Comportamiento social en pandemia: ¿qué hay detrás del "incumplimiento" de los tucumanos?
Desde que se determinó la circulación comunitaria de coronavirus en Tucumán las miradas y las críticas de las autoridades apuntan a la conducta desaprensiva de algunos ciudadanos que no respetan las recomendaciones sanitarias. Diferentes realidades y acceso a recursos abren el debate sobre en quién recae la responsabilidad.
El gobierno de la provincia decidió encolumnarse tras un mismo mensaje y apuntar a la responsabilidad de los tucumanos como arma principal para contener la pandemia. En la misma dirección, en varias oportunidades señaló la mala conducta como la principal causa del aumento de contagios.
Para no caer en un análisis sesgado de la realidad, cabría preguntarse en qué medida parte de la responsabilidad está efectivamente en las acciones individuales de las personas y qué parte le corresponde al Estado, en una situación inédita a la que todos deben acostumbrarse adquiriendo nuevos hábitos y a través de diferentes recursos para protegerse de un enemigo invisible.
Foto: Franco Olea para eltucumano.comDesde una mirada crítica, Marcos Mendoza, Técnico Superior en Psicología Social, realiza un análisis de varios factores que intervienen en el comportamiento social de los tucumanos en el marco de la emergencia sanitaria. Temor, mensajes poco claros del Estado, riesgos de contagio y posibilidades de enfrentarlos en diferentes sectores sociales y algunas medidas incongruentes y fragmentadas por parte de las autoridades, son algunos de los elementos que impactan en el accionar de las personas.
Al ser consultado por esta situación, Mendoza refuta en primera instancia un argumento repetido hasta el cansancio en la opinión pública: “a la gente no le importa nada y hace su vida normal”. “La situación es atemorizante, eso es un hecho objetivo, el riesgo de muerte que conlleva a la sensibilización alrededor de las subjetividades, existe. Ese temor o esa angustia, no puede ser medida al margen de una particularización de clase o sector social”, explica a eltucumano.com.
Foto: Franco Olea para eltucumano.com
El profesional hace hincapié en la necesidad de focalizar y evitar hablar desde la generalidad simplificando una gran cantidad de factores que intervienen en la conducta de la sociedad, ya que no todos tienen las mismas condiciones para lidiar con esa angustia o con ese temor que genera vivir una pandemia.Es fundamental discriminar desde qué sector social se miden los riesgos y en relación con eso, el compromiso con las medidas, asegura Mendoza. “En relación a los sectores más populares, el primer factor a tener en cuenta es que la situación estructural de los barrios es lamentable. Por lo tanto, están expuestos a un montón de otras cosas. Cuando arrancamos con la pandemia era mucho más preocupante la situación del dengue. Hay barrios que están sin agua y bajo condiciones paupérrimas. Están expuestos a tantas cosas que muchas veces es distinta la dimensión que se le da a esto del coronavirus”, destaca.
Además, recalca que desde el Comité Operativo de Emergencia (COE) se planificó sobre una hipótesis, una intervención que está bastante alejada a esa realidad de los barrios. “Por eso los recursos que ha tenido la gente en los sectores más vulnerables -con sus propios temores para poder lidiar con esto- han ido al margen de las acciones que tenía pensadas el gobierno. Eso ya lastima la credibilidad en las propuestas que el COE pueda tener en las distintas fases que proponga”, expone y reconoce que las zonas que tuvieron las mejores experiencias fueron aquellos en los que se pudieron crear los Comités de Crisis.
La Costanera, uno de los barrios más postergados de Tucumán. Foto: Franco Olea para eltucumano.com
Esta desconfianza y falta de compromiso con las medidas, tienen que ver también con la poca claridad de las propuestas de gobierno en el marco de la emergencia. “Se puede retroceder en las fases con los argumentos correctos. Ahí el mensaje sería distinto. El pedido de compromiso resuena de otra manera. Todo el mundo está preocupado y atemorizado. No puede ser la falta del compromiso la razón de que se detonen los contagios. Era esperable y se lo dijo, pero no se dijo con claridad que, hasta que no haya una vacuna, la salida es regular un contagio progresivo. Hay que balancear correctamente y orientar a la comunidad con más claridad”, reflexiona.

En cuanto al comportamiento de los tucumanos, Yedlin señala que se puede hacer un esfuerzo mayor, aunque no desliga la responsabilidad del Estado: “Eso tambiénes responsabilidad de nosotros como Estado, de estar ahí pidiéndole a la gente distancia social, uso de barbijo y no salir de ser necesario”.








