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Casa Rodríguez: el momento más difícil tras el robo a la joyería en Tucumán

HISTORIAS DE ACÁ

Los detalles del millonario botín que han salido a luz son cada día más sospechosos. Cómo se enteró don Roberto, de 90 años, y qué necesita para volver a ponerse de pie.

La familia Rodríguez, el buen nombre de Tucumán.





Era de madrugada cuando don Roberto Rodríguez dormía en su casa. No sabía, no podía saber, que mientras él descansaba al menos cinco personas reventaban el techo de la galería Mendoza y, entre los locales saqueados, desvalijaban Casa Rodríguez, llevándose absolutamente todas las joyas y mucho más: el trabajo de una vida, de un señor de 90 años que empezó en el oficio a los 16.

Los detalles que han salido a luz son cada más sospechosos
: los malvivientes saltaron de un edificio a la galería, reventaron el techo, tuvieron cinco horas para desvalijar la joyería, una financiera y tres locales más, pintaron con aerosol las cámaras de seguridad para no ser reconocidos, usaron amoladoras, destrozaron las cajas fuertes y así se hicieron con un millonario botín.

Mientras todos los ojos están puestos en la encargada de la seguridad de la galería que se excusó al decir que “se había quedado dormida”, los detalles fueron cuidadosamente contados a don Roberto para cuidar su salud en el momento más difícil tras el robo: darle la noticia de que solo le habían dejado las herramientas de trabajo. Nada más.

“Reventaron todo y todos estamos muy angustiados. Cuando nos enteramos del robo, de lo que había pasado, tuvimos que prepararlo a mi suegro para darle la noticia. Por ser un mayor de edad, primero tuvimos que hablar con un médico, darle un calmante. Sabía que iba a ser muy difícil para él. Cuando le dijimos lo que había pasado, don Roberto cayó rendido ante la impotencia”, le cuenta Luis Ardiles, el yerno de Roberto.

“Toda la familia está ahora a cargo de esta situación. Lo más importante ahora es su recuperación anímica. Todo el tiempo estamos acompañándolo y los nietos se pusieron de acuerdo para publicar en redes. Lo único que dejaron son las herramientas. Don Roberto tiene 90 años y trabaja desde los 16. La única manera de ayudarlo es dándole trabajo. Sí, el trabajo dignifica y queremos animarlo con nuevos trabajos en su joyería”, pide Luis.

“Por ello, además de un cbu a disposición para quienes puedan ayudarnos en este momento en el cual hay que pagar costos, deudas y poner de nuevo a la casa de pie, lo más que se pide a la sociedad tucumana es que se acerque al local y lleve algo que necesite arreglar: hoy es el momento de poner el pecho a las balas y mi suegro es el nombre con más confianza". 

"Desde una soldadura hasta el arreglo de un anillo, todo irá sumando. Nos gustaría que la sociedad nos dé una mano con trabajo para levantar todo lo que perdió don Roberto. Eso va a volver a ponerlo de pie. Hoy por hoy tenemos que hacerlo nosotros, pero queremos que vuelva a ponerse de pie. Solo nos queda dar las gracias a la gente que lo apoya y el agradecimiento a todo el gremio. Don Roberto siempre fue el representante de todos los joyeros de Tucumán y en este momento necesita una mano de todos, más que nunca”.