Otra gran función de la orquesta de Zielinski y un fantástico cierre de telón
ANÁLISIS
Atlético volvió a ganar de visitante, sumó el tercer triunfo al hilo y llega afinado al clásico de la próxima semana.
La orquesta está afinada. Foto: Prensa Atlético Tucumán.
La orquesta que formó Ricardo Zielinski volvió a dejar una función memorable en Córdoba. Luego de comenzar desafinada, comenzó a entonar de a poco, tuvo su gran esplendor y un cierre del telón fue épico.
Este Atlético está cada vez más afinado. Ya lo dijo el propio Zielinski hace unas semanas: “Estamos obligados a ganar en todos lados”. Ese mensaje lo tienen bien en claro sus jugadores, quienes muestran cada vez más un mejor ritmo de juego, con momentos armoniosos, otros turbios, pero siempre finalizando a toda orquesta.
Los momentos turbios fueron más que claros ante Belgrano. Los primeros minutos y los últimos, cuando el Pirata buscaba el empate, fueron cuando menos sobresalió la orquesta. Aun así, el funcionamiento fue más que prolijo, sobre todo con sus centrales, Bruno Bianchi y Yonathan Cabral, quienes se sincronizaron a la perfección para anular los intentos del local.
La armonía se dio cuando volvieron a aparecer Guillermo Acosta y Rodrigo Aliendro, el corazón y el motor de la orquesta. Comenzaron a hacer sonar las sintonías del buen fútbol, corriendo, quitando, jugando y haciendo jugar. Desde allí Atlético comenzó a gestar un nuevo recital, dio vuelta el partido y de la mejor manera. El segundo gol, el que puso el 2 a 1, fue a todo ritmo, con un quite, dos pausas y varios toques de primera, que culminaron con el Loco Díaz convirtiendo un verdadero golazo del equipo.
Luego de lucirse, la orquesta bajó el ritmo, le dio la iniciativa al local y se dedicó a proteger bien el resultado. La noche llegaba en el barrio Alberdi y el telón tenía que caer, pero no de cualquier manera. Para eso entró Luis Miguel Rodríguez, ese distinto de toda banda, el que siempre se destaca con algún sólo. El Pulga recibió el pase en profundidad y corrió hasta unos metros afuera del área. Levantó la cabeza, miró a Rigamonti, esperó a sus compañeros que nunca llegaron, y decidió cerrar el telón él mismo, haciendo lo que todos sabían que iba a hacer: picar la pelota. Se la clavó en el ángulo al portero Pirata y le puso el telón a la noche.
La orquesta suena bien, está afinada y se prepara para dar el último concierto en Tucumán, el próximo sábado 1 de diciembre, en el Monumental. Pero no será un recital más, será el del clásico. Cuando no se puede fallar. Así que habrá ocho días para que Ricardo Zielinski prepare su orquesta, para que la última función sea a todo ritmo.
Este Atlético está cada vez más afinado. Ya lo dijo el propio Zielinski hace unas semanas: “Estamos obligados a ganar en todos lados”. Ese mensaje lo tienen bien en claro sus jugadores, quienes muestran cada vez más un mejor ritmo de juego, con momentos armoniosos, otros turbios, pero siempre finalizando a toda orquesta.
Los momentos turbios fueron más que claros ante Belgrano. Los primeros minutos y los últimos, cuando el Pirata buscaba el empate, fueron cuando menos sobresalió la orquesta. Aun así, el funcionamiento fue más que prolijo, sobre todo con sus centrales, Bruno Bianchi y Yonathan Cabral, quienes se sincronizaron a la perfección para anular los intentos del local.
La armonía se dio cuando volvieron a aparecer Guillermo Acosta y Rodrigo Aliendro, el corazón y el motor de la orquesta. Comenzaron a hacer sonar las sintonías del buen fútbol, corriendo, quitando, jugando y haciendo jugar. Desde allí Atlético comenzó a gestar un nuevo recital, dio vuelta el partido y de la mejor manera. El segundo gol, el que puso el 2 a 1, fue a todo ritmo, con un quite, dos pausas y varios toques de primera, que culminaron con el Loco Díaz convirtiendo un verdadero golazo del equipo.
Luego de lucirse, la orquesta bajó el ritmo, le dio la iniciativa al local y se dedicó a proteger bien el resultado. La noche llegaba en el barrio Alberdi y el telón tenía que caer, pero no de cualquier manera. Para eso entró Luis Miguel Rodríguez, ese distinto de toda banda, el que siempre se destaca con algún sólo. El Pulga recibió el pase en profundidad y corrió hasta unos metros afuera del área. Levantó la cabeza, miró a Rigamonti, esperó a sus compañeros que nunca llegaron, y decidió cerrar el telón él mismo, haciendo lo que todos sabían que iba a hacer: picar la pelota. Se la clavó en el ángulo al portero Pirata y le puso el telón a la noche.
La orquesta suena bien, está afinada y se prepara para dar el último concierto en Tucumán, el próximo sábado 1 de diciembre, en el Monumental. Pero no será un recital más, será el del clásico. Cuando no se puede fallar. Así que habrá ocho días para que Ricardo Zielinski prepare su orquesta, para que la última función sea a todo ritmo.








