"Milei se convirtió en un piantavotos internacional": el duro análisis de Hugo Asch tras el triunfo de Lula
Tras la victoria de Lula en Brasil, el analista político analizó la "hazaña histórica del movimiento popular brasileño" y contrapuso ese liderazgo con el aislamiento geopolítico de Javier Milei. Sostuvo que la figura del presidente argentino pasó a ser un estigma electoral en el exterior, advirtió sobre la falta de reservas que jaquea el esquema financiero de Luis Caputo y reclamó un proyecto opositor claro que no repita la experiencia de coaliciones divididas.
Hugo Asch habló en su columna semanal con Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana, donde analizó el impacto geopolítico del triunfo de Lula da Silva en el balotaje de Brasil. Para el periodista, la victoria del líder progresista representó una proeza colectiva: "Lula logró una hazaña política inédita en Brasil". Asch ponderó la enorme movilización popular y el trabajo territorial como las claves de la remontada electoral, destacando que "las redes se pusieron en marcha por la gente en la calle; la movilización de un país tan grande para que la gente vaya a votar y militar fue un trabajo político descomunal". Asimismo, comparó al mandatario brasileño con la figura histórica más relevante de la política argentina al señalar que "Lula es el Perón de Brasil, es una figura comparable sin ninguna duda, que demuestra que la gente sale a la calle con fervor cuando tiene una conducción política".
En contraposición al proceso brasileño, Asch remarcó cómo la imagen de Javier Milei terminó jugando en contra de la derecha regional e internacional durante la campaña. "El principal argumento económico de Lula fue decirle a Bolsonaro que seguramente iba a usar la motosierra de Milei. Bolsonaro no nombró a Milei, no nombró la motosierra; se está convirtiendo en innombrable, por decirlo de una manera amable", explicó el analista. En ese sentido, fue tajante sobre la proyección global del jefe de Estado: "Milei se convirtió en un piantavotos de golpe en el mundo". Además, fustigó la falta de autocrítica del Ejecutivo frente a la crisis: "Nunca subestimes el poder de la negación. Milei sigue negando, para él no es ningún esfuerzo; vive en ese país propio con números inventados y realidades paralelas", agregando que la ciudadanía llegó al proyecto libertario tras dos gestiones frustrantes: "La novedad vino después de la desilusión de dos gobiernos seguidos, el liberal de Macri y el acuerdista de los Fernández. Fue como una noche de copas y la gente votó a este personaje creyendo la mitad de lo que decía; nadie pensaba que lo iba a hacer y lo hizo todo".
Al desglosar la coyuntura económica, Asch advirtió sobre la fragilidad del rumbo financiero del ministro Luis Caputo y la falta de divisas en el Banco Central. "El año que viene no va ni 'plan platita' ni 'plan agarrate Catalina', nada. Se aferra al dólar a 1500, ya no está comprando reservas, y le están echando el ojo del FMI porque es uno de los compromisos que tiene", puntualizó, explicando que "el riesgo país sube porque la convicción del mundo financiero es que no tienen la plata, no la tienen". A su vez, criticó el sesgo del modelo hacia sectores extractivos primarios en desmedro de la producción nacional: "Están arruinando la industria. Ese es un plan, no es que le salió mal; están absolutamente seguros de ese plan y de apuntalar el enclave de minería, petróleo, gas y energía, que son sectores que no emplean mucha gente, medio palo de gente trabajando ahí, contra 8 o 10 millones que emplea el comercio, la industria y la construcción". Sobre el discurso oficialista, contrapuso: "Se sentó arriba de la producción y habla de la Argentina que vuela. La Argentina que vuela es para 5, 7 o 10 millones de personas; el resto son 30 millones que cortan clavo para llegar a fin de mes".
Para concluir, el columnista reflexionó sobre los desafíos del peronismo y llamó a no repetir los desaciertos de gestiones pasadas. "Lo que debería trabajar el peronismo y nunca lo hizo es en dejar un heredero claro que siga las políticas", sostuvo, remarcando que "si el objetivo es ganarle a Milei creo que es posible, pero si el objetivo además es hacer un buen gobierno, no habría que repetir la experiencia del 2019 de un gobierno amuchado y que se peleó todo el tiempo; la lección de Lula es ser claro". Por último, cruzó las justificaciones del entorno presidencial sobre los ataques a la prensa: "Ahora dicen que es una metáfora lo de mandar a la hoguera a los periodistas. Santiago Caputo dice 'esto es metafórico, no hay ninguna hoguera', pero la pérdida del poder adquisitivo para la gente es totalmente literal".







