"La maternidad es un camino de malestar porque es un camino de amor": exigencias, nido vacío, y Edipo
En este día de las madres, retomamos la palabra del lic. en psicología Alberto Yapur, quien nos aclara el panorama de maternar actualmente: "Los hijos se van, los nidos quedan vacíos, pero no todas las madres elaboran los duelos. Hay madres que, aunque se vayan los hijos siguen pensando en ellos, siguen tendiéndoles la cama, para algunas mujeres es muy difícil disociar femineidad de maternidad y no pueden porque implica un duelo"
Llega el Día de la Madre en nuestro país y junto con la fecha festiva, se superponen las distintas maneras de atravesar el domingo. Mientras para algunos es una fecha de regalos, felicidad y amor, para otros es una fecha de desafíos, duelos, recordatorios difíciles, o quizás, hay quienes atraviesan estas fechas sin pena ni gloria.
Quien puede hablarnos un poco más sobre las vivencias y las maternidades desde un punto de vista de la salud mental, es el licenciado en psicología Alberto Yapura, que estuvo de visita en fm La Tucumana esta semana, en donde fue entrevistado por Ana Pedraza y Gabriel Sanzano. En un primer momento, el psicólogo comenzó abordando la complejidad de ser madre en este actual panorama:
"Si hay algo que es desafiante full time es la maternidad, es un rol, una vocación que existe desde todos los tiempos. Desde la psicología, es imposible pensar que no exista una madre, el niño necesita todo de esa mamá al principio, cuando el niño nace la madre le presta todo su psiquismo, no podría existir niño sin madre. La cotidianidad, las exigencias que viven las mujeres hoy es inmensa, por eso está bueno poder humanizar la maternidad, ser mujer en estos tiempos, trabajar, implica un nivel de exigencias sin límites, es una tarea digna de admiración"
"Isabel Larguía fue una de las primeras feministas argentinas, ella hablaba de los roles invisibles de la mujer. Es decir, deben ocuparse de estar linda en casa, linda afuera, trabajar en casa, trabajar afuera, y el martillo de ¿lo estás haciendo bien? Todo el tiempo. Ese súper yo es el que indica lo que está bien y mal, pero en una instancia te dice ‘lo estás haciendo bien’, pero también a veces nos dice ‘lo podrías haber hecho mejor’. Esto es difícil porque se trata de cubrir muchas aristas, o llegar agotada a casa e intentar cubrir todo lo que no pudimos durante el día, a la noche, y no siempre se puede. Pero acá entra algo fundamental: los límites, ese es el tope a la culpa, es la mejor herramienta” explicó Yapur.
Con respecto a ello, agregó que “aceptar que todo no se puede es importante, decir ‘puedo ser una buena madre, pero esto puntual no puedo, no tengo la capacidad, tiempo o ganas’. Esa es la mejor herramienta, siempre pensemos es el límite, eso es lo que nos marca hasta donde puedo y hasta donde no puedo. El límite le da lugar al deseo propio. Este deseo de las madres está tan postergado, que las madres no llegan a consulta por ellas, siempre empiezan terapia por los hijos, por el marido, por el trabajo, por los quilombos familiares, y recién ahí atravesando la terapia llega un punto en el que empiezan a explorar sus propios deseos”
El nido vacío: el duelo nostálgico y culposo de millones de madres
Consultado sobre este tema, el psicólogo explicó sobre el dolor que se vive cuando los hijos se independizan o comienzan a tomar sus propias decisiones: “Los hijos se van, los nidos quedan vacíos, pero no todas las madres elaboran los duelos. Hay madres que, aunque se vayan los hijos siguen pensando en ellos, siguen tendiéndoles la cama, para algunas mujeres es muy difícil disociar femineidad de maternidad y no pueden porque implica un duelo. Otras atraviesan ese duelo (con esfuerzo o sin esfuerzo), pero viven una nueva femineidad cuando ya no tienen que ser madres todo el tiempo”.
El duelo para los psicoanalistas tiene un significado particular: “Es energía que tenemos que invertir en otras cosas. Esa capacidad hay que vivirla de manera saludable. Al principio tenemos un hijo que se metía en nuestra cama, que cuando es adolescente extrañamos los tiempos que se metía en cama, lo sentíamos más seguro que ahora que está de fiesta. Y cuando ese adolescente se va de casa, extrañamos el ruido que hacía. Tenemos capacidad de reinventarnos ante estos duelos”.
Freud hacia hincapié en la obra’ “el malestar de la cultura”, en donde marcaba que en la salida al malestar está la creatividad. Por ello, el psicoanalista aclaró que “La vida nos pone malestar siempre, una vida sin malestar es una cuestión utópica. La maternidad es un camino de malestar porque es un camino de amor, uno siempre quiere el bien para esa persona y no siempre pasa lo mejor”.
Edipo Rey: el mito griego que sigue vigente
“Soltar no es tarea fácil, es lo que muchas veces escuchamos como Edipo: en un primer momento niño y madre son uno solo. Muchas veces es el padre (o quien cumpla función paterna), y es quien dice ‘mamá, vos sos vos y él es él’. Necesita marcar ese corte y eso ordena, ordena a mamá y niño. Tu objeto de amor no es tu mamá, a tu mujer la vas a tener que buscar afuera, tu salida exogámica es allá afuera. Ese límite hace súper bien, salimos de nosotros mismos y le permitimos al hijo ser él mismo” explicó ante las preguntas de los periodistas. “Con el mito de Edipo, (Sigmund) Freud cuenta como este niño no tiene estructuras psicológicas y se une 100% a su mamá. Claro, cuando es bebé el niño tiene todo de su mamá, comida, cambios de pañal, etc. Pero en algún punto viene la figura paterna (puede o no ser el padre), y es el que suele hacer el corte y poner el límite, y decir ‘no chiquito, tu mamá no te puede dar y cumplir todo, tenés que gestionarte tus cosas’. En el psiquismo el Edipo nos condiciona en el presente.
“Las madres sufren en todo momento, cuando es niño porque se enferma, cuando es adolescente porque es rebelde, cuando es grande por el quiebre familiar de ver en qué se convirtieron los hijos, siempre aparece el sufrimiento, las madres se tienen que reinventar todo el tiempo. Las exigencias de ser buena deportista, amante, mujer, madre, generan ese burn out, tenemos muchas mujeres con este síndrome. A veces ser madre o mujer no responde al aparato productivo de la época que te pide estar radiante, simpática, y dando respuesta a las circunstancias” detalló.
El último mensaje del profesional en salud mental es que “el día de la madre implica emociones importantes, pero me parece importante utilizar las fechas culturales para tomarnos unos minutos para reflexionar. Pensar en el día de la madre nos hace pensar en el vínculo con los hijos y en las madres. En estos tiempos deberíamos detenernos a pensar ante las polivalencias de las exigencias sociales, pensar a qué queremos dar respuesta y a qué no. Postergar el deseo nos hace no vivir momentos del presente que son fantásticos. La maternidad que tienen la tienen que vivir hoy con los hijos que tienen” finalizó.






