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"Ya no contagio": 42 días luchando contra el Coronavirus en Tucumán

HISTORIAS DE ACÁ

Dejó atrás su trabajo y su maestría en curso en Barcelona para volver a estar cerca de sus amigos y familia cuando aumentaban los casos en España. Jamás pensó que se convertiría en un caso excepcional y prueba piloto de una droga efectiva que le permitió recibir el alta y comenzar a rehacer su vida.





“Soy la primera en Tucumán que tiene el virus después de 28 días; los médicos me dijeron que soy la primera en Tucumán que se ha tratado con hidroxicloroquina, una especie de rata de laboratorios”. 

En septiembre de 2019, Rosario Padilla (26) se fue a Barcelona; una maestría en Negocios Internacionales, un nuevo trabajo que la apasiona, nuevas amistades y el sueño de toda su vida la esperaban. Todo marchaba bien hasta que la pandemia de Coronavirus puso un freno a sus planes. Cuando la situación comenzaba a descontrolarse en España, tomó la decisión de regresar a Argentina, para estar cerca de sus amigos y familia: jamás pensó se convertiría en la primer paciente que tuvo Coronavirus más de 28 días en Tucumán, ni la primera en someterse al tratamiento con hidroxicloroquina que dio buenos resultado en ella y se aplicará a pacientes críticos en nuestra provincia. Tras 42 días, un mes y medio, que incluyó aislamiento domiciliario e internación hospitalaria por su estado semi-crítico -sin asistencia respiratoria-, recibió el alta médica

“Prefiero sacar un pasaje, venirme a Argentina, hacer mis 15 días de cuarentena por venir del exterior y de ahí el tiempo que queda hasta que pueda volver a España, pasarlo con mis amistades, mi familia, mientras estudio y trabajo a distancia porque era lo mismo que estar encerrada en España pero por lo menos podía estar acompañada”, pensó Rosario el sábado 14 de marzo, cuando en España se disponían a declarar el Estado de Alarma ante el constante incremento de casos de Coronavirus. “En España no se tomaba muy en serio lo que estaba sucediendo a pesar que en Italia que está al lado ya se estaban muriendo centenares de personas, no se usaba barbijo, se subestimaba bastante el tema”, recuerda ahora en diálogo con eltucumano.com mientras comienza a ‘normalizar’ su vida tras ganarle la batalla al Covid-19.

En Barcelona, trabajaba por las mañanas en una importadora – exportadora, y cursaba por las tardes, de 16 a 21 horas. “Era una rutina bastante pesada pero la pasaba bien, hice un montón de amistades, los fines de semana me despejaba y el lunes comenzaba de nuevo con mi rutina. Estaba viviendo un sueño, trabajar y estudiar afuera; no eran vacaciones”, recuerda desde el departamento de San Miguel de Tucumán donde sigue cumpliendo el aislamiento social preventivo y obligatorio.

Rosario luchó un mes y medio contra el Coronavirus, desde que sintió el primer síntoma hasta que el Sistema Provincial de Salud (SiProSa) le dio el alta médica en Tucumán, luego de que el tecer y cuarto hispado que  a los que se sometió dio resultado negativo. Estuvo aislada en su casa y en el Hospital Centro de Salud cuando los síntomas se agravaron y tras confirmarse que seguía teniendo el virus tras 28 días. 

Día 1. Barcelona. Primer síntoma.

El sábado 14 de marzo, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció que se implementaría el Estado de Alarma, equivalente español del aislamiento social preventivo y obligatorio: hasta ese momento se registraban 5.753 casos confirmados, 1.522 más aguardando confirmación y el número de víctimas fatales ascendía a 136, localizándose 86 de ellos en la Comunidad de Madrid.

“Ese mismo día tomé la decisión de sacar un pasaje para volver a Argentina: sin la posibilidad de un vuelo directo, tenía dos opciones, Madrid – Ezeiza o por Alemania. Decidí volver por Alemania porque Madrid era el epicentro del Coronavirus en España y me dije ‘no puedo pisar ese aeropuerto’. Además, la situación en Alemania todavía no se comparaba con lo que estaba pasando en España”, reconstruye Rosario, un mes y medio después del inicio de su periplo.

Ya en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat ese mismo día, sintió el primer síntoma. “Empiezo a sentir una presión en el pecho; no sabía si era un dolor emocional, porque esa misma mañana había tomado la decisión radical de volver a Argentina, agarré una valija, metí mis cosas y de un momento a otro me estaba yendo sin saber si llevarme todo o no. Mi plan era hacer mi cuarentena y poder pasar el tiempo en Argentina hasta que mejore la situación y volver a España”, apunta.

“Eran bastantes emociones juntas. Llego al aeropuerto y veo en las pantallas todos los vuelos que se iban cancelando y el mío no. Éramos 30 argentinos en espera para hacer la conexión Barcelona – Alemania – Buenos Aires. Llegamos a Alemania pero perdemos el vuelo a Buenos Aires, sale en nuestros ojos”, rememora.

La aerolínea los reubicó en un vuelo al día siguiente, por lo que el contingente de argentinos quedó varado 24 horas en Alemania. Fueron ubicados en un hotel pero “era todo incertidumbre”. En Argentina podían ingresar hasta el lunes 16, porque luego comenzarían los “vuelos de repatriación”. El dolor en el pecho persistía, pero me decía 'deben ser los nervios'”. 

Los pusieron en lista de espera y finalmente tomaron el vuelo hacia Buenos Aires. La esperaban la conexión a Tucumán y allí la cuarentena.

“Mamá, respiro dentro de todo bien, pero me duele el pecho”.

Día 3. Tucumán. Inicio de aislamiento.

Su familia le dejó un auto preparado en el Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo para que sin entrar en contacto con nadie de forma preventiva pueda dirigirse al departamento donde cumpliría con los 14 días de cuarentena vigentes para personas llegadas del extranjero que volvían de países con circulación viral de Coronavirus. Luego se cerrarían las fronteras y comenzarían los vuelos de repatriación; hoy toda persona que ingresa a Tucumán debe permanecer aislada.

Día 6. Nuevos síntomas.

“A los 3 días me empiezo a sentir mal: amanezco con un poco de fiebre y dolor de garganta, pero se me pasa. La presión en el pecho que sentí en Barcelona nunca se fue, pero respiraba bien, era como que me dolía algo”, resume. Mientras tanto, seguía cumpliendo el aislamiento y se mantenía al día con su trabajo y sus estudios de forma remota. “Hasta hacía gimnasia”, destaca.

Día 13. Caso sospechoso.

Una semana después, Rosario perdió el olfato y el gusto. “No se hablaba mucho de esos síntomas”, analiza en retrospectiva. Se puso en contacto con la Dirección de Vigilancia Epidemiológica, quienes le dijeron que los síntomas que presentaba se correspondían con un posible caso de Coronavirus, por lo que deciden realizarle el hisopado. 

“Nunca me hubiese imaginado pasar por esto: se me fue el olfato y hasta que no tuve confirmación hacía gimnasia todos los días dentro de mi departamento, no me quedaba quieta” 

El 30 de marzo, se le realizó el primero hisopado nasofaríngeo por “Caso sospechoso de Covid-19”.


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Día 14. Coronavirus.

El resultado del hisopado fue “DETECTABLE” y se confirmó el 31 de marzo.

“El resultado me angustió. No por mí, por mi familia, que no los veía desde septiembre del año pasado que llegué con la idea de encerarme 14 días y estar con ellos, y ahora tengo el virus. ¿Cuándo los voy a volver a ver?”, se preguntaba.

Desde hace 10 días que regía en Argentina el aislamiento social preventivo y obligatorio que decretó el presidente Alberto Fernández el 20 de marzo. Rosario dio positivo de Coronavirus el día que se terminaba su cuarentena obligatoria de 14 días por haber regresado del exterior.

“Me dieron el resultado el último día en el que cumplía mis 14 días de cuarentena por haber venido del exterior. El hisopado y mi confirmación de virus se dilató bastante en el tiempo, no apenas llegué”, recuerda.

Más allá del resultado positivo, se sentía tranquila porque “hasta eso, no salí, no vi a nadie, me mantuve bien guardada”. Al recibir el resultado, se dijo a sí misma: “bueno, ya está, debe estar en la última etapa el virus porque dentro de todo me siento bien”.

Semanas 3 y 4: convivir con el Covid-19

La semana siguiente, la primera con la certeza de que tenía el virus, comenzó a tener fiebre mientras cumplía el aislamiento en su departamento, pero sabiendo que estaba contagiada. “Nunca superaba los 37,5°, pero si tenía mucha conjuntivitis; el olfato el gusto no volvían y me dolía el cuerpo, pero no tuve ni tos no dificultades para respirar”, detalla. Desde la Dirección de Infectología se comunicaban día de por medio con ella para conocer cómo estaba: “bastante bien” era su respuesta. 

En los registros del Ministerio de Salud, esto se contempla como "aislamiento domiciliario en buen estado de salud", pero ello cambiaría  tras un nuevo hispado y nuevas complicaciones de salud.

Día 28. Nuevo hisopado

El domingo 12 de abril, 28 días después de aquel primer síntoma en el Aeropuerto de Barcelona, Rosario se sometió a un nuevo hisopado. El protocolo establece que a los 28 días del primer síntoma al paciente se le toma una nueva muestra esperando la confirmación de que el virus en el cuerpo ha cumplido su ciclo y que la misma de negativo. 

El lunes 13 recibiría el resultado. Esa noche, fue la peor de todas sus noches luchando contra el Coronavirus.

“Cuando me voy a dormir, tipo 1 de la mañana me despierta una presión horrible en el pecho, sentía que tenía una persona de 200 kilos encima que no me dejaba respirar, no respiraba y estaba sola; la llamo a mi hermana que estaba haciendo la cuarentena cerca, y ella coordina con la ambulancia para que me vengan a buscar”.

“La ambulancia me busca y me llevan al Centro de Salud; ya desde ahí me hicieron quedar (internada) porque al otro día mis resultados volvieron a dar positivo, y yo era el primer caso en Tucumán en el que el virus excedía ese protocolo que indicaba que tras 28 días daba negativo, por lo que tuvieron que reinventar el protocolo para mi caso que tras 28 días seguía teniendo el virus y más con el ataque de derivó en la internación”, explica.

Día 29. Nuevo positivo e internación.

No hay parte oficial del Ministerio de Salud Pública sobre la situación del Covid-19 en Tucumán para esa fecha. Rosario pasaría por esos días del grupo de pacientes confirmados que estaban “aislados en sus domicilios en buen estado de salud” al grupo de los casos en “aislamiento hospitalario”. Los casos positivos en Tucumán ascendían a 30 en ese entonces.

Nunca antes había estado internada en un hospital, y ahora se convertía en un caso complejo para el Sistema de Salud de Tucumán; además permaneció aislada, sola, en el tercer piso del hospital de Santa Fe y Avenida Nicolás Avellaneda, en San Miguel de Tucumán. “Por primera vez en mi vida pisé un hospital, soy una persona muy sana, nunca ninguna intervención. Me pusieron suero por primera vez, nunca lo necesité. Me puse fuerte porque veía a mi familia  muy afligida, si me ponía loca no ayudaba a nadie”, reflexionaba.

Hidroxicloroquina

“Me trataron con una droga, hidroxicloroquina, que se está utilizando para la disminución de la carga viriósica en Europa y yo era la primera a tratar con esa droga en Tucumán”, señala. 

Una junta médica del Sistema Provincial de Salud (SiProSa) analizó los pro y contra de someterla al tratamiento y le planteó a su familia probarla en ella. Tras el visto bueno, Rosario aceptó el tratamiento, una prueba piloto para casos de Covid-19 en Tucumán.

“Todas las decisiones se comunicaban a la persona que me acompañó a ingresarme que era mi mamá que fue detrás de la ambulancia y cualquier novedad primero a ella y luego a mí. Por ejemplo cuando surge la posibilidad de tratarme con esta droga: le comentan a ella los pro y contras y me traen una hoja para firmar. Me comentan todo, me piden autorización: cuando me dicen que mi familia apoya el tratamiento me terminó convenciendo y me dijeron que iba a estar totalmente cuidada, me dejaron muy tranquila y a las horas empecé con el tratamiento”.

Ya recuperada, Rosario indica que la hidroxicloroquina “no es una droga sencilla porque te acelera el corazón, puede provocar infartos, entonces cada 4 horas me hacían electrocardiogramas y controles para ir analizando la evolución y controlando el corazón”.

Contacto humano

“Todo el día tenía adentro de la habitación médicos y enfermeros que me iban haciendo los controles no solamente por el cuadro y por tener el virus, sino por la droga que estaba consumiendo. Fue muy bueno el trato, no me puedo quejar de nada, cualquier duda que tenía me la despejaban, si a las 4 de la mañana tenía una consulta, ellos venían”, valora. A la preparación de los médicos, con cofías, máscaras y barbijos, la define entre risas "como un tremendo show", pero necesario.

“Una sola vez el jefe de médicos me acercó celular todo envuelto y hablé 10’ con mi mamá, una sola vez, esa fue mi única comunicación. Es difícil estar 10 días, más para una persona que nunca fue a sanatorio, que nunca la internaron”, confiesa.

"¿Me estoy por morir?"

“La droga conmigo funcionó espléndida, nunca me sentí mal ni nada raro en el corazón, si bien de noche me hacía la cabeza: ¿estoy respirando bien? ¿Me estoy por morir? ¿Qué me pasa?”, se preguntaba cada una de las 10 noches que pasó aislada en el tercer piso del Hospital Centro de Salud.

“En el hospital nunca tuve fiebre ni nada más que un dolor de cabeza por estar encerrada. Estaba sin celular en la sala, sin hacer nada, me tomaba un Tafirol y se me pasaba. La atención fue excelente, los médicos fueron super atentos conmigo. Yo estaba en un área donde yo era el único caso confirmado, en semicrítico y había otros pacientes en otras habitaciones pero casos sospechosos, yo totalmente aislado por ser caso confirmado”, precisa.

Día 39. Tercer hisopado.

Tras 10 días internada en el Centro de Salud, Rosario se sometió a una tercera muestra, que dio resultado negativo. "Desde que me dieron el negativo, a los 20 minutos ya estaba de nuevo aislada de nuevo en mi departamento. Con el primer negativo dejás la terapia y te podés retirar por tus propios medios”, indica. El protocolo dice que desde el primer hisopado tienen que pasar 48 horas y hacer un nuevo test: si recibía un segundo resultado negativo, recibía el alta médica.

Día 42. "Ya no contagio”

El sábado 25 de abril a la noche Rosario recibió el esperado segundo negativo y la todavía más esperada alta médica del Siprosa. “Desde entonces, sigo cumpliendo la cuarentena, pero ya puedo ir al supermercado, a la farmacia, bajar por el ascensor o recibir un delivery, siempre con barbijos y guantes, pero sabiendo que ya no contagio”.

La vida después del Coronavirus

"Cuando me ingresaron había 30 casos en Tucumán, era muy poco para tener criterios fijos. No había casos de personas con 28 días con el virus en el cuerpo", recuerda, ya recuperada y desde su departamento. “Toda mi familia, mi mamá lloraba de la alegría, mi papá también, mis hermanos, todos me han apoyado muchísimo, que se haya terminado era realmente una bendición”, celebra.

Rosario confiesa estar “feliz por mi salud, por las personas que quiero. Consultada por la espera del resultado de cada hisopado, no duda en afirmar que es "peor que un evatest". “En el encierro pensaba que se me iba de las manos mi sueño, todo lo que construí en este tiempo”, ilustra sobre los peores momentos que pasó conviviendo con la enfermedad.

Ya recuperada, Rosario retomó el trabajo y sus estudios en Barcelona, pero a distancia y desde Tucumán. “Me fue bastante bien”, dice optimista sobre un examen virtual que dilató unos días la entrevista. “Me hubiese gustado tener apuntes ahí (en el Centro de Salud) para prepararme mejor, pero creo me defiendo”, bromea, mientras aguarda los resultados.

A la gente me gustaría decirle que no subestime nada de lo que está pasando, que respeten todas las medidas de prevención y cumplan todas las recomendaciones: amá el barbijo y el alcohol en gel, úsalos siempre”, resalta. 

Ella además tiene otra recomendación, que apunta a la empatía: "si tienen un caso cerca, desarrollen la empatía. Si yo estoy encerrada no soy el único foco de contagio, lo tienen ellos también cada vez que salen. Por suerte la gran mayoría de mis vecinos se portaron súper bien conmigo, me ayudaron y estuvieron siempre atentos".

El futuro

“Mis planes se fueron por la borda, no sé cuándo voy a poder volver, no sé cuándo Alberto Fernández me dejará salir y Pedro Sánchez entrar, entonces dependo de muchas cosas. Al menos desde la Maestría ya me dijeron que me puedo graduar online, y del trabajo me bancan, incluso al no tener la ciudadanía me darían la posibilidad de contratarme indefinidamente para quedarme; todas esas situaciones más allá del virus me angustiaban por la incertidumbre que generan, pero las voy pasando día a día, cumpliendo mis obligaciones”, resume.

Por lo pronto, Rosario seguirá aislada, trabajando y estudiando desde su departamento en Tucumán y esperando para regresar a Barcelona. Antes de ella se permitirá compartir y disfrutar con su familia y amigos, a quienes no ve directamente desde que emprendió viaje hacia Europa. Cuando sale, lleva con ella el alta médica del Siprosa, más allá de que afirma haber sido bien recibida por “la gran mayoría” de sus vecinos. 

“El último hisopado dice que no contagio”, subraya, pero admite que “quedó ese miedo, esa angustia de decir, mirá si contagio”, y se ríe, tras una larga batalla de un mes y medio contra la pandemia que tiene en vilo a la humanidad y de la que Tucumán no es para nada ajeno.