El drama de la familia Lizárraga: “El agua no nos dio tiempo de nada”

FUERTE TEMPORAL

Las intensas lluvias caídas el miércoles pasado han afectado a muchos tucumanos. La historia de Gisella y sus hijas, todavía con el barro como testigo de lo vivido. VIDEO

La familia Lizárraga perdió todo.




Gisella Lizárraga les estaba dando el mate cocido a sus hijas cuando vio el cielo y pensó lo peor: “Otra vez”. Es entonces que apuró a las chicas para que terminaran la merienda en su casa del barrio 11 de marzo, en la esquina de Américo Vespucio y Bernabé Aráoz y comenzó el drama: “Ya me había pasado todos los años: estamos en un pozo, por eso nos entra el agua”.

Gisella y su familia se encuentran en una situación crítica que comparten muchas familias tucumanas luego del fuerte temporal que se vivió el miércoles pasado en la provincia. Han pasado cuatro días y todavía el barro sigue presente y los colchones recién comienzan a secarse bajo el sol.

“Nos inundamos, perdimos todo, la ropa, las camas. Un metro de agua ha entrado. Vivo en una pieza con mi marido y con mis cuatro hijas. Además viven con nosotros mi papá que es discapacitado y mi mamá también. En una pieza de atrás vive mi hermano con sus dos pequeños hijos. No sabemos qué hacer”, relata Gisella, quien recuerda el día pasado por agua.

“Se ha largado de repente y el agua no nos dio tiempo de nada. Le estábamos dando el mate cocido a las chicas cuando les dije: ‘Levantemos las cosas porque seguramente nos inundamos’. Ya estamos curtidos con la lluvia. Cada vez que la tormenta nos agarra de todo: ropa, colchones, papeles de documentación. Estaban todos los chiquitos asustados, la vecina se llevó al bebé a su casa mientras tratábamos de sacar el agua con un tacho, pero era imposible. No apareció nadie a ayudarnos, solo entre los vecinos”.

Todo lo que perdió la familia Lizárraga y que ha motivado un pedido desesperado en las redes sociales fue conseguido con el esfuerzo y los ingresos de Gisella como vendedora ambulante, especialmente en la calle vendiendo verduras en bolsitas, las changas de su marido como albañil que nunca alcanzan y el cobro de una Asignación Universal por Hijos.

“Hasta las 4.30 de la mañana estuvimos sacando el agua. Los colchones estaban mojados, mis chicos fueron a dormir a un vecino a quien no le había entrado mucha agua. No dormimos esa noche. Hemos amanecido sentados del temor que caiga más agua. Son chapas viejas las que tengo. No tengo de perfiles de hierro, son de palo, es una pieza chica y todo se me inunda”, se quiebra Gisella.

“La Municipalidad no terminó todavía de hacer una boca tormenta: estaba trancada. Antes se podía levantar a la tapa y chupaba todo el agua. Ahora el agua ha llegado un metro. Estábamos con el tachito en la mano para las goteras del techo. Ahora tratamos de sacar el barro que queda, pero todavía sigue aquí. Tampoco podemos abandonar la casa. No falta el que se meta”, se angustia Gisella, quien lamenta todo lo sucedido y deja un teléfono para quien desee ayudarla en este dramático momento que vive junto a su familia: “Es  0381 154-187765. Estamos desesperados”.


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