Origen, consecuencias y posibles soluciones: recetas tucumanas para el desastre económico actual
Economistas tucumanos dan su versión de los hechos que nos trajeron hasta la situación que atravesamos en las últimas semanas y analizan posibles salidas al agujero negro que se traga la esperanza de los argentinos y escupe a cambio la desvalorización del peso y la caída del poder adquisitivo. Opinan los economistas Gustavo Wallberg, Eduardo Robinson, Ariel Osatinsky y Alfredo Grassia.
De izquierda a derecha: Ariel Osatinsky, Eduardo Robinson, Alfredo Grassia y Gustavo Wallberg. (Foto: eltucumano)
Días de extrema angustia e incertidumbre son los que se han vivido desde la semana pasada en la Argentina, con una corrida cambiaria que logró alcanzar un valor máximo histórico al dólar, que se vendió a cerca de $350 –según la provincia- en el mercado paralelo, más conocido como “blue”. A este panorama se suma una persistente espiral inflacionaria que, por mes, no baja del 5% y se especula que al finalizar el año supere, en el peor de los casos, el 80% acumulado.
La situación es crítica, solo basta recorrer los distintos comercios tucumanos –en especial los de mayor magnitud-, en donde hay precios que no se exhiben y productos que faltan de un día al otro o de una mañana para la tarde. Hay confusión y los tucumanos de a pie se preguntan cuál es el mejor plan para contrarrestar la inestabilidad económica actual.
De todo este contexto hablan cuatro economistas tucumanos: Gustavo Wallberg, Eduardo Robinson, Ariel Osatinsky y Alfredo Grassia. Todos especialistas en la materia, analizan la situación desde su origen, vaticinan probables consecuencias y se animan a analizar posibles vías de escape a la crisis. Abundan las diferencias entre sus opiniones, aunque todos coinciden de forma contundente en una sola cuestión: no se están tomando las medidas necesarias.
El ida y vuelta con los economistas
Les hicimos cinco preguntas idénticas a los especialistas. A continuación, compartimos sus respuestas en cada caso.
─¿Cómo explicarían lo que está pasando en la Argentina en la actualidad?
Gustavo Wallberg
El balance es negativo y no solo es percepción de presente ni comparación de Argentina con el pasado reciente, sino también ver a Argentina en el resto del mundo y, sobre todo, en América Latina. Todo el mundo ha sufrido y sigue sufriendo la pandemia y todo el mundo ha sufrido coletazos por la guerra en Europa. Sin embargo, las cifras de actividad económica e inflación muestran una enorme diferencia en contra de Argentina. Hay fallas locales que tiene que ver con cómo está el país. Es un panorama de una estructura económica de estado ineficiente, de alta carga tributaria, de alto déficit fiscal financiado con emisión de dinero porque se está fuera de los circuitos crediticios tanto en moneda local como extranjera, muy poca inversión en general tanto privada como pública y muy poca creación de mano de obra privada.
Eduardo Robinson
Si tenemos que mirar los puntos más destacados de la situación económica actual, diría que tenemos un Banco Central con muy bajo nivel de reservas internacionales, que solo está alcanzando para lo primordial, que es, en estos momentos, el abastecimiento energético. Debido a la suba de los precios de la energía, este año es más costosa. Pero, pese a que han subido el precio de las commodities, el Banco Central no ha podido acumular reservas como para poder abastecer también todo lo que tiene que ver con las importaciones de Argentina, un aparato productivo que es altamente dependiente de esto. Otro punto sería todo lo que tiene que ver con aspectos relacionados al bajo crecimiento que viene teniendo la economía. Si bien el año pasado hemos tenido un rebote, la crisis iniciada en abril de 2018 es la que persiste con distintos matices, pero la Argentina no ha podido superarla y despejar dudas respecto a la sostenibilidad tanto de su deuda para los bonistas privados como, por supuesto, con organismos internacionales. Otro punto que caracteriza hoy a la economía argentina es que estamos enfrentando un problema de desequilibrio fiscal muy importante, que nos hemos quedado sin financiamiento porque la economía no tiene hoy acceso al crédito internacional y le está costando en el propio mercado interno. Tampoco puede subir más los impuestos en una economía que tiene una presión tributaria muy alta. Esos son los puntos más relevantes: falta de reservas, desequilibrio fiscal, pérdida de financiamiento y una economía que viene con enorme desconfianza porque no ha podido superar una crisis que arrastra desde hace varios años.
Ariel Osatinsky
El gobierno ha perdido hace rato la capacidad de gobernar. La bancarrota financiera del Estado es evidente, la fuga de capitales expresa los graves problemas de financiamiento que tiene. El Banco Central pierde sistemáticamente reservas como consecuencia de una política monetaria que está al servicio de los especuladores de la deuda: se compromete a rescatar a los bonistas que tengan títulos públicos, lo que lleva a una emisión sin freno. A ello hay que sumar los tarifazos del transporte público, y en la luz, gas y agua. El gobierno nos lleva hacia la hiperinflación y la devaluación, es decir, un nuevo Rodrigazo.
Los funcionarios del Banco Central afirman que no habría grandes problemas con esta emisión ya que el circulante sería retirado mediante emisión de Leliqs. Pero la deuda por Leliqs del Banco Central con los bancos locales ya acumula varios billones de pesos a una tasa del 50%. A su vez, la ministra Batakis anuncia un aumento de la tasa de interés en pos de frenar el pasaje del peso al dólar, pero ello aumenta la deuda pública.
El escenario internacional también es de un capitalismo en crisis, con la guerra imperialista que agrava el hambre y la miseria a nivel mundial, con subas de tasas de interés en Estados Unidos y su consecuente cadena de devaluaciones monetarias en el mundo, con un FMI que sale a pedir a China colaboración ante el estallido y rebelión en Sri Lanka.
Alfredo Grassia
Situación compleja, muy inestable. Argentina siempre tuvo un problema estructural en cuanto a su cultura bimonetaria. Y esto sumado a la gran lucha de la puja distributiva, que ocasiona estas fricciones que tienen como origen a una situación que venimos arrastrando desde hace mucho tiempo.
─¿Qué nos trajo hasta aquí? Razones de la debacle económica y corrida cambiaria.
Gustavo Wallberg
Es la continuidad de esta visión de que es suficiente de que haya dinero en el mercado para que la economía crezca. En el mejor de los casos a lo que ayuda eso es a superar la crisis donde haya capacidad productiva instalada sin uso en alto porcentaje, entonces fomentar consumo privado puede ayudar a realizar contrataciones para aprovechar la capacidad instalada. Pero, una economía no crece con eso, simplemente se recupera. Para que haya crecimiento tiene que haber ahorro para que ese ahorro financie la inversión. Y, en eso, Argentina no creó condiciones. Simplemente el gobierno fomentó el gasto. ¿Cómo lo cubre a ese gasto? En parte con emisión monetaria, en parte con una elevada carga fiscal que no ayuda tampoco a la actividad empresaria. Entonces, esta esta visión de que la economía es a corto plazo, de que no se fomenta el ahorro, de que no se alienta la inversión; la consecuencia es una inundación de pesos que pierden cada vez más valor. Ese exceso de pesos es lo que ha llevado a la corrida en busca de dólares y acelerada en los últimos días, sobre todo, por la sensación de falta de orden político en la coalición gobernante. Con el dólar los argentinos tienen una relación muy especial; funciona como una póliza de seguro. El mismo precio del dólar, a veces, es un indicador de la cercanía de una crisis, por lo tanto, se entra en una espiral peligrosa. Al tener esta creencia, la compra de dólares ayuda a que suba la cotización, la suba de la cotización hace que se crea que viene una crisis y así se continúa. Me parece que sí hay condiciones para na crisis, que se venía dando desde hace algún tiempo la orientación de Argentina en un rumbo de hiperinflación, que no había todavía, pero sí un camino hacia ella.
Eduardo Robinson
En primer lugar, que desde los primeros días de la gestión el gobierno actual no ha planteado un programa económico coherente. El Ministerio de Economía se limitó, en el mejor de los casos, a intentar reestructurar la deuda con los bonistas durante el 2020, el año de la pandemia y de la cuarentena. Luego, en 2021, a reestructurar la deuda con el FMI y tratar de despejar el horizonte financiero. Pero, mientras tanto, todos los problemas se fueron acumulando, los desequilibrios, por supuesto la tasa de inflación que no ha cedido y, claramente, faltó una orientación mucho más clara del rumbo económico que traiga confianza y, aparejada con ésta, inversión en la economía y que esto facilite una baja sustancial en el riesgo país para que Argentina pueda tener acceso a los mercados de crédito internacional, poder financiar obras de infraestructura con la suficiente envergadura para bajar los costos de logística, es decir, tratar de pensar en términos de mayor competitividad. Eso no se produjo, se fueron acumulando problemas y se les sumó el factor político tras el acuerdo con el FMI que desembocó con la renuncia del ministro Guzmán el 2 de julio. Eso trae aparejados problemas de confianza que la nueva ministra Batakis no ha podido resolver.
Ariel Osatinsky
Tanto los gobiernos anteriores a Macri, el de Macri, y el actual de Fernéndez-Fernández, son gobiernos que defienden los intereses de los capitalistas. En ese sentido, han desarrollado una política de ajuste de salarios y jubilaciones en el marco de acuerdos con el FMI, y durante años han destinado millonarios recursos al pago de una deuda usuraria e ilegítima, y a subsidiar a los grupos económicos concentrados, agravando la pobreza, la precarización y desocupación que sufren millones de trabajadores, y llevando al país a una situación de bancarrota y cesación de pagos.
Alfredo Grassia
Varios puntos a analizar. Primero la cultura bimonetaria que arrastramos de antes de los años 70. Esta desesperación por una moneda extranjera. Para tener una idea: cada argentino tiene, en promedio, más dólares que un estadounidense. Estamos hablando de una cuestión puramente estadística. Lamentablemente ningún gobierno lo ha podido solucionar. Otro punto es la inestabilidad total que dejó el gobierno de Mauricio Macri, que comprometió un 100% del PBI para deuda, una industria destruida (40% de capacidad instalada recién trabajando), un dólar que quedó descontrolado, fuga de divisas y de capitales y, sumado a eso, vino la pandemia. Ese cóctel es la razón por la que Argentina está como está. Sin tener en cuenta que el mundo está como está como Argentina. Europa, EEUU con récord inflacionario, Francia quiere estatizar el servicio eléctrico; y todo por la guerra.
─¿Cuáles son las posibles consecuencias que podría generar la corrida cambiaria para Tucumán y los tucumanos?
Gustavo Wallberg
Caemos en la general de toda la Argentina. Va a haber una pérdida de calidad de vida muy alta. Hay que considerar que la economía tucumana depende mucho del sector estatal lo que, en principio, implica que buena parte del ritmo de consumo de Tucumán no tiene por qué caer mientras el Estado pague los sueldos. Los problemas vienen por otras dos líneas: una es el atraso en el salario del sector público con respecto a la inflación y la segunda es el problema de la provisión de bienes. La enorme inestabilidad del precio del dólar a lo que lleva es a la pérdida del abastecimiento. Al no haber unidad monetaria con la que realizar cálculos, es difícil proyectar cuánto hay que reabastecer a las propias cadenas productivas y de comercialización. Muchas veces, los empresarios prefieren, directamente, no vender antes que hacerlo con un precio que no les va a permitir reponer mercadería. Por lo tanto, el problema de los tucumanos no va a ser muy distinto que al del resto del país.
Eduardo Robinson
Todo pasa fundamentalmente por lo que venimos viendo. Productos que empiezan a faltar, tensiones en los precios. En Tucumán, la corrida cambiaria empieza a crear clima de incertidumbre en la gente, entonces empiezan las preocupaciones a aumentar su stock, a angustiarse por los precios y por el trabajo. Claramente es una situación de desconcierto absoluto y viendo todos como se empina el dólar y la sensación de descontrol, de que no hay techo para el dólar trae desazón y muchas preocupaciones en los hogares tucumanos.
Ariel Osatinsky
La ministra Batakis anunció un “régimen de caja”, con el objetivo de concentrar en su ministerio los recursos, y ajustar los fondos destinados a la obra pública, los salarios de las/os trabajadores del Estado (41% en cuotas versus inflación de 80%-100%), los gastos sociales, y los recursos que se envían a las provincias como transferencias. A ello hay que sumar la tremenda inflación y la devaluación que se viene, que perjudica a la mayor parte de la población, las y los trabajadores (ocupados y desocupados) y jubilados.
Alfredo Grassia
No hay una corrida cambiaria, hay una presión cambiaria de un sector. Corrida es lo que hubo en 2001. Para tener una idea, el dólar ilegal mueve 3 millones de dólares por día. El sector legal mueve 1100 millones de dólares diarios, es decir, no es trascendente el “blue” para la economía. El problema es que como la economía se maneja por expectativas, crea esas expectativas negativas y ahí se produce esa cuestión cultural que hace que el dólar ilegal maneje parte de la economía porque la sensación lleva a retacear los productos, a no renovar stock al no saber qué va a pasar al día siguiente. Entonces, esto es una presión cambiaria desde aquellos sectores que quieren que el gobierno devalúe para tener más réditos. Lisa y llanamente el sector agroexportador, que no liquidó el 60% de las cosechas que a esta altura del año debieron ya haber liquidado para sostener las reservas y el sistema macroeconómico. Tucumán tiene muy poquitos tucumanos y tucumanas que especulan con ese dólar ilegal o con el sector financiero.
─¿Cómo se revierte la situación? ¿Qué dicen los libros y qué es viable aplicar realmente en este contexto?
Gustavo Wallberg
No es que haya una contraposición entre lo que dicen los libros y lo que es viable en Argentina. Depende de qué es lo que uno quiera encontrar en los libros. Los libros lo que hacen es mostrar en qué condiciones una economía crece y qué condiciones hacen que una economía decaiga. No hay planes económicos; hay simplemente descripción de condiciones y consecuencias. En ese sentido, Argentina no quemó ningún libro; en Argentina se han hecho las cosas mal. Lo que los libros dicen que no funciona, pues en Argentina se hizo y no funcionó. Lo que hay que tener en cuenta es que no hay un manual que sirva en todo el mundo con respecto a políticas económicas concretas. El plan debe pasar por grandes rubros: mayor disciplina fiscal, mayor disciplina monetaria, mayor apertura internacional, menos complicaciones de mercados, tender a unificar y liberar el mercado cambiario, y menos ahogo a los empresarios, sobre todo a las pymes. La crisis ha llevado a que un enorme porcentaje de la población esté en la pobreza y la única forma de salir de eso es con mano de obra, no con planes. Para eso debe haber creación de empresas y para eso hace falta mayor simplificación del mercado laboral, mayor simplificación tributaria, menor carga tributaria. Cualquier salida de la situación en que estamos hoy, por supuesto, implicará sacrificios para una parte de la población. Lograr que las personas estén dispuestas a aceptar el costo de esos sacrificios es la parte más complicada de la puesta en marcha de algún tipo de plan.
Eduardo Robinson
Esto se revierte con un programa económico y no solo de variables cuantitativas. Precisamente por dónde se va a recortar el gasto público, por dónde va a venir el ahorro fiscal, como van a hacer para mejorar los incentivos para que aquellos sectores generadores de dólares puedan volcarlos al mercado. Tiene que haber una situación de generar incentivos adecuados y eso es lo más importante dentro de un programa económico. El libro va a decir que lo que hay que hacer es una devaluación que puede estar en el orden de hasta un 30%, subir las tasas de interés para tratar de que la gente no se vuelque tanto al dólar y tratar de tener un programa de contención. Pero, eso es lo que va a decir el manual. Creo que la realidad hoy pasa por que haya un gran plafón político porque, de lo contrario, por más bien diseñado que esté el plan económico, no va a redundar en generar credibilidad y revertir la situación.
Ariel Osatinsky
Para revertir la situación hay que tomar medidas que significan una reorganización económica: control de la gran producción, confiscación de las privatizadas, nacionalización sin pago del sistema bancario, del comercio exterior, dejar de pagar la deuda externa y concentrar esos recursos en la industrialización y plan de obras públicas en función de las necesidades de las y los trabajadores ocupados y desocupados. Claramente son medidas que jamás tomarían gobiernos que responden a los intereses de los capitalistas, como el anterior o el actual. De ahí la importancia de luchar por un gobierno de trabajadores, que sería el único capaz de impulsar estas necesarias transformaciones de fondo.
Alfredo Grassia
El gobierno tiene que actuar muy fuertemente sobre los sectores concentrados. Obligar al sector agroexportador a tener que liquidar las cosechas, esos dólares. Presionar para que los formadores de precios pongan un freno a esa especulación permanente. Y que el gobierno ejerza ese poder de policía que tiene sobre esos sectores para poder comenzar a discutir una distribución equitativa y equilibrada sobre el crecimiento que está teniendo la Argentina porque, aunque parezca mentira, Argentina está creciendo. Hoy los números se han dado en los porcentajes de capacidad instalada, se han creado más puestos de trabajo a nivel industrial. Esto no quiere decir que el gobierno no tenga responsabilidad. El gobierno no ha tomado las medidas necesarias para defender el equilibrio que debe existir en una economía, donde coexisten el capital y el Estado. En esta necesidad de quedar bien con todos, el gobierno descuidó a aquellos sectores que lo llevaron a gobernar. El gobierno no ha tomado medidas claras. Lo puede revertir, pero el problema ahora es que tienen presión desde el interior y el exterior.
─¿Qué se le puede sugerir hacer a los tucumanos en el contexto económico actual?
Gustavo Wallberg
No me siento en posición de sugerir nada. Si los tucumanos han llegado vivos hasta ahora, han sabido sobrevivir a las equivocaciones de los distintos gobiernos. Cada uno debe ver de hacer gastos respetables y no jugar más allá de sus posibilidades. El que pueda, buscar refugio en alternativas distintas al propio peso. Algunas personas lo hacen buscando dólares, otras comprando mercadería. Cada uno en su nivel de vida sabe lo que hay que hacer.
Eduardo Robinson
Diría que, fundamentalmente, tener cautela. Si bien vivimos momentos de mucha angustia y desconcierto, hay que tratar dentro de lo posible no hacer locuras con los precios, o validar cualquier precio. Si bien cada uno sabe dónde aprieta el zapato, entiendo que salir corriendo a aumentar stock y comprar cosas no es la mejor alternativa. Por supuesto con estos niveles de inflación la gente trata de protegerse con la adquisición de bienes. Es una actitud claramente defensiva contra lo que pueda venir. Me parece que lo mejor en el contexto actual es no dejarse llevar por un comportamiento manada y tratar de exacerbar toda una situación bastante delicada y precaria. Hay que esperar.
Ariel Osatinsky
Ante la inflación y segura devaluación que se viene, es urgente que las y los trabajadores ocupados y desocupados (la mayoría de la población), se organicen y profundicen las luchas por un salario igual a la canasta familiar, por paritarias sin techo, por trabajo genuino, por el 82% móvil de jubilación, por un aumento de presupuesto para la salud y educación públicas, etc. Hay que poner en pie plenarios y congresos, para debatir un plan de lucha que lleve a la huelga general para frenar la política del gobierno y el FMI contra las condiciones laborales y de vida.
Alfredo Grassia
Tratemos de ver menos televisión. Tratemos de pensar que Argentina es un país cíclico en sus procesos económicos y políticos; en algún momento esto va a terminar. Cada uno de los tucumanos deben cuidar los ingresos lo más posible. No hacer gastos sin sentido, cubrir las necesidades básicas, de no ingresar en deudas y si se pueden abastecer de productos de necesidad que lo hagan, porque la espiral inflacionaria seguirá, seguramente, hasta fines de septiembre.








