recuerdo todo y se me pone la piel de gallina”.

La relación del Flaco y la gente fue buena desde el comienzo, y se fue agrandando con el correr del tiempo: “Siempre hubo algo muy lindo, especial, tanto de parte de la hinchada como mía. Uno cuando llegó al club empezó a demostrar que era profesional, que quería crecer. Después se fueron dando cosas muy lindas y hay un cariño especial. Después del clásico eso se fortaleció, porque ese partido quedó marcado porque a los meses me fui y no volví más al club. Me faltaba eso, había logrado un ascenso, había jugado en Primera, le había hecho un gol a Boca, también la había metido cuando ascendimos en Talleres, como que las cosas importantes no estaban tan presentes. Me faltaba un clásico, nunca había jugado uno. Tuve la suerte de jugarlo y de ganarlo”.

Pasaron cinco años desde que Pereyra se fue del Decano pero desde donde esté, lo sigue: “Uno siempre tiene el corazón en el club. Ahora de seguirlo, de poder verlo jugar. Cuando jugaron con Newell´s fui a verlos. Jugué con el Laucha, el Pulga, Diego Erroz, así que fui con mi hijo a la concentración y a la cancha. Siempre lo miramos. Estamos muy contentos de ver cómo creció el club tanto deportiva como institucionalmente. Creció muchísimo. Uno se siente muy contento porque siente que aportó algo, muy pequeño e insignificante, pero algo aportó. Me pone muy contento por los utileros, masajistas, empleados, gente que la peleó siempre bien de abajo”.

“Uno sabe el sacrificio que hace la gente para ir a la cancha y que disfruten todo esto es muy lindo”, se anticipa el Flaco de lo que se vivirá el sábado en el Monumental. “El partido que me tocó jugar, en Atlético por ahí la diferencia era más marcada en cuanto a individualidades, si te ponías a comprar el uno a uno los jugadores. Ahora creo que es más pareja desde ese lado, pero Atlético tiene la ventaja de que es un equipo que se conoce mucho, tiene mucha jerarquía. Pero aun así, la gran diferencia que tiene es que San Martín no tiene ni al Laucha ni al Pulga. Esos dos pueden ser la diferencia grande que puede tener este partido. Son dos tipos que marcan mucho dentro de la cancha", remarca.

" Además, Atlético creo que tiene un técnico que lo hace jugar muy bien. Hay una base de muchos chicos que hace un buen tiempo juegan juntos. Creo que lo tendría que ganar sin problemas, pero bueno, después los encuentros estos se definen de distintas maneras. Los clásicos son partidos distintos. Generalmente no se pueden prever mucho los resultados, por ahí gana el que viene peor, porque por ahí no tiene mucho para perder. Ojalá tengamos un resultado positivo”, agrega Pereyra, expresando su deseo de un resultado favorable al Decano. Y, a la hora de arriesgar un resultado, Juan Pablo no duda: “Creo que gana Atlético 2 a 0, ojalá. Más que nada con las ganas de que pase este resultado”.