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Plan de reordenamiento vial: qué obras se realizarían en el Camino del Perú para cambiar por completo la funcionalidad de la arteria

Proyecto

El proyecto aprobado por el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán el pasado jueves contempla desde un carril exclusivo o preferencial para motocicletas y el ensanche de la calzada hasta dársenas, bicisendas y la reestructuración completa de los semáforos y el alumbrado en el corredor metropolitano.

Foto La Gaceta.-





El Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán aprobó por unanimidad la ordenanza que promueve la elaboración y ejecución del Plan Integral de Reordenamiento Vial y Urbano del Camino del Perú, en el tramo comprendido entre la avenida Belgrano y el límite norte del municipio. La iniciativa apunta a modificar de manera profunda la operatividad y la capacidad física de una calzada por la que circulan a diario más de 25.000 vehículos, entre automóviles, camiones, colectivos y motocicletas. El acelerado crecimiento demográfico de la zona metropolitana sobrepasó la infraestructura existente, generando embotellamientos constantes y un elevado índice de siniestralidad. Al fundamentar el proyecto, el concejal oficialista Facundo Vargas Aignasse sostuvo: "Hoy tenemos una oportunidad concreta de dar un paso hacia adelante ante la problemática que vienen viviendo los vecinos del Camino del Perú", remarcando que se trata de "una arteria que quedó chica frente al crecimiento del área metropolitana".

Dentro del paquete de trabajos estipulados para alterar la dinámica de circulación, una de las intervenciones más destacadas es la creación de un carril exclusivo o preferencial para motocicletas. La ordenanza establece que el Departamento Ejecutivo Municipal deberá realizar un estudio de factibilidad técnica para definir si este carril se implementará de forma continua o segmentada, priorizando la seguridad vial y la coexistencia ordenada con los demás vehículos. Al respecto, Vargas Aignasse detalló: "Proponemos reordenar la circulación de la zona y básicamente proponemos la creación de un carril exclusivo para motocicletas, o preferencial para motocicletas, y mejorar la señalización, como así también la iluminación". A esta medida se suma la evaluación para ejecutar el ensanche de la calzada en los sectores donde las condiciones técnicas, urbanísticas y dominiales del suelo lo permitan. En esos tramos, el municipio deberá reconfigurar el perfil urbano mediante la incorporación de nuevos carriles de circulación, dársenas de detención, bicisendas, espacios peatonales, separadores físicos y áreas verdes.

El proyecto contempla además un conjunto de obras complementarias destinadas a modernizar la infraestructura vial y el equipamiento urbano. Entre las tareas previstas figuran la renovación total de la señalización vertical y la demarcación horizontal, la redistribución y adecuación de carriles, la colocación de elementos físicos de seguridad, el reordenamiento del sistema de semáforos y el mejoramiento integral del alumbrado público. Asimismo, el plan incluye intervenciones de accesibilidad, obras de protección para peatones y remodelaciones paisajísticas que buscan optimizar el espacio público. Respecto al ensanche de la calzada, Vargas Aignasse precisó que el objetivo es "evaluar la posibilidad de poner más ancha la calzada en los lugares que las condiciones técnicas y las condiciones dominiales lo permitan", quedando las dimensiones y tramos específicos sujetos a los informes técnicos que elaborará el Ejecutivo.

Pese al acuerdo general sobre la necesidad de concretar las obras en el terreno, durante la sesión surgieron dudas sobre qué organismo debe ejecutar físicamente las tareas. El concejal opositor Gustavo Cobos solicitó autorización para abstenerse al señalar que el tramo al norte de la avenida Belgrano figura como Ruta Provincial 315 en la Dirección Provincial de Vialidad, citando la Ley Provincial 5530 y antecedentes como la Ley Provincial 8915 para convertirla en autovía. Cobos enfatizó: "El problema es la competencia", y preguntó en el recinto: "¿Quién tiene la competencia de las obras que se deberían realizar ahí según lo que estamos estableciendo, del carril exclusivo, de demarcaciones, de la cuestión de los semáforos, de la iluminación urbana?", concluyendo que "ante la duda, no lo puedo acompañar". Por su parte, Vargas Aignasse rechazó la paralización de las obras por trabas administrativas, afirmando: "Debemos entender que los vecinos de San Miguel de Tucumán no podemos ser rehenes de las jurisdicciones".

Para canalizar la ejecución práctica de los trabajos, el concejal oficialista José María Franco defendió la necesidad de avanzar con el diseño técnico, señalando el impacto directo en barrios capitalinos como Congreso y Oeste II. Franco argumentó: "El problema que tenemos nosotros es que crecimos tanto como ciudad que nuestra ciudad llegó a un punto en el que esa calle, que hoy se toma como calle en algunas partes y que es una ruta en otra, tiene que ver con nuestros ciudadanos". Además, explicó: "Obviamente, primero tenés que elaborar un plan y después tenés que llevarlo a la ejecución", agregando que "la idea es que el municipio elabore el programa teniendo en cuenta la incidencia que tiene el municipio de Yerba Buena, la comuna de Cevil Redondo y las instituciones nacionales y provinciales que tengan que ver con esta ruta, pero nosotros no podemos desatenderlo". La ordenanza faculta al municipio a celebrar convenios de cooperación interjurisdiccional para coordinar financiamiento y ejecución, fijando un plazo de 120 días para elevar al Concejo un informe técnico preliminar con el diagnóstico, las etapas de obra y la estimación presupuestaria.

La aprobación del esquema de obras tuvo repercusión directa en el ámbito metropolitano. El fiscal adjunto de la Provincia, Raúl Ferrazzano, se pronunció públicamente respaldando la iniciativa bajo el concepto de que "el tránsito no tiene fronteras municipales". En sus declaraciones, Ferrazzano manifestó: "Quiero felicitar al Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán por tomar la iniciativa de abordar el reordenamiento del Camino del Perú". Sin embargo, remarcó la importancia de profundizar las inversiones estructurales: "Es un paso importante, aunque no suficiente. El tránsito es uno de los principales problemas de nuestra área metropolitana y requiere planificación, inversión y coordinación". En ese sentido, hizo una apelación a los funcionarios del municipio vecino: "Por eso, insto a los concejales de Yerba Buena a asumir el mismo compromiso y avanzar con iniciativas concretas para nuestra ciudad". Ferrazzano concluyó exigiendo un abordaje coordinado para la ejecución de obras viales: "No podemos seguir pensando los problemas metropolitanos desde los límites de cada municipio. Necesitamos una planificación conjunta que incluya al peatón, al transporte público, a los motociclistas y a los automovilistas. Yerba Buena no puede seguir corriendo detrás de su crecimiento. Es tiempo de anticiparnos, planificar y trabajar juntos. Yerba Buena puede estar mejor".