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Comportamiento social en pandemia: ¿qué hay detrás del "incumplimiento" de los tucumanos?

alerta: pandemia

Desde que se determinó la circulación comunitaria de coronavirus en Tucumán las miradas y las críticas de las autoridades apuntan a la conducta desaprensiva de algunos ciudadanos que no respetan las recomendaciones sanitarias. Diferentes realidades y acceso a recursos abren el debate sobre en quién recae la responsabilidad.





El gobierno de la provincia decidió encolumnarse tras un mismo mensaje y apuntar a la responsabilidad de los tucumanos como arma principal para contener la pandemia. En la misma dirección, en varias oportunidades señaló la mala conducta como la principal causa del aumento de contagios.

Para no caer en un análisis sesgado de la realidad, cabría preguntarse en qué medida parte de la responsabilidad está efectivamente en las acciones individuales de las personas y qué parte le corresponde al Estado, en una situación inédita a la que todos deben acostumbrarse adquiriendo nuevos hábitos y a través de diferentes recursos para protegerse de un enemigo invisible. 

Luego de determinarse la circulación comunitaria de coronavirus en la provincia el pasado miércoles 12 de agosto, las autoridades sanitarias reforzaron, una vez más, el argumento de que la irresponsabilidad de los tucumanos que incumplieron las medidas de prevención recomendadas fue la causa principal del acelerado incremento de contagios.

“Todos los contagios que vimos fueron por incumplimiento de las medidas. La gente se contagió más en las reuniones familiares y sociales que en el trabajo”, afirmaba Rossana Chahla, ministra de Salud, minutos después de que su ministerio confirmara la transmisión comunitaria del virus en la provincia.

 Foto: Franco Olea para eltucumano.com

 El Día del Amigo, jornada que cayó el pasado lunes 20 de julio, fue la fecha señalada  por las autoridades sanitarias como la causante del fuerte incremento de contagios en Tucumán. “Lo del día del amigo ha impactado mucho en los contagios, hubo muchos festejos”, agregaba la funcionaria apuntando al comportamiento de los tucumanos. 

Los casos positivos registrados desde el 3 de agosto (14 días después de la celebración de la amistad), darían la razón a la afirmación de Chahla, ya que desde dicha jornada los infectados pasaron de 260 a 602, que lo que marca un aumento de 342 nuevos pacientes con COVID-19, que en porcentajes significa un 131% más hasta este 17 de agosto.

Desde una mirada crítica, Marcos Mendoza, Técnico Superior en Psicología Social, realiza un análisis de varios factores que intervienen en el comportamiento social de los tucumanos en el marco de la emergencia sanitaria. Temor, mensajes poco claros del Estado, riesgos de contagio y posibilidades de enfrentarlos en diferentes sectores sociales y algunas medidas incongruentes y fragmentadas por parte de las autoridades, son algunos de los elementos que impactan en el accionar de las personas.

Al ser consultado por esta situación, Mendoza refuta en primera instancia  un argumento repetido hasta el cansancio en la opinión pública: “a la gente no le importa nada y hace su vida normal”. “La situación es atemorizante, eso es un hecho objetivo, el riesgo de muerte que conlleva a la sensibilización alrededor de las subjetividades, existe. Ese temor o esa angustia, no puede ser medida al margen de una particularización de clase o sector social”, explica a eltucumano.com.

 Foto: Franco Olea para eltucumano.com


El profesional hace hincapié en la necesidad de focalizar y evitar hablar desde la generalidad simplificando una gran cantidad de factores que intervienen en la conducta de la sociedad, ya que no todos tienen las mismas condiciones para lidiar con esa angustia o con ese temor que genera vivir una pandemia.Es fundamental discriminar desde qué sector social se miden los riesgos y en relación con eso, el compromiso con las medidas, asegura Mendoza. “En relación a los sectores más populares, el primer factor a tener en cuenta es que la situación estructural de los barrios es lamentable. Por lo tanto, están expuestos a un montón de otras cosas. Cuando arrancamos con la pandemia era mucho más preocupante la situación del dengue. Hay barrios que están sin agua y bajo condiciones paupérrimas. Están expuestos a tantas cosas que muchas veces es distinta la dimensión que se le da a esto del coronavirus”, destaca.

Además, recalca que desde el Comité Operativo de Emergencia (COE) se planificó sobre una hipótesis, una intervención que está bastante alejada a esa realidad de los barrios. “Por eso los recursos que ha tenido  la gente en los sectores más vulnerables -con sus propios temores para poder lidiar con esto-  han ido al margen de las acciones que tenía pensadas el gobierno. Eso ya lastima la credibilidad en las propuestas que el COE pueda tener en las distintas fases que proponga”, expone y reconoce que las zonas que tuvieron las mejores experiencias fueron aquellos en los que se pudieron crear los Comités de Crisis.

La Costanera, uno de los barrios más postergados de Tucumán. Foto: Franco Olea para eltucumano.com

Por otro lado, en referencia a los sectores sociales intermedios, el análisis que realiza el profesional de la Salud Mental está relacionado a una serie de incongruencias en las planificaciones del COE para abordar la emergencia. Recuerda que se decidió, por ejemplo, avanzar en una serie de flexibilizaciones y, ante el aumento de contagios, las autoridades prohibieron las reuniones sociales privadas, pero no obligaron a cerrar los bares. “Eso podría tener una lógica si estuviese más explicado y mejor implementado. Al igual que la restricción del horario de atención de los bares que no tiene fundamento. Al no estar claro, no se respeta”, sentencia.

Esta desconfianza y falta de compromiso con las medidas, tienen que ver también con la poca claridad de las propuestas de gobierno en el marco de la emergencia. “Se puede retroceder en las fases con los argumentos correctos. Ahí el mensaje sería distinto. El pedido de compromiso resuena de otra manera. Todo el mundo está preocupado y atemorizado. No puede ser la falta del compromiso la razón de que se detonen los contagios. Era esperable y se lo dijo, pero no se dijo con claridad que, hasta que no haya una vacuna, la salida es regular un contagio progresivo. Hay que balancear correctamente y orientar a la comunidad con más claridad”, reflexiona.

La Costanera, uno de los barrios más postergados de Tucumán. Foto: Franco Olea para eltucumano.com

Con respecto a las incongruencias a las que hace referencia Mendoza, el diputado tucumano y exministro de Salud de la Provincia, Pablo Yedlin, justifica estas idas y vueltas como productos de un desconocimiento del coronavirus y su evolución. “Tenemos que confiar en las autoridades. Van a tomar las mejores decisiones según la evidencia. Puede ser que haya habido una autorización para reuniones y circulación de turismo interno, estas cosas van a pasar. Hay que acostumbrarnos a este ir y venir”.

En cuanto al comportamiento de los tucumanos, Yedlin señala que se puede hacer un esfuerzo mayor, aunque no desliga  la responsabilidad  del Estado: “Eso tambiénes responsabilidad de nosotros como Estado, de estar ahí pidiéndole a la gente distancia social, uso de barbijo y no salir de ser necesario”.

Por último, al ser consultado en referencia a la posibilildad de que la falta de respuesta en la gente podría llevar a Tucumán a regresar a Fase 1, el médico hizo referencia a la necesidad de encontrar un equilibrio entre salud y economía y afirma que no ve posible a esta altura dar pasos hacia atrás ante los resultados poco felices que se registraron en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). “Prácticamente no lo consiguieron en AMBA, que tienen miles de casos por día y una congestión de su terapia intensiva llegando al 90%. No me parece que nosotros podamos pensar en esa posición”, analiza Yedlin, que remarca como fundamental mantener y cumplir los protocolos establecidos.