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“La decisión ya fue tomada": docentes se niegan a extender el ciclo lectivo 2020

educación en pandemia

La Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP) afirmó que no trabajarán durante enero y febrero. Además, descartaron la suspensión de las vacaciones de julio.




Este lunes desde la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP) descartaron que la extensión del ciclo lectivo 2020 para enero y febrero, como una posible medida para recuperar el tiempo que los estudiantes perdieron por la pandemia de coronavirus que aún amenaza al país.

David Toledo,  secretario General del gremio, explicó que esta posibilidad fue rechazada por las distintas organizaciones sindicales que representan a los trabajadores docentes y que fue expuesta ante el Consejo Federal de Educación, del cual participan todos los ministros de Educación del país.

“No avalaremos ninguna suspensión de vacaciones ni la extensión del ciclo lectivo”, señaló el dirigente en Los Primeros, y agregó: “La decisión ya fue tomada y comunicada a las autoridades. Incluso esto está consignado en el borrador de protocolo elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación”.

Por último, a pesar de que desde Nación aseguran que las cases regresarán en agosto en la mayoría de los distritos del país, Toledo aseguró que no hay fecha cierta para el reinicio de las clases presenciales en Tucumán y reconoció que siguen pendiente de resolución los pedidos realizados por ATEP para garantizar la seguridad de docentes y alumnos, en un supuesto retorno a las escuelas.

Protocolo

El pasado miércoles, el Ministerio de Educación de la Nación terminó de elaborar los protocolos básicos que deberán cumplirse en forma obligatoria en cada establecimiento y las recomendaciones a las provincias que decidirán en función de sus propias modalidades y características de su población escolar.

Los protocolos básicos, confeccionados tras arduas reuniones con sindicatos docentes, especialistas, infectólogos y funcionarios de otros ministerios, serán presentados la semana entrante para su aprobación en el Consejo Federal de Educación.

A partir de allí, quedarán unas seis semanas para que las escuelas se adecuen a este nuevo modelo de organización escolar "que será muy distinto a la escuela que teníamos en marzo pasado", dijo el ministro de Educación, Nicolás Trotta, durante la presentación realizada mediante una videoconferencia desde el Palacio Sarmiento.

Una escuela antes de abrir sus puertas deberá tener a su personal docente y no docente capacitado en medidas sanitarias y de higiene en función de la pandemia de coronavirus, mientras que las familias también deberán estar preparadas en ese sentido.

A su vez, la escuela que no tenga los insumos necesarios de higiene, acceso al agua potable, desagües cloacales, jabón, toallas descartables y cestos de basura no podrá recibir a los alumnos cuando se decida volver a las clases presenciales.

Respecto a los alumnos, se los dividirá por grupos con un máximo de ocho en función del espacio físico de cada aula, para que haya un metro y medio de distancia mínima entre uno y otro, a la vez que todos deberán ir con barbijos, al igual que las docentes.

La distribución que propone el Ministerio de Educación es el "modelo burbuja" con ocho alumnos agrupados a los lados del aula y el docente en el centro, o con los alumnos sentados en zig zag hacia los costados y el maestro en uno de los extremos.

Además, una vez abiertas, las escuelas deberán establecer su propio protocolo de ingreso y egreso de alumnos, el cual deberá ser escalonado. Habrá recreos, pero el tiempo y la frecuencia de los mismos, deberá ser determinado por cada director con el fin garantizar el distanciamiento social.

El distanciamiento será de dos metros entre alumnos con los estudiantes sentados y de 1,5 metros para los alumnos de nivel primario, al tiempo que deberá estar coordinado el transporte escolar para evitar aglomeraciones en la entrada.

Cuando se detecte un caso positivo de coronavirus en una escuela, el protocolo del Ministerio de Educación indica que se cerrará el establecimiento por un día hasta desinfectar el inmueble, mientras que cada docente deberá tener desarrolladas las estrategias para aquellos alumnos que les toque ese día recibir educación a distancia.

Dentro de la escuela no habrá reuniones ni eventos y se deberá efectuar una ventilación constante de las instalaciones.