Top

"Era un tipo gigante, todavía estoy asustada": Gabriela y el terror en el comercio tucumano

SOCIEDAD

Viene de realizar la denuncia en la comisaría y su voz tiembla mientras habla con eltucumano: “Estaba detrás de mí, tengo miedo, no entiendo cómo pueden pasar estas cosas”.

Comercio tucumano.





Gabriela Villar tiembla. Está al borde del llanto mientras habla con eltucumano. Viene de realizar la denuncia en la comisaría de Los Aguirre, donde asistió a la asamblea extraordinaria del SEOC convocada este martes a las 18.30. “Eran las ocho menos cuarto cuando estábamos en la asamblea. Pedían mociones y para pedir la palabra tenés que levantar la mano. Al momento de levantar la mano, pido la palabra, y automáticamente siento una trompada en la espalda que me empuja hacia adelante”.

“Era un tipo gigante, todavía estoy asustada. Cuando sentí la trompada a la altura de la cintura, me tiró para adelante. Cuando me volví, la gente que estaba detrás mío se hacía la desentendida: ‘¿Qué ha pasado?’, ‘No vi nada’, decían”. Y otras chicas sí se solidarizaron: ‘Yo la he visto, ¿cómo la va a golpear así?’. Las chicas tienen miedo y no han querido servir de testigos, pero las entiendo: si son capaces de golpearte, imaginate lo que te pueden hacer en tu lugar de trabajo”.

“Estaba sentado al frente mío (el secretario general) Roque Brito cuando sentí el golpe. Alcancé a decirle: ‘¡Señor presidente, me golpearon!’. Pero no me dieron la más mínima atención. Y todos empezaron a gritar para que dejáramos de perder el tiempo y la sesión avanzara. Aún así me quedé en mi lugar: no me iban a dejar sentada de un golpe. Hasta que vino un compañero y me llevó a la comisaría. Me dijo que no tenía sentido seguir ahí”, denuncia Gabriela, quien responde al sector de Omar Albornoz, candidato de la oposición, en un clima caldeado por el regreso al cambio de horario cortado desde el próximo lunes 20.


El hostigamiento, denuncia Gabriela, comenzó a todo el grupo opositor desde que llegaron al complejo de Los Aguirre: “Nos estaban persiguiendo desde el principio: hacían un vallado de personas cuando nos veían, pasábamos entre empujones, te miraban, no se corrían. Así nos estuvieron intimidando desde que llegamos. Hice la denuncia, pusieron como autor desconocido, pero yo le vi la cara, lo puedo reconocer al que me golpeó”.

“Ya tengo problemas de nervio ciático y me tomé un antiinflamatorio. No voy a mentir: me duele, a la altura de la cintura me duele. Quedé desempleada actualmente, pero puedo dar fe de que nadie va a controlar a los empleadores, no les importa si le pagan la mitad de sueldo, nunca ha ido nadie a controlar si hacemos horas extras, cuánto nos pagan, y si los necesitás nunca están. Te da muchísima impotencia cómo se maneja esta gente. Muchísima bronca y dolor”.