"El vuelto de La Bancaria": Denuncian penalmente a un patovica de Cisneros por coacción y amenazas contra las hijas de un periodista
El director de un conocido diario digital provincial presentó una denuncia penal contra Federico Petraglia, el "operador de campo" y testaferro del diputado nacional Carlos Cisneros. El periodista fue abordado por un patovica de La Bancaria frente a sus dos hijas -una menor de edad- en un supermercado de Barrio Norte en San Miguel de Tucumán. De acuerdo con el escrito judicial, Petraglia —llamado a indagatoria por la Justicia Federal por trata de personas para la próxima semana— interceptó al periodista en presencia de sus dos hijas y lo intimidó. Después, mientras hacía la cola para pagar, Petraglia se quedó parado durante varios minutos frente a la caja y se mantuvo intimidante mirando fijamente a las jóvenes en un evidente intento por generar temor. El denunciante solicitó como medidas urgentes la protección de sus hijas y la obtención de las imágenes de las cámaras de seguridad del supermercado. Interviene la Unidad Fiscal de Decisión Temprana bajo el legajo S-078134/2026.
De las marchas al apriete callejero. La Mafia Paraestatal de La Bancaria y su impunidad en Tucumán.
El diputado nacional y magnate de medios, Carlos Cisneros, y su operador y testaferro, Federico Petraglia.-
La Justicia Penal de Tucumán investiga una grave denuncia por el delito de coacción y amenazas contra Juan Federico Petraglia, luego del amedrentamiento que sufriera, por parte del "hijo de cariño" de Carlos Cisneros, un conocido director de medios junto a sus dos hijas -una de ellas menor de edad- en concurrido establecimiento comercial de la capital tucumana. La intimidación de Petraglia se dirigió contra el director y editor general de un diario digital que realizó una amplia y precisa cobertura del "caso Vélez".
El periodista fue interceptado e intimidado por Petraglia en presencia de sus dos hijas, de 20 y 12 años de edad cuando se disponían a hacer fila en un conocido súper de Barrio Norte. La causa tramita en la Unidad Fiscal de Decisión Temprana bajo el legajo S-078134/2026 y no se trata de un suceso aislado, sino del eslabón más crítico de una sistemática escalada orientada a silenciar las investigaciones periodísticas sobre expedientes judiciales de alto impacto público.
Según la denuncia a la que accedió eltucumano, el hecho sucedió el pasado domingo 6 de septiembre de 2026, entre las 20:30 y las 21:30 horas, en las instalaciones del Hipermercado Carrefour ubicado en la intersección de las calles Catamarca y España. El periodista concurrió al local junto a sus dos hijas para realizar compras de alimentos y artículos de limpieza, permaneciendo en el interior entre treinta y cincuenta minutos. Cuando el grupo familiar caminaba por el pasillo principal contiguo a la línea de cajas para abonar la mercadería, con las jóvenes desplazándose unos pasos por detrás de su padre, Petraglia surgió repentinamente de entre las góndolas y se interpuso deliberadamente en su camino para frenar su avance.
En ese instante, Petraglia se dirigió al periodista llamándolo por su primer nombre en diminutivo. Como el periodista no lo reconoció, el denunciante respondió con una fórmula de cortesía breve. De inmediato, y sin que nadie se lo hubiera requerido, el agresor espetó una frase de amedrentamiento directo: "¿Ahora me saludás? ¿No sabés quién soy? Petraglia, Federico Petraglia. Vos y tus hijas me van a conocer también si no te callás". Tras escuchar la amenaza, el profesional siguió su camino hacia la zona de pago para evitar la incomodidad de sus hijas, que no habían escuchado.
Sin embargo, el hostigamiento se intensificó en el sector de las cajas. Petraglia, que a fines de la semana pasada fue citado a indagatoria junto a Cisneros y Patricia Neme por presunta trata de personas derivada de la falsa denuncia contra los exjugadores de Vélez, se posicionó de pie a corta distancia, colocándose exactamente detrás del periodista en una fila de cajas que en ese momento se encontraba vacía. Mientras una mujer que lo acompañaba caminaba de ida y vuelta hacia las góndolas, Petraglia permaneció plantado e inmóvil, clavando una mirada fija, persistente e intimidatoria sobre las dos jóvenes. Ante el evidente riesgo y para evitar que sus hijas quedaran expuestas al sujeto, el padre las hizo pasar al otro lado del mostrador de la caja habilitada para que procedieran a embolsar los productos. A pesar de sus esfuerzos por preservar la calma, notó que ambas jóvenes se encontraban atemorizadas.
La secuencia continuó al momento de finalizar la transacción comercial. Cuando los productos terminaban de ser registrados, Petraglia fue llamado desde otra caja registradora. No obstante, en lugar de permanecer en dicho puesto para abonar, se desplazó y se apostó estratégicamente en el pasillo de salida, paso obligado para abandonar el local. Para proteger a las jóvenes durante la evacuación del comercio, el periodista procuró que sus hijas caminaran por delante de él. Petraglia permaneció recostado sobre un mostrador sosteniendo la vista de forma directa y amenazante hacia el profesional.
El impacto emocional en el núcleo familiar se manifestó de inmediato tras dejar el edificio. En la playa de estacionamiento, la hija menor de 12 años le preguntó a su padre sobre la identidad del sujeto, señalando que la forma en que lo miraba no era normal y resultaba extraña. El periodista intentó brindarles tranquilidad explicándoles que se trataba de una persona investigada por graves delitos, sobre los cuales el periodista había publicado, y les pidió que no tuvieran temor. Sin embargo, ya en el interior del automóvil, la hija de 20 años relató que, mientras su padre estaba de espaldas pagando los artículos, el individuo no había dejado de mirarlas fijamente, en un evidente intento de intimidación. En ese momento, la niña de 12 años estalló en llanto en el asiento trasero, manifestando la angustia vivida tras la interrupción violenta de un paseo dominical tranquilo. El padre denunciante debió contenerla antes de iniciar la marcha hacia su domicilio.
Federico Petraglia durante la marcha en la que La Bancaria escrachó a periodistas y jueces que expusieron la falsa denuncia de Lourdes Parache contra los exjugadores de Vélez que terminaron sobreseidos.-
Antecedentes de amedrentamiento y la llamada de mayo
La presentación judicial deja en claro que el abordaje en el supermercado no constituye un incidente aislado, sino la culminación de una serie de maniobras de presión dirigidas a silenciar la libertad de prensa. Como antecedente directo, el 30 de diciembre de 2025 coincidieron tres hechos de relevancia: el juez de la causa por abuso contra futbolistas de Vélez Sarsfield sobreseyó a los imputados y remitió las actuaciones al fuero federal para investigar el delito de trata de personas; el medio del periodista amenazado informó sobre dicha resolución; y, en esa misma jornada de feria judicial, Petraglia promovió dos demandas civiles idénticas por daños y perjuicios contra el periodista, solicitando la eliminación de notas y la prohibición de volver a escribir sobre su persona.

Del apriete judicial al recule total: Petraglia, con el patrocinio del abogado de Cisneros y La Bancaria Juan Andrés Robles, el mismo que logró la impunidad del femicida de Paola Tacacho. Robles fue sentenciado por violencia digital de género contra una funcionaria judicial.
Ante los cuestionamientos por una posible maniobra de forum shopping —maniobra judicial en la que una de las partes busca manipular el sistema para lograr que su causa caiga en un juzgado o fuero específico— en la Mesa de Entradas Civiles, Petraglia terminó desistiendo de ambos procesos el 13 de mayo de 2026, antes de dar traslado a las demandas.

El abordaje intimidante en el supermercado tiene además un antecedente inmediato que muestra a las claras un plan organizado de amedrentamiento a comunicadores, iniciado tras el fracaso de la Asociación Bancaria en conseguir una condena contra los jugadores de Vélez Sarsfield pese a la comprobación de la falsa denuncia de violación en manada.
Ese precedente ocurrió el 29 de mayo de 2026. A las 16:53 horas de ese día, el periódico digital publicó una investigación firmada por su director revelando que María de los Milagros Castellote, testigo en la causa Vélez e investigada por falso testimonio, había ingresado a trabajar en una entidad bancaria el mismo día de su declaración judicial y que, poco tiempo después, fue beneficiada con un grueso crédito hipotecario de dicha institución para adquirir un departamento de 85 millones de pesos. Horas después de la publicación, María de las Mercedes Herrera, madre de Castellote, llamó a la madre de la hija menor del periodista para transmitir una clara advertencia.
En la llamada telefónica - que fue grabada e incorporada al expediente penal-, Herrera exigió que el periodista "baje un cambio" y advirtió que su cobertura informativa no le va a salir gratis: "Y este ataque que él está teniendo lamentablemente no le va a salir gratis. Está Cisnero en el medio. Pero de verdad, el vuelto que va a tener con todo esto que está haciendo, no por mí, ni por la Mili, ¿no?: Por la Bancaria".
Admiración cisnerista: Mili Castellote y un "te quiero" bien apretado.
Durante la conversación, la mujer (ex empleada bancaria) explicitó los vínculos de poder al afirmar que está el diputado nacional y líder sindical Carlos Cisneros en el medio y al asegurar que el vuelto contra el comunicador vendría por La Bancaria, gremio conducido por Cisneros. Asimismo, la llamada contuvo una amenaza directa hacia el entorno familiar del director periodístico al anunciarle que iban a exponer a las sus dos hijas mediante fotografías tomadas de sus perfiles públicos en redes sociales. La propia receptora de la llamada calificó la comunicación en ese mismo acto como una amenaza de suma gravedad y que por eso decidió grabarla.
Milli Castellote, la falsa testigo que encontró trabajo en el Macro el mismo día que mintió en tribunales el ardid cisnerista de la violación en manada. Captura de la nota de El Federalista.-
La ofensiva de La Bancaria contra la cobertura periodística de la causa también se trasladó a las calles del centro tucumano mediante movilizaciones dirigidas por Cecilia Sanchez Blas, socia de Carlos Cisneros en la empresa AyM Sas, vinculada al mundo del espectáculo.
Bajo el lema "contra la impunidad", las Bancarias de Cisneros marcharon desplegada el pasado 7 de mayo hicieron una "perfo feminista" frente al Tribunal de Cuentas y culminaron en Avenida Sarmiento frente al Ministerio Público Fiscal. Lo curioso es que la organización bancaria omitió por completo consignas o pancartas contra los futbolistas imputados por el hecho falsamente denunciado por Lourdes Parache, focalizando sus cánticos y carteles exclusivamente contra jueces y periodistas. En dicha manifestación se tildó de "cómplice" al juez Augusto José Paz Almonacid por haber sobreseído a los deportistas y remitido la causa al fuero federal por trata de personas, mientras que los directores de medios locales fueron blanco de agresiones directas, calificando a Julio Valenzuela, director de eltucumano, como "el quinto violador" y contra Germán García Hamilton como "odiador serial de mujeres".
La protesta expuso de manera explícita el despliegue del aparato gremial para hostigar públicamente a la prensa independiente y a los magistrados que investigaban la red de vínculos en torno al caso.

Pero esa onerosa y aparatosa manifestación, clímax de la violencia verbal pública bancaria, había sido antecedida por una sistemática campaña a través de las redes contra comunicadores y contra empleados de La Bancaria reveladores de los métodos de Cisneros. Todo comenzó con críticas del diputado a algunos miembros del Poder Judicial de la provincia, en una campaña que se inició con afiches en Tucumán y también en CABA, en la zona de los Tribunales porteños.
La propia Castellote envió mensajes intimidantes a través de Instagram a al menos tres periodistas que habían cubierto la causa. Después vinieron insultos de familiares de la joven a otro comunicador a través de X. En esas semanas también fue difundida la intimidación contra un empleado de la Caja Popular por parte de dos conocidas dirigentes cercanas a Cisneros, Emilia Gutiérrez Cutín y Andrea Escaño Aragón.
Pero, salvo algunas fiscales del MPF, siempre los ataques del feminismo bancario instrumentalizado habían sido destinados a hombres para sostener una supuesta militancia feminista contra los excesos del patriarcado.
Ante el fracaso de las operaciones en la prensa nacional y a través de los medios controlados por Cisneros en la provincia, y el multimillonario blef de Fernando Burlando y Berardo Saravia Frías, un cisnerismo desesperado apela a cualquier método para silenciar a sus detractores, que cada día son más porque la histórica estrategia del escrache y el miedo ya no le da resultado. Con el accionar público de Petraglia, el cisnerismo ha cruzado todo límite en su campaña de coacción y apriete público contra quienes informan de la causa que podría terminar en la condena de un diputado nacional por trata de personas.
La trama de poder entre Petraglia, Cisneros y la causa Vélez
El entramado expone una red de conexiones gremiales, políticas y judiciales que convergen sobre la figura del diputado nacional Carlos Aníbal Cisneros, referente de la Asociación Bancaria y conductor durante 30 años de la Caja Popular de Ahorros de Tucumán. Por su parte, Petraglia es empleado de la Caja Popular en uso de licencia gremial y es señalado de manera pública como un hombre de estrecha confianza del legislador nacional.
Las vinculaciones entre las partes se extienden en múltiples expedientes judiciales de peso. En el fuero provincial, Petraglia, Cisneros y la testigo Castellote se encuentran investigados de forma conjunta en una causa caratulada por asociación ilícita, falso testimonio y estafa procesal, donde se le atribuye a Petraglia haber solicitado las filmaciones de seguridad del Hotel Hilton 48 horas antes de formalizarse la denuncia contra los futbolistas. A su vez, en el Juzgado Federal Número 2 de Tucumán tramita el expediente 23/2026 por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual en la órbita de la Caja Popular, causa en la que la fiscalía solicitó la indagatoria de Petraglia y la prohibición de salida del país, además del pedido de desafuero del diputado Cisneros. Adicionalmente, Petraglia enfrenta una investigación federal por enriquecimiento ilícito y lavado de activos para determinar si actúa como presunto testaferro de Cisneros o persona interpuesta.
Pedidos de protección y riesgo procesal
Frente a la gravedad de los hechos, la representación legal del periodista solicitó en el Fuero Penal provincial la ampliación de la denuncia para imputar a María de las Mercedes Herrera por coacción en calidad de coautora o partícipe, requiriendo medidas de protección perimetral e inhibición de contacto para Petraglia y Herrera a fin de resguardar al profesional y a sus hijas. Asimismo, la defensa pidió el secuestro urgente de los registros fílmicos de las cámaras de seguridad del supermercado Carrefour para preservar la evidencia material del episodio.
En paralelo, los audios de las amenazas y los antecedentes del acoso personal fueron presentados ante el Juzgado Federal Número 2 para fundamentar la existencia de riesgos procesales concretos conforme al artículo 319 del Código Procesal Penal de la Nación. En la presentación federal se remarcó que las maniobras de amedrentamiento desplegadas por imputados y allegados a las causas buscan entorpecer las investigaciones y censurar la difusión de asuntos de indudable interés público mediante el hostigamiento a la prensa y el amedrentamiento de menores de edad.
Petraglia es siempre foco de atención de los fotógrafos de La Bancaria.-







