Atlético mostró su contundencia y convicción
ANÁLISIS
El conjunto de Ricardo Zielinski tuvo una efectividad enorme ante un San Lorenzo sin ideas.
Foto: Twitter @argsaf.
Esta tarde en el Nuevo Gasómetro ocurrió algo similar a lo vivido hace nueve días en el Monumental José Fierro, cuando Atlético Tucumán le ganó a Rosario Central: el equipo de Ricardo Zielinski no mostró su mejor juego, pero la contundencia y la convicción de sus jugadores hicieron que se quedara con los tres puntos.
Ante San Lorenzo fue un partido trabado y luchado en la primera parte del juego, con ambos equipos estudiándose y esperando que llegue el error rival. En las dos primeras situaciones que hubo llegaron los goles, ambos del Decano. El primero del Pulga Rodríguez y el segundo de José San Román, llegaron de maneras similares. En la jugada del penal que PR7 cambió por gol, Rodrigo Aliendro y Guillermo Acosta hicieron una precisa pared por izquierda que terminó en la mano de Coloccini. En el tanto del lateral, él mismo se la dio a David Barbona y buscó la devolución, para luego enganchar y sacar un zapatazo inatajable para Navarro.
El funcionamiento del equipo, a la hora de tener la pelota y crear situaciones, no estuvo preciso. Los pases prosperaron poco y eso le quitó movilidad y profundidad. Pero a la hora de hablar del reagrupe y la defensa, fue un relojito en casi todos los sectores, menos en el izquierdo. Mathías Abero no tuvo un buen juego, lo pasaron constantemente y cuando tuvo que pasar al ataque siempre lo hizo con imprecisión. El único punto rescatable del lateral fue por arriba, despejando todo cuando llegaban las pelotas cruzadas o los tiros desde la esquina.
En el arco, a pesar de haber estado en dudas hasta los minutos previos, Cristian Luchetti se mostró seguro y firme, tanto por arriba como a la hora de responder bajo los tres palos. La tarea de los centrales Bruno Bianchi y Jonathan Cabral también fue sobresaliente, cerrando todo por las alturas y por el suelo, no dejando nunca que los pasen.
El arrastre del año comienza a pesar en el cansancio de varios jugadores. Acosta y Aliendro sintieron mucho el peso del segundo tiempo y eso se notó en el funcionamiento del equipo. Además, la salida de David Barbona en los primeros minutos del complemento también le quitó juego, ya que Ricardo Noir se dedicó más a colaborar en defensa con Abero.
Adelante, el Pulga y Mauro Matos jugaron sus partidos con lo que pudieron. La pelota siempre llegó incómoda y nunca limpia. El “9” se las arregló para ganar por arriba cuando se lo pidieron y Luis Miguel cumplió con lo que tenía que hacer cuando tuvo una: mandarla a guardar. Con un poco de fortuna, PR7 abrió el marcador con su penal y comenzó a forjar un triunfo importantísimo para seguir en la lucha por el título.
Atlético ganó su segundo partido consecutivo sin jugar bien, pero siendo efectivo y contundente a la hora de atacar, e inteligente y aguerrido para defender el resultado. Así, se convirtió en uno de los animadores de la Superliga e invita a soñar a su gente con seguir peleando en lo más alto.
Ante San Lorenzo fue un partido trabado y luchado en la primera parte del juego, con ambos equipos estudiándose y esperando que llegue el error rival. En las dos primeras situaciones que hubo llegaron los goles, ambos del Decano. El primero del Pulga Rodríguez y el segundo de José San Román, llegaron de maneras similares. En la jugada del penal que PR7 cambió por gol, Rodrigo Aliendro y Guillermo Acosta hicieron una precisa pared por izquierda que terminó en la mano de Coloccini. En el tanto del lateral, él mismo se la dio a David Barbona y buscó la devolución, para luego enganchar y sacar un zapatazo inatajable para Navarro.
El funcionamiento del equipo, a la hora de tener la pelota y crear situaciones, no estuvo preciso. Los pases prosperaron poco y eso le quitó movilidad y profundidad. Pero a la hora de hablar del reagrupe y la defensa, fue un relojito en casi todos los sectores, menos en el izquierdo. Mathías Abero no tuvo un buen juego, lo pasaron constantemente y cuando tuvo que pasar al ataque siempre lo hizo con imprecisión. El único punto rescatable del lateral fue por arriba, despejando todo cuando llegaban las pelotas cruzadas o los tiros desde la esquina.
En el arco, a pesar de haber estado en dudas hasta los minutos previos, Cristian Luchetti se mostró seguro y firme, tanto por arriba como a la hora de responder bajo los tres palos. La tarea de los centrales Bruno Bianchi y Jonathan Cabral también fue sobresaliente, cerrando todo por las alturas y por el suelo, no dejando nunca que los pasen.
El arrastre del año comienza a pesar en el cansancio de varios jugadores. Acosta y Aliendro sintieron mucho el peso del segundo tiempo y eso se notó en el funcionamiento del equipo. Además, la salida de David Barbona en los primeros minutos del complemento también le quitó juego, ya que Ricardo Noir se dedicó más a colaborar en defensa con Abero.
Adelante, el Pulga y Mauro Matos jugaron sus partidos con lo que pudieron. La pelota siempre llegó incómoda y nunca limpia. El “9” se las arregló para ganar por arriba cuando se lo pidieron y Luis Miguel cumplió con lo que tenía que hacer cuando tuvo una: mandarla a guardar. Con un poco de fortuna, PR7 abrió el marcador con su penal y comenzó a forjar un triunfo importantísimo para seguir en la lucha por el título.
Atlético ganó su segundo partido consecutivo sin jugar bien, pero siendo efectivo y contundente a la hora de atacar, e inteligente y aguerrido para defender el resultado. Así, se convirtió en uno de los animadores de la Superliga e invita a soñar a su gente con seguir peleando en lo más alto.








