Secos y endeudadísimos: la economía familiar en un momento crítico en el NOA
Las encuestas indican que los sueldos rinden apenas la primera semana del mes, crece el nivel de endeudamiento y se desploma la capacidad de consumo de las familias en el noroeste argentino.
La situación económica de los hogares en el Noroeste Argentino (NOA) atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Así lo reflejan recientes encuestas de consumo en la región, cuyos resultados muestran una marcada dificultad para sostener los gastos cotidianos y una creciente dependencia del financiamiento para cubrir las necesidades más básicas.
Según el informe dado a conocer en la edición dominical de Los Primeros, una de las consultas, que reunió más de 16.500 votos, dejó un dato contundente: el 75,78% de los encuestados aseguró que sus ingresos alcanzan solamente hasta el día 10 de cada mes. Este porcentaje expone las severas dificultades que enfrentan miles de familias para sostener su economía doméstica en un contexto de fuertes aumentos en tarifas, servicios, alimentos y medicamentos.
El sondeo también reveló que apenas el 5,04% logra llegar a fin de mes con sus ingresos y que solo el 4,97% tiene verdadera capacidad de ahorro. El resto de los participantes se distribuye entre quienes consiguen estirar sus sueldos hasta mediados o fines del mes, aunque sin ningún margen para afrontar imprevistos o generar excedentes.
Los números adquieren una dimensión aún más dramática al analizar el destino del sueldo anual complementario. Ante la pregunta sobre qué harán con el aguinaldo de junio, el 76% respondió que lo utilizará para pagar deudas o cancelar compromisos financieros.
Solamente el 9% manifestó que intentará ahorrar o invertir ese dinero, mientras que apenas el 3,8% lo destinará a vacaciones. La tendencia es clara: para la gran mayoría de los trabajadores del NOA, el aguinaldo dejó de representar un ingreso extra para el consumo o el descanso y pasó a convertirse en una herramienta indispensable para equilibrar cuentas que no cierran.
Para el contador Juan Pablo López López, la desaceleración de la inflación todavía no se traduce en una recuperación efectiva. "Muchas veces se interpreta que una menor inflación significa una mejora inmediata para la población, pero lo que estamos observando es que el salario sigue perdiendo capacidad de compra", explicó.
En consecuencia, las familias deben reorganizar gastos, postergar consumos o recurrir al crédito para sostener su nivel de vida, utilizando cada vez más las tarjetas de crédito para adquirir alimentos diarios, una práctica que años atrás estaba reservada a la compra de electrodomésticos.
El economista Gastón Carrazán sumó su análisis advirtiendo sobre el peso del empleo público y el comercio en las provincias del NOA, sectores donde los ingresos muchas veces se ubican por debajo del promedio nacional y tienen graves dificultades para cubrir la Canasta Básica Total.
"Cuando los ingresos corrientes no alcanzan para cubrir los gastos esenciales, las familias recurren al crédito. Después, cuando llega el aguinaldo, gran parte de ese dinero termina destinándose al pago de esas obligaciones", indicó el especialista, advirtiendo sobre el preocupante aumento de la morosidad en préstamos no bancarios.
El uso del aguinaldo para tapar agujeros financieros tiene un impacto directo y negativo en la economía local. Al no volcarse al consumo, rubros vitales como el turismo, el comercio y los servicios sienten el freno en la actividad.
Además, existe un abismo entre los indicadores macroeconómicos (baja del riesgo país, estabilidad cambiaria) y el bolsillo cotidiano. Esto ocurre porque los sectores que hoy impulsan la economía nacional, como la minería o la agroexportación, no tienen una incidencia directa y masiva en la generación de empleo en las economías regionales.
Finalmente, Carrazán apuntó a la informalidad laboral como el mayor desafío estructural de la región: "El NOA tiene niveles de informalidad por encima del promedio nacional. Eso implica ingresos más inestables, menor acceso al crédito formal y mayores dificultades para enfrentar los períodos de crisis". A este cóctel, agregó, se le suma el incremento desmedido de los servicios públicos, lo que obliga a las familias a destinar una porción cada vez mayor de sus ingresos fijos a las boletas de luz, gas y agua.







