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"Cuando se encerraron en el baño planificaron el ataque": Francisco y el asado fatal

SOCIEDAD

Ayelén, la pareja del joven de 24 años, rompe el silencio y revela la noche más difícil de su vida. Un adulto, dos menores que llegaron con camperones y nunca sacaron las manos de los bolsillos, y un ruego: "Tenía toda la vida por delante".

Ayelén, Francisco, su madre, su hijo y su padre. Una familia que pide Justicia por su hijo a cinco meses del crimen.





Algo empezó a incomodar a Francisco unas horas previas a su crimen. Poco amigo de las reuniones sociales, el muchacho de 24 años había aceptado ir a un asado la noche del 1 de enero en lo que creía un ambiente ameno, sin los ruidos del 31 de diciembre, rodeado de la compañía segura de sus primos, Johny y Alejandro.

El asado en sí se realizaba en la casa del peluquero de uno de los primos de Francisco. El fuego y la noche cálida de San Pedro de Colalao marchaban sin problemas hasta que apareció la primera señal de que algo, en realidad, olía mal: “Entre los invitados estaba Pato, Patricio, quien tuvo un intercambio de palabras con Jony el primo de Francisco. Así empezó todo”.

Quien habla con el tucumano sobre el caso es Ayelén, pareja de Francisco, el joven que empezó a incomodarse cada vez más cuando llegaron dos menores a la reunión: “Pasadas las doce de la noche llegan dos menores de edad y se van al baño con Pato. El dueño de casa les golpea la puerta y les dice que no podían estar los tres en el baño. Lo raro es que los menores fueron con camperones cuando no hacía frío y nunca sacaron las manos de los bolsillos”.

“Cuando terminó el asado, a la 1.30, mi novio Francisco y los primos ya se iban. Cuando se iban en el auto, Pato empezó a insultarlos, mi novio bajó del auto, pero no para pelear sino para pedir que se calmaran”, relata Ayelén, sobre los instantes previos al crimen de Francisco, quien quería volver temprano porque quería entrenar al día siguiente como lo hacía todos los días hasta la noche, algo que preocupaba a Ayelén.

“Francisco hacía calistenia y vivía para su salud. Entrenaba hasta el anochecer y cuando empezaba a oscurecer, yo le decía: ‘Tené cuidado, a los choros no les importa nada, te van a matar, aunque no llevés el celular’. Eso le decía, pero la tranquilidad me la daba él: no lo digo porque sea mi novio, pero de verdad que Francisco nunca fue de pelear, no sabía lo que era pelear, entrenaba, se cuidaba muchísimo. Ni siquiera conmigo salía”.
 
La noche del final tomó por sorpresa a ambos: a Francisco en San Pedro y a Ayelén en su casa de Trancas. Pareja desde hace tres años, convivían juntos, pero la pandemia los agarró por separado y no se veían desde noviembre. El reencuentro soñado iba a ser el 7 de enero, el día del cumpleaños de Francisco, pero cinco días antes, el celular de Ayelén sonó.

“Durante la discusión con Patricio y sus amigos, Francisco recibió tres puñaladas: en el pecho, en la espalda y en las costillas. Su primo Alejandro recibió dos puñaladas: en el pulmón y en la espalda baja. Y su primo Jony recibió una puñalada en el pulmón y un corte en el brazo. Mi novio murió en el lugar, casi en el acto, mientras Patricio escapaba”.

“Lo que suponemos es que en el baño, cuando se encerraron los tres, planificaron el ataque a alguien. Fueron armados, con intenciones de matar a alguien. No usaron cuchillos de mesa. A Francisco le dieron la puntada en el pecho y lo abrieron. La mujer de su primo me llamó, llegué a San Pedro y esperamos que nos entregaran el cuerpo”, se quiebra Ayelén.

Esa noche del crimen, Ayelén remarca un dato clave: “Patricio saltó la tapia y se escapó por la vecina, pero luego dicen que el padre fue a buscarlo y apareció en la comisaría bañado y con otra ropa. Pese a ello, en la casa donde se hizo el asado encontraron la remera rajada y los crocs que usaba”.

Mientras que Patricio es el único detenido en una causa caratulada como “Homicidio e Intento de Homicidio”, Ayelén relata esta noche cómo sigue la vida sin Francisco para ella, para los padres de Francisco y para el hijo de 6 años de Francisco: “Los padres están muy mal: es el único hijo que tenían. Nunca nos esperábamos que le pasara algo así, menos en San Pedro que es un lugar re chiquito y más tranquilo que San Miguel”.

Yo estoy yendo al psicólogo dos veces por mes y todavía no lo puedo creer: por eso hablo en presente muchas veces, como si estuviera acá con nosotros. No me lo esperaba nunca, era una persona muy, muy buena. Nunca se metió en problemas. Por la personalidad de él tenía muy pocos amigos. Era muy reservado. Es muy difícil estar en su casa y darnos cuenta que falta él. Y su hijo pregunta por él: Francisco lo llevaba a la escuela, le hacía hacer las tareas y los fines de semana lo llevaba al parque. Todo eso hoy su bebé extraña".

Con marchas y movilizaciones donde exigen la cadena perpetua, y con el apoyo de familiares de víctimas como el padre de Valentín Villegas y la familia de Braian Sarmiento, Ayelén contiene el llanto, intenta contenerlo, y entre sollozos dice: “Lo único que queremos es que no quede en el olvido su crimen: Francisco era el pilar de la familia, hacía panificación, amaba a su hijo, se cuidaba muchísimo y tenía toda una vida por delante, toda una vida por delante”.

Francisco Sánchez tenía 24 años.