Renzo Cirnigliaro en el Día de la Lealtad: "No somos leales a una carta orgánica, sino a las 20 verdades peronistas"
El dirigente histórico del peronismo tucumano analizó la vigencia del movimiento en un nuevo 17 de Octubre. Recordó su encuentro con Juan Domingo Perón en España, advirtió sobre la infiltración de intereses ajenos a la causa popular, rechazó la idea de que el peronismo esté muerto y trazó un duro perfil sobre la ética que requiere la dirigencia actual.
Foto: archivo de eltucumano.
El histórico dirigente peronista de Tucumán, Renzo Cirnigliaro, conversó con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en el programa La Tucumana de Mañana por FM latucumana 95.9 en el marco de las conmemoraciones por el Día de la Lealtad. Durante la entrevista, el dirigente profundizó en la naturaleza doctrinaria del peronismo, diferenciándolo de las estructuras partidarias convencionales y de la lógica electoralista. "El peronismo no es un partido como los demás, el peronismo es un movimiento", explicó Cirnigliaro, rememorando su encuentro personal con Juan Domingo Perón en España en 1968, cuando tenía 21 años. En esa oportunidad, el fundador del Justicialismo le transmitió la esencia de la pertenencia política: "Él hizo énfasis en que el peronismo es un movimiento y no un partido, y me dijo: 'Usted puede ser dirigente gremial y no estar afiliado al Partido Justicialista, pero en su participación está reconociendo la solidaridad con el movimiento y por lo tanto está simbolizando la incorporación de los trabajadores como protagonistas centrales de la política argentina'. Esto significa que, al ser un movimiento, no se necesita una ficha partidaria para ser peronista. La partidocracia es donde suceden todos los problemas y las traiciones, mientras que el movimiento permanece por el otro lado. Nosotros hoy festejamos la lealtad no a un dirigente, sino a los principios que ese dirigente representa. Somos leales a las 20 verdades, no a una carta orgánica; a los peronistas nos gusta el fútbol sin necesidad de ser socios de ningún club".
Al analizar por qué sectores disímiles o figuras que se alejan de la doctrina actúan en nombre del movimiento, Cirnigliaro sostuvo que la propia dinámica de masas generó históricos procesos de oportunismo e infiltración. "Precisamente porque es un movimiento y ha ganado las elecciones toda la vida, la gente de derecha y la gente de izquierda, que cuando van a una elección no sacan más del 2% de los votos, han visto en este movimiento la posibilidad de converger para obtener los votos que a ellos les hacen falta. Se infiltraron", afirmó. No obstante, remarcó la resistencia conceptual del peronista de base frente a esas desviaciones: "Nosotros tenemos infiltración de la izquierda y de la derecha, pero lo que no nos permitimos es que nos infiltren las ideas, porque nosotros estamos al servicio del pueblo, mientras que los otros están al servicio de sus intereses personales".
Al caracterizar el contexto de la Argentina, Cirnigliaro diagnosticó que el país atraviesa un estado de indefensión estructural como consecuencia de tres factores históricos concurrentes. "La República Argentina no solo ha sufrido golpes de Estado que han depuesto gobiernos, sino que nos han fabricado una guerra civil interna y un ejército dedicado a perseguir a la política, especialmente al peronismo. Nos fabricaron también una guerra externa contra el ejército más poderoso del mundo, contra Inglaterra, y al mismo tiempo hemos sufrido una derrota económica, porque desde el gobierno y los grupos de poder se ha suscitado la inflación, lo que ha llevado a un traspaso permanente de los ingresos del pueblo a los sectores de concentración económica", fundamentó. Frente a esta "triple combinación", sostuvo que la solución trasciende los marcos puramente electorales: "Para salir de esta situación la solución no es electoral, la solución es política, y siempre pensando que el concepto político se debe subordinar al interés popular. Si el concepto político se subordina a intereses extranjeros o a los grupos de concentración económica, no sirve para nada".
En otro tramo del diálogo, el dirigente rechazó las posturas que diagnostican el fin del Justicialismo. "El peronismo no ha muerto. El peronismo no va a morir mientras exista un trabajador, mientras exista una persona que no encuentra trabajo, mientras exista un niño con hambre; mientras subsista la causa que movió al pueblo va a haber peronismo con nosotros o sin nosotros", aseveró. Asimismo, desmintió que las nuevas generaciones estén desconectadas de las causas nacionales: "Lo que estoy viendo cuando hablo con los jóvenes es que la juventud está desconforme y está buscando una salida, y esa salida la ve en el peronismo. Lo importante es que los dirigentes que se ofrezcan tengan la decencia y la honestidad de no traicionar el interés popular. El que entra en política para ganar plata y para hacerse rico se olvida de cumplir con el pueblo, y ese es el problema más grave".
Para fundamentar el rol que debe asumir la conducción, Cirnigliaro recordó las palabras de Perón al ser consultado sobre la sucesión del liderazgo: "Él me dijo una frase que me quedó para siempre: 'El peronismo no se va a agotar; el que me suceda va a ser un hombre que sale de la lucha, es aquel que pone más en la olla de lo que saca'. Hay que emular al sacerdote en la vocación de servicio". En ese marco, cuestionó el peso del dinero, los consultores y los aparatos mediáticos en la selección de candidatos, proponiendo evaluar a la dirigencia mediante pautas concretas de vida y conducta: "Hoy no se llega a través del voto, se llega a través del periodismo, de la propaganda y del dinero. Yo no veo un líder en este momento, pero lo que propongo es trazar un perfil. Hay que hacerle tres preguntas al que venga: primero, ¿de qué vive? Porque si vive del verso no le sirve a nadie. Segundo, si es abogado, ¿qué juicio ha ganado? Si es economista, ¿qué fábrica ha levantado? Y tercero, una vez que sepamos qué es lo que propone, que demuestre cómo lo va a hacer".
Finalmente, Cirnigliaro evocó una reflexión de Perón ante un oficial naval golpista para enfatizar que la tarea prioritaria es la convergencia de toda la ciudadanía en función de la Patria. "Cuando un capitán de navío que había sido golpista fue a pedirle perdón, Perón lo miró y le contestó: 'Qué lástima que sea tan tarde para hallarse peronista, yo ya no soy peronista, yo ya soy argentino'. Él vino a predicar la unidad de todo el pueblo argentino", relató. Hacia el cierre de la entrevista, envió un homenaje a la militancia de base en la jornada conmemorativa: "Quiero enviar un caluroso saludo y un gran afecto a todos los compañeros que han combatido por estas ideas, porque esos son los olvidados, los anónimos, los que han puesto la sangre y la familia, los que se levantan todos los días y tienen que darle de comer a sus hijos y no saben cómo hacerlo, pero tienen una idea y un corazón".







