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Atlético perdió su invicto transpirando hasta el último segundo

ANÁLISIS

El Decano dejó todo ante Godoy Cruz y mereció mucho más que un rival que no hizo nada para llevarse los tres puntos.

Foto: Prensa de Godoy Cruz.





El fútbol es así, los goles no se merecen, se los hace. Y Godoy Cruz lo hizo, en la única posibilidad que tuvo, en los pies de su goleador Santiago García. Pero este Atlético no se entregó, luchó y buscó el empate hasta el último instante. La pelota no quiso entrar y por eso su invicto quedó en Mendoza.

Desde fines de abril que no perdía el equipo de Ricardo Zielinski en la Superliga. Se convirtió en un equipo difícil y duro para los rivales. Un equipo que dejó de especular con esperar a los rivales y ganarles de contra y aprendió a ser protagonista en todas las canchas, sin importar el rival que estuvo en frente.

El partido con Godoy Cruz dejó un sabor amargo porque Atlético jugó bien, sólido en sus líneas y presionando en momentos claves. Los ingresos de David Barbona, Javier Toledo y Tomás Cuello le dieron al equipo una velocidad y profundidad que no tuvo cuando Gervasio Núñez tuvo que armar, o Mauro Matos pivotear. Los cambios volvieron a entrar bien, como contra Independiente, pero esta vez la pelota no quiso entrar, porque chances hubo.

El triángulo Acosta-Mercier-Aliendro se convirtió en los últimos partidos en el eje principal del equipo. El Bebe corre todo, genera peligro, desborda, crea situaciones, defiende. El Pichi acomoda al equipo, cubre los espacios y limpia la pelota para que Aliendro intente generar el fútbol que no llega de los pies de Núñez. También baja, colabora, quita. Hace todo.

Hoy a Luis Miguel Rodríguez se lo vio fastidioso, incómodo. No logró conectarse nunca con un Mauro Matos que también estuvo flojo por arriba. Los ingresos de Barbona, Toledo y Cuello le dieron la compañía que necesitaba el Pulga para crear situaciones.

Zielinski volvió a plantear bien el partido ante un rival que es de los más fuertes jugando como local. Atlético fue protagonista durante los 90 minutos y nunca dejó tener la pelota a Godoy Cruz. Pero esta vez, la suerte no estuvo de su lado y se vuelve con las manos vacías. Ahora habrá que replantear un partido duro y complicado ante un Rosario Central que viene entonado de ganar el clásico rosarino en la Copa Argentina.