Un informe del Banco Central confirma que Argentina ingresó en recesión
El informe de la entidad monetaria reconoce dos trimestres consecutivos de caída del producto bruto interno debido a factores climáticos y energéticos, en un contexto de marcada brecha entre los sectores exportadores y el mercado interno.
Imagen de archivo.-
El Banco Central de la República Argentina (BCRA), presidido por Santiago Bausili, reconoció en su informe de septiembre de 2026 que el Producto Bruto Interno (PBI) del país registró una contracción durante el tercer trimestre del año. Esta baja, sumada al retroceso del 0,6% contabilizado entre abril y junio en comparación con el primer trimestre, configura formalmente el estado de recesión técnica.
De acuerdo con lo señalado por Carlos Burgueño en Perfil, la confirmación oficial por parte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) se concretará en dos instancias: el 24 de noviembre con la publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a septiembre, y el 16 de diciembre con la difusión del informe definitivo del nivel de actividad del tercer trimestre. Las estimaciones privadas muestran que, tras la caída de abril-junio, la actividad retrocedió un 2,9% entre junio y julio, mientras que la recuperación entre julio y agosto fue de apenas un 0,1%.
Toto Caputo y Santiago Bausili.-
Desde la conducción de la autoridad monetaria, las autoridades atribuyen este repliegue a factores de carácter transitorio. Entre las razones principales se mencionaron los cortes en el suministro de gas de red hacia los establecimientos industriales provocados por las bajas temperaturas y el consecuente pico en la demanda residencial, además de intensas lluvias y nevadas en diversas regiones del país. A ello se sumó la normalización de la actividad agropecuaria tras registrar cosechas récord. Pese al bache del tercer trimestre, la economía acumuló una expansión interanual del 1,2% en los primeros ocho meses de 2026.
Para el período correspondiente a octubre-diciembre, el BCRA prevé una recuperación del nivel de actividad que permitiría cerrar el año con un saldo positivo por segundo ejercicio consecutivo. Sin embargo, la institución advirtió sobre la presencia de riesgos externos que podrían limitar el dinamismo de la inversión y de los sectores transables, tales como el eventual agravamiento de conflictos geopolíticos, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales o una menor expansión de la demanda externa.
Respecto al balance anual del PBI para 2026, las proyecciones difieren entre los distintos actores del análisis económico. Las principales consultoras y entidades financieras privadas calculan un incremento cercano al 1,5%, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una suba del 2,1%. En el Ministerio de Economía, las previsiones se ubican en torno a un crecimiento cercano al 3%.
El desempeño de la actividad evidencia una disparidad sectorial pronunciada. En los primeros ocho meses del año, la explotación de minas y canteras —impulsada por Vaca Muerta— avanzó un 13,2% interanual (con un 11,1% en agosto), la agricultura y ganadería crecieron un 9,2% y la provisión de electricidad, gas y agua se elevó un 2,3%. Por el contrario, la industria manufacturera se contrajo un 2,5% (con un descenso del 3,2% en agosto) y el comercio cayó un 1,1% (-3,5% en agosto). La construcción acumuló un leve avance del 0,3% en ocho meses, aunque en agosto retrocedió un 2,5%.
Esta divergencia deja expuesta una estructura productiva dividida. Por un lado, se ubican los sectores primarios y energéticos, intensivos en capital y orientados a la exportación; por el otro, las actividades generadoras de empleo ligadas al mercado interno, las cuales dependen directamente del salario, la inversión doméstica y el consumo de los hogares. Estas áreas en estancamiento o caída concentran cerca del 70% de la población vinculada a la actividad productiva comercial e industrial del país.
Nota del diario Perfil.-







