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"Allá se están llevando a un viejito": qué pasó este mediodía infernal con los jubilados en Tucumán

SOCIEDAD

Javi El Vivo transmitía desde la esquina de San Lorenzo y La Rioja cuando las señoras y señores de mayor edad hicieron catarsis bajo el sol y brindaron sus testimonios de un drama que no tiene fin. VIDEO

Testimonios desde una fila de jubilados.





Un señor tiene la camisa abierta hasta el cuarto botón. Sobre el pecho le asoma un rosario mientras se acomoda la gorra y con los dedos se quita el sudor de la cara. El señor no avanza en la fila. 

Una señora de anteojos con la cartera vacía encuentra una breve sombra junto a su nieta quien le acompaña con una Levité de naranja sin tomar porque la espera es larga y el agua saborizada tiene que durar toda la espera. La señora de anteojos y la nieta tampoco avanzan en la fila. 

Un poco más atrás, dos mujeres se refugian bajo un paraguas que comparten y esperan quietas. Tampoco avanzan. Es tan fuerte el sol este miércoles al mediodía en Tucumán que, a lo largo de la larga fila de jubilados y jubiladas que esperan cobrar sus haberes del mes, dejan un bache vacío de gente en la vereda donde más pega el sol y la fila continúa bajo el segundo naranjo de calle La Rioja. 

Los gestos, los ademanes, las poses se repiten. Algunos se esconden del móvil de eltucumano detrás de los abanicos, como avergonzados. Otros esperan con barbijos para intentar respirar con este calor pero sobre todo para suspirar el fastidio, la bronca y la resignación de una fila que no se mueve, que sigue sin moverse.

Son las 11 del mediodía y el banco abrió a las 9. En contraste con la imagen que retrata este mediodía Javi El Vivo, un bello mural de jóvenes, flores y pájaros acompañan. Solo eso entrega un poco de belleza entre el mural humano de jubilados y pensionados que se repite todos los meses, a la misma hora y por distintas calles de la ciudad.

“Que venga la ambulancia y nos lleve a todos desmayados”, simplifica una señora que se abanica en vano con un pañuelo de tela. “Desde hace cuatro horas que estamos acá, hermano, y todavía no podemos entrar al banco. Ni agua nos ofrecen. Nada, nada”, agregan a su lado. 

“Estamos todas transpiradas, ¿cómo no vamos a transpirar con el calor que hace? Hace más de dos horas estamos acá, venimos desde la Alberdi y San Lorenzo. Se ha descompuesto gente bien viejita. Todos los meses es lo mismo, hijo. Si venís a las 4 de la mañana es lo mismo. Tenemos que venir a cobrar y recién podemos comprar un agua”, explica una señora anclada en la esquina de la cerrajería Molina, sin llaves mágicas para destrabar el mismo calvario de todos los meses.

“Esto es culpa de los malos gobiernos que tenemos. Tengo bronca como jubilada. Nos tratan como animales. Es una vergüenza lo que hacen con los jubilados. ¿Con un calor así? Es una vergüenza. Sáquenlo a la luz para que vea la gente lo que hacen. Hagan saber a los Estados políticos y a los gobiernos la situación que pasa. ¿Hasta cuándo? Hasta que se les cante a ellos”, se queja otra pensionada.

Mal gobierno, mal presidente. Los jubilados no tenemos la culpa de la inflación. No tenemos la culpa de todo lo que nos cargan como dijo el Presidente. Me hago cargo porque lo escuché. Es vergonzoso lo que hacen. Que primero vea qué le escriben para que después vea lo que dice sobre los jubilados. ¿Yo? No votaré”. 

Los testimonios se repiten. La catarsis ante el móvil de eltucumano es el único alivio que encuentran mientras la fila sigue sin moverse y aquí todos están de pie, sin agua, y aún así con mayor suerte que otros jubilados que no han soportado la espera: “Mirá, allá se están llevando a un viejito desmayado. Acá hay que poner gazebos para que nos cubran. Todos los meses nos hacen lo mismo. Viento, piedra y agua nos agarran y no nos abren el banco. No tienen compasión con nada ni con nadie. Y encima la Policía nos maltrata. Hace tiempo que estamos sufriendo. Pero a ellos no les importa nada”.

Y es Graciela quien remata el drama que viven miles de señores y señoras mayores: “Cuando yo cobro, cobran dos números y siempre es así. Mirá lo que es el sol. Tengo 70 años y, por suerte y gracia de esta gente a quien le agradezco públicamente, gracias a ellos estoy bajo la sombra. Ellos me dicen: ‘Vaya, señora; busque la sombra’. Porque si te movés para buscar una sombra hay gente que te mira mal y piensan que me voy a meter en la cola. Es inhumano lo que nos hacen. Debieran abrir a las 7 como antes. Con este calor es inhumano”.