Top

De Macri a Fernández: lo que pasó y lo que viene, según economistas tucumanos

NUEVO GOBIERNO

Cuatro especialistas con miradas políticas diversas analizan la política económica macrista y proyectan los próximos cuatro años de economía albertista. ¿Tiene alguno la receta para salir de la crisis?

Mauricio Macri y Alberto Fernández (Crédito: Alfredo Sabat)





Keynesiano que terminó siendo ortodoxo, especulador, profundamente capitalista o simplemente malo. Así definen los cuatro años económicos del expresidente Mauricio Macri, a grandes rasgos, los cuatro economistas tucumanos consultados por eltucumano.com a modo de autopsia de lo que pasó entre 2015 y 2019, y proyección a corto y mediano plazo con Alberto Fernández como presidente.

Los especialistas Gustavo Wallberg, Eduardo Robinson, Alfredo Grassia y Ariel Osatinsky tienen miradas muy distintas sobre la economía, también de la política, a la hora de analizar las razones que llevaron al país a caer en una crisis económica de magnitudes -según algunos de ellos- iguales o peores a la del 2001, con Fernando de la Rúa como mandatario nacional.

¿Macri le erró al modelo? Las respuestas generan un empate. Dos de los economistas, Wallberg y Robinson, coinciden en cierta forma en que el exmandatario cometió equivocaciones por no explicitar el verdadero panorama económico que lo acechaba, o por no aprovechar oportunidades de crecimiento al hacer reformas profundas. Sin embargo, del otro lado, Grassia y Osatinsky, afirman que nada nada de esto, nada de esto fue un error. Por el contrario, afirman que el modelo económico macrista fue concebido para favorecer a un sector exclusivo, creando las condiciones necesarias para el enriquecimiento y la fuga de capitales.

“Se apuntó a una política de demanda agregada, que sirve para salir de ciertas crisis de corto plazo, pero no para crecer”, apunta Wallberg. En tanto Robinson explica que “no se avanzó con una reforma de fondo y se recurrió al endeudamiento para evitar esas reformas”.

En disidencia, Grassia afirma que lo de Macri “fue especulación económica para beneficiar a sectores que se llevaron casi 84.000 millones de dólares de nuestro país”. En el mismo tono, Osatinsky asegura que el saliente mandatario “llevó adelante una política económica en favor de los intereses de los capitalistas”.

Los cuatro años de Mauricio Macri como presidente contrajeron la economía. Así se puede comprobar en las cifras:

- Dólar de $9,85 a $63.

- Deuda pública en relación del PBI que supera el 90%. En 2015, la misma relación no superaba el 53%. El peor escenario desde 2004.

- La deuda pública aumentó US$ 74.000 millones entre fines de 2015 y de 2019. Pasó de US$ 240.000 millones a US$ 314.000 millones. En 2018 la Argentina recibió el préstamo más elevado de la Historia del FMI: US$ 56.000 millones.

- Nivel de producción industrial equivalente a 2006.

- Inflación de 40,9% a 56,5% (estimado por REM) en cuatro años. La cifra más alta en 28 años, cuando en 1991 alcanzó 84%.

- Nivel de actividad económica de 4,9%, inferior al 2015.

- Caída del PBI en 11% desde el primer trimestre de 2018.

- Riesgo país de 450 puntos en diciembre de 2015 por arriba de la barrera de los 2.000 a la actualidad.

- Desempleo de 10,6%, la más alta desde 2006. El último registro de 2015 fue de 6,5%.

- Pobreza de 30,1% (dato estimado por CEDLAS para el primer semestre de 2015) a 35,4% (INDEC).
La herencia de Macri a Fernández también genera un empate de opiniones entre los especialistas. Dos de ellos, Wallberg y Robinson, destacan lo positivo dentro del contexto de crisis en que el nuevo presidente recibe el país, mientras que Grassia y Osatnsky defenestran la labor del exmandatario.

“En los fundamentos deja un país con mejores cimientos que el que recibió, pero sin solucionar problemas clave”, explica Wallberg, que valora algunas medidas como la actualización de tarifas de los servicios públicos y obras contra inundaciones que se concretaron desde 2016. Por su parte, Robinson destaca la labor de Macri en cuanto a dejar “una economía más integrada al mundo y con menos distorsiones de precios relativos sobre todo en energía”.

Grassia y Osatinsky no piensan como sus pares y son contundentes a la hora de definir el país que recibe el nuevo presidente: “un país devastado”, según el primero; y “un país en bancarrota”, según el segundo.

En lo que respecta al año que viene, 2020, la opinión de los economistas tucumanos es dispar y muy poco optimista. Todos coinciden en que no será un año en que se percibirán mejoras -aunque no las descartan-, pero que tendrá lugar un período de reconstrucción. En palabras del propio Alberto Fernández, sus primeros meses estará enfocado en “quienes han quedado atrapados en el pozo de la pobreza y la marginación”.

¿Y qué se puede esperar de los cuatro años de este nuevo gobierno? Las respuestas de los cuatro consultados son diametralmente opuestas en fundamentos y sensaciones. Se percibe escepticismo, pesimismo, optimismo y espíritu de lucha.

Wallberg es escéptico. No cree que se pueda prever algo para un tiempo tan largo como cuatro años, y menos en un país de economía tan cambiante como la Argentina. Prefiere apostar a ue la clase política reconozca errores aciertos ajenos, y errores propios para no repetirlos. Robinson, en cambio, se muestra pesimista y explica el porqué: “Vamos a una economía con más intervención del Estado en los mercados, lo que inhibirá la inversión y por lo tanto no habrá generación de empleo genuino”. Grassia es el único que talvez ve una luz al final del túnel, ya que percibe una esperanza en los sectores de la industria y del comercio con la asunción del nuevo mandatario, aunque espera que de este Gobierno nazcan políticas de Estado que excedan cualquier mandato presidencial. Por último, Osatinsky descree que la situación pueda mejorar. Para él, la actual y la anterior administración son parte de lo mismo y asegura que a la crisis la terminarán pagando los trabajadores.

¿Alguno tiene la receta para salir de la crisis? A continuación, compartimos la entrevista completa:


1. ¿Cómo describiría la gestión de Macri en términos económicos?

Gustavo Wallberg

Fue una gestión que en su inicio se equivocó en la elección del motor de crecimiento y luego de 2018 no pudo resolver el apremio de la crisis. La dirigencia política (no sólo Cambiemos) eligió una política keynesiana: más allá de las etiquetas, se decidió hacer del Estado el motor de la economía, con el gasto público financiado con deuda como impulsor esperando que la inversión privada apareciera en simultáneo o al menos apenas viera a la economía reactivarse. A fines de 2017 casi la totalidad de los sectores de actividad había crecido comparados con 2015, pero la inversión privada no se hizo presente. El error estuvo en que no se generaron las condiciones para ello: la seguridad jurídica mejoró (el respeto institucional es algo a destacar) pero no estaba garantizada ni por la relación de poder en Congreso (Cambiemos nunca tuvo mayoría) ni por el potencial de regreso del kirchnerismo; la carga tributaria seguía alta; la inflación cedía pero demasiado lento (y se veía una política fiscal inconsistente con la monetaria); crecía la carga de la deuda, exponiendo el sector externo a la variabilidad internacional; y la tasa de interés interna era creciente (por las Lebac, que a su vez implicaban un potencial de inflación contenida).

Es decir, se apuntó a una política de demanda agregada, que sirve para salir de ciertas crisis de corto plazo, pero no para crecer. El intento de Macri fue el mismo de Kirchner, pero en un contexto diferente. A Kirchner le duró tres años: en 2007 ya debió mentirse con la inflación, la crisis internacional de 2008-2009 disfrazó el freno de la economía, en 2010 hubo rebote y desde 2011 estancamiento (incluyendo desde ese año la persistente baja en el uso de capacidad industrial instalada, que no es sólo fenómeno del gobierno de Macri). A Macri le duró dos años pues la aplicó habiendo recibido el doble de carga tributaria y los precios de commodities por la mitad. El recuerdo del kirchnerismo luce mejor sólo por comparación con las altas inflación y sensación de inestabilidad presentes.

A partir de la combinación de sucesos locales e internacionales negativos (sequía, impuesto a la renta financiera que provocó salidas de capitales, aumento de la emisión de dinero, suba de la tasa de interés internacional) en 2018 la suba del precio del dólar y la retracción del financiamiento obligaron a recurrir al FMI y a apurar la reducción del déficit fiscal, pero recién en diciembre de 2018 el Banco Central dejó de crear base monetaria, con lo que hacía agosto de 2019 la inflación sería notablemente baja (ya había comenzado a reducirse en junio), pero el resultado de las Paso desmadró todo.

En resumen, se comenzó con el keynesianismo y se terminó tratando de hacer ortodoxia.

Eduardo Robinson

La gestión Macri en términos económicos no fue buena. Se subestimaron los problemas, no se pudo bajar la inflación ni reactivar la economía. Macri no explicitó los desequilibrios que recibía. No se avanzó con una reforma de fondo y se recurrió al endeudamiento para evitar esas reformas. Eso trajo aparejado una suba en la desconfianza, devaluación y suba de la inflación. Con sus secuelas de pérdida del poder adquisitivo y mayor deterioro social.

Alfredo Grassia

Lo dividiría en dos. Por un lado, cómo afectó a la mayoría de los argentinos, ese modelo que comenzó a implementarse el 10 de diciembre. Y por otro lado ese sector muy reducido y exclusivo de la especulación financiera, que se vio beneficiada. Creo que primero hay que decir que no fueron errores, negligencias, ni impericias, fue especulación económica para beneficiar a sectores que se llevaron casi 84.000 millones de dólares de nuestro país y que en el otro sector está el más perjudicado, la mayoría de los argentinos, que va a seguir pagando ese modelo que provocó la fuga de recursos de todos los argentinos.

Ariel Osatinsky

Macri llevó adelante una política económica en favor de los intereses de los capitalistas, agravando todos los problemas que ya venían del gobierno kirchnerista (recesión, derrumbe industrial, devaluación, inflación). Esta política golpeó severamente a los trabajadores (ocupados y desocupados) y los jubilados con un ajuste brutal (desocupación, precarización, empleo informal, pobreza y miseria), garantizando enormes ganancias a los capitalistas (tarifazos, subsidios millonarios, pago de la deuda, etc.). Cabe destacar que el ajuste no fue solo llevado adelante por Macri, sino que el Peronismo acompañó todas las leyes de brutal ajuste con su voto en el Congreso. Los gobernadores peronistas también en sus respectivas provincias aplicaron el ajuste y como resultado tenemos la situación de Chubut, pero Tucumán no está lejos. Cambiemos y el Peronismo defienden los mismos intereses sociales, los de los empresarios.
 
2. ¿Cuál es el país que le deja Macri a Fernández? ¿Pudo haber aplicado otro modelo económico?

Gustavo Wallberg

En los fundamentos deja un país con mejores cimientos que el que recibió, pero sin solucionar problemas clave. Lo positivo está en la casi corrección de la situación de los servicios públicos con la actualización de las tarifas (de cubrir sólo entre el diez y el quince por ciento de los costos, a cubrir entre 70 y 80 por ciento), las obras de agua, cloacas y contra las inundaciones, la extensión y mejora del servicio ferroviario de cargas, la mejor cobertura del territorio con líneas aéreas, la aceleración de la instalación de fuentes no tradicionales de energía eléctrica, la mejora de muchos trámites para el comercio exterior y el nacimiento de empresas, el casi equilibrio de las cuentas públicas primarias y el cumplimiento adecuado de las relaciones fiscales con las provincias. Es decir, muchos de los elementos básicos para el crecimiento sostenido. Lo negativo se trata más bien de situaciones heredadas que no se pudieron corregir: carga fiscal, gasto público excesivo e ineficiente, bajo nivel de crédito formal, marcos normativos sectoriales atrasados (que ayudan a explicar la ineficiencia privada y la poca toma de mano de obra permanente y formal).

Ahora bien, tanto lo bueno como lo malo son fruto de la línea de trabajo elegida explicada en la pregunta anterior. Y el margen para hacer algo diferente era estrecho, pero posible. La estrechez estaba dada por la falta de mayoría en el Congreso y por la disposición militante de generar conflictos contra el gobierno si se tomaban medidas que pudieran ser interpretadas como ajustes (de hecho, igual se tildó de ajustador a un presidente que no achicó el Estado). Sin embargo, con mejor manejo político se hubiera podido trabajar más rigurosamente en cuestiones de fondo tributarias y de gasto. Por ejemplo, si en vez devolver coparticipación a todas las provincias sólo se lo hubiera hecho con las tres que tenían sentencia de la Corte Suprema se habría podido alinear a los gobernadores y de allí a los diputados y senadores que les respondieran para trabajar en reformas profundas en la estructura del Estado (método de discutible legitimidad, pero útil). También hubiera servido presentar de manera más cruda lo recibido, así como mostrar algún país como ejemplo al que llegar, esto es, mostrar por qué y para qué se sufren los costos, que valían la pena por lo que se podía obtener a cambio.

De todos modos, dudosamente la mayoría de los dirigentes políticos tenga conciencia de lo que implica la restricción presupuestaria, que ésta vale también para el gobierno, y que el sector privado es el corazón del crecimiento económico. La deuda externa es un claro ejemplo. Debe recordarse que no es deuda de Macri, o sólo de Macri: de acuerdo a la Constitución Nacional, la deuda debe ser aprobada por el Congreso, con lo que la decisión de endeudarse en vez de bajar gasto (o endeudarse para cubrir una baja de impuestos y de gastos) fue tanto de Cambiemos como de parte de los peronistas, ya que sin el voto de ellos no hay deuda externa.

No se trataba de hacer shock o gradualismo. Por realismo político no era posible el shock, pero debió haberse trabajado, aunque fuera de manera paulatina, en otra dirección. Eso sí era posible.

Eduardo Robinson

La economía que deja Macri es una economía en estado de estanflación. La recesión no se pudo superar y se aceleró la tasa de inflación. Lo positivo, es una economía más integrada al mundo y con menos distorsiones de precios relativos sobre todo en energía. Se redujo el déficit fiscal y hay superávit en el sector comercial.

Por otro lado, dada la aceleración de la inflación la demanda de dólares se aceleró y se implementó el cepo al dólar. El otro capítulo relevante es la reestructuración de la deuda. Con una economía estancada el peso de los intereses web la deuda fue creciendo y hay escasez de dólares para honrar con los pasivos.

Alfredo Grassia

Por supuesto que pudo haber aplicado otra política económica; siempre hay otro camino. La economía no es una ciencia exacta, sino una ciencia social que debe tener en cuenta siempre las coyunturas políticas, sociales y culturales de los países. No se asemejan en nada un país con otro, en ningún aspecto, y una realidad con otra. Lo que pasa es que el Gobierno de Macri comenzó y estuvo signado siempre con un modelo determinado de país, que primo la renta especulativa financiera. Desde el minuto cero hizo eso. Fue un modelo económico.

¿Y cuál es el país que le deja Macri a Fernández? Un país totalmente devastado. Tenés un 40,8% de pobreza, un 12% de desocupación, la mayor caída del consumo en 20 años, una caída de la industria de 18 meses consecutivos, la mayor pérdida de empleo de ese sector desde la crisis del 2001, una capacidad industrial por debajo del 50%. Devastado en lo macroeconómico. Y además deja un país sobreendeudado. Macri tomó un país que tenia un 38% del PBI comprometido y deja un país con más de un 100% de ese PBI comprometido. Deja un país muy complejo. Me animo a decir que el escenario peor que en 2001. A comparación del gobierno de De la Rúa, esa deuda tenia entre un 40% y un 55% dolarizada la deuda, hoy está por encima del 90% dolarizada. Los argentinos no imprimimos dólares; hay que salir a conseguirlos.
 
Ariel Osatinsky

Deja un país en bancarrota económica, en cesación de pagos, con una enorme recesión y desocupación, con más de 40% de pobreza. Son las consecuencias de una orientación económica que estuvo al servicio de los capitalistas y del endeudamiento exponencial, que fue acompañada por el Peronismo/Kirchnerismo durante los casi 4 años de Cambiemos. Cabe recordar que Cristina pagó cerca de 200.000 millones de dólares de deuda, dejando en 2015 un país en recesión con 30% de pobreza. Macri agravó toda la situación económica y social.

Una política en favor de la mayoría, que somos los trabajadores, requiere de un gobierno que tome las medidas que el pueblo trabajador necesita que son la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda usuraria, nacionalizar el sistema bancario, el comercio exterior y los recursos estratégicos, ponerlos bajo control de los trabajadores, y a partir de allí concentrar el ahorro nacional en un plan de industrialización y obras públicas, generando de esa manera  todas las medidas necesarias en favor de los intereses de los trabajadores para salir de la pobreza, la desocupación, la precarización.

Cambiemos y el Peronismo son hostiles a estos cambios ya que son gobiernos de los capitalistas. Solo un gobierno de trabajadores puede tomar esas medidas y dar una salida a la crisis que vive el país, terminando con el despilfarro y el saqueo, y las consecuencias destructoras de la anarquía capitalista.

3. ¿Qué se puede esperar de la economía en 2020?

Gustavo Wallberg

Un año inestable, dado lo complicado de la situación económica. Aunque debe esperarse a los anuncios concretos antes de cualquier especulación, como mínimo puede decirse que la inflación no cederá en el corto plazo. Hay inercia en el proceso inflacionario y el nuevo gobierno no parece dispuesto a elegir las vías rápidas para reducir la inflación (como la apertura total de la economía o dolarización). Antes bien, lo dicho pre-asunción parece apuntar a una política monetaria que juega mucho con el riesgo de aumentar la inflación. Es probable que el cepo al dólar se mantenga, lo que por un lado puede jugar por la calma en cuanto que el exceso de dinero no podrá incidir mucho en la cotización oficial, aunque sí en la de mercado negro (habrá que ver cuál cotización tiene más efecto sicológico); por otro lado, si ese exceso de dinero es volcado al mercado de bienes, que eso sea o no inflacionario dependerá de cómo responde la oferta de bienes. Dando un margen de esperanza en el arranque del gobierno, el desvío de flujo de gastos al exterior por el turismo, algo de aprovechamiento de la capacidad instalada sin uso que no requiera inversiones fijas y que el congelamiento de tarifas de servicios públicos pueda ser aprovechada por las Pymes tal vez el primer trimestre no luzca mal. Después, habrá que ver en su momento.

Eduardo Robinson

La economía del año que viene será una economía más intervenida, con un dólar que estará controlado por el cepo, subirá la brecha entre las cotizaciones y puede haber una tenue reactivación del consumo a costa de mayor emisión de moneda y por lo tanto no cederá significativamente la tasa de inflación. Pero, esa tenue reactivación no podrá evitar que la economía termine cayendo por tercer año consecutivo.

Alfredo Grassia

Según las medidas que una va viendo, escuchando, leyendo, en 2020 Argentina va a tener una transición difícil, porque va a tener que tomar decisiones difíciles. Primero, basada en problemáticas urgentes. Primero, la cantidad de argentinos que no cuentan con los recursos para poder cubrir sus necesidades básicas, pero también hay gente que no tiene para comer. Lo urgente es ponerle un plato de comida a la gente y, después, comenzar a sanear la economía interna que esta destruida. Esto no lo vamos a sentir en los primeros meses, porque es un proceso que lleva tiempo y quizás se postergue hasta el año siguiente. Para este año se espera un comienzo de reactivación económica, interna, y después en la segunda mitad del año comenzar a ver el proceso para refinanciar la deuda, se comiencen a delinear detalles dentro de lo macroeconómico con la reactivación de la industria, generación de empleo y el potenciamiento de las economías regionales. La primera mitad del año no va a sentir una mejora la clase media porque va a priorizar al sector vulnerable para sacarlos de la situación en que cayeron.

Ariel Osatinsky

El gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández buscarán, al igual que Cambiemos, que los trabajadores paguen la crisis. Es la función que tiene el llamado pacto social, regimentar a la clase trabajadora para imponer congelamiento salarial y suprimir las paritarias, mientras el incremento de precios continúa pulverizando el poder adquisitivo y alimentando las ganancias de los empresarios. Como salida a la desocupación plantea continuar con el trabajo precarizado bajo programas sociales de miseria.

El gobierno de Alberto Fernández y Cristina está comprometido en dar continuidad a los acuerdos con el FMI y el pago de la deuda (aproximadamente 60.000 millones de dólares con los compromisos de 2020). Buscará una reestructuración de la deuda, postergar un tiempo los pagos o algún tipo de quita, pero está comprometido con el pago de una deuda usuraria e ilegítima. El pago de la deuda se hará sobre la base de un mayor ajuste. A su vez, una parte importante de la deuda, en pesos, es con organismos nacionales como la ANSES. Por lo tanto, habrá mayor emisión monetaria, para afrontar estos pagos y para dar mayores subsidios a los capitalistas. Habrá nuevas devaluaciones y mayor inflación (ya antes de asumir hablaban de 40%, seguramente será mayor). Avanzarán en una nueva reforma previsional contra los jubilados (ligar los nuevos incrementos ya no al índice de inflación sino a la evolución de la recaudación impositiva que aumenta mucho menos fruto de la recesión), y una reforma laboral contra los trabajadores que son las exigencias del FMI.
 
4. ¿Qué deben esperar los argentinos de la economía en los próximos cuatros años?

Gustavo Wallberg

Cuatro años es demasiado tiempo para prever algo. Lo único que puede decirse es que en una situación como la argentina los males y los rebotes ocurren rápido, pero la puesta del país en una senda de crecimiento es un trabajo de largo aliento y que requiere reconocer los errores propios para no repetirlos y los aciertos ajenos para mantenerlos.

Eduardo Robinson

Vamos a una economía con más intervención del Estado en los mercados, lo que inhibirá la inversión y por lo tanto no habrá generación de empleo genuino. Más carga fiscal y una situación social que sin inversión no puede mejorar sustancialmente.

Alfredo Grassia

A los argentinos no sobra la esperanza, y se basa en esa expectativa positiva que ya se siente en la industria, en el comercio y otros sectores por el cambio de Gobierno. Tenemos que esperar lograr políticas de estado que se mantengan en el tiempo. Es decir, tomar decisiones que excedan mandatos presidenciales. Nosotros cada 8, 10 y 12 años, 4 en este caso, cambiamos radicalmente las políticas macroeconómicas, en todos los aspectos; eso es el problema grande que tenemos los argentinos.

Ariel Osatinsky

El Gobierno de F-F busca arbitrar entre intereses de distintos sectores capitalistas que se contraponen, pero que acuerdan en descargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. A su vez, es un gobierno que busca consolidar aún más una economía orientada a la exportación de recursos primarios, y por lo tanto gobernará en favor de las petroleras, de Vaca Muerta, de las Mineras. Por ello, buscará atraer las inversiones extranjeras a esas actividades, pero esos inversionistas y el FMI pondrán condiciones: avanzar en las reformas previsional y laboral contra los jubilados y trabajadores, ajuste fiscal para garantizar el pago de la deuda, la dolarización de los hidrocarburos que luego se transferirá a las tarifas. Pero lo más importante, el gobierno asume en un cuadro de enorme miseria social, lo que significa que las masas no tolerarán esos ajustes, en un contexto de recesión mundial y guerras comerciales, y en particular de enormes rebeliones populares latinoamericanas (Chile, Bolivia, Ecuador, Haití, Colombia) y a nivel mundial (Francia, etc.). Vamos a un período de enormes luchas en la que los trabajadores (ocupados y desocupados) defenderán sus derechos.
 
5. En este nuevo contexto, ¿cuál es la fórmula para salir de la crisis?
 
Gustavo Wallberg

No hay una fórmula, aunque sí unas pocas reglas básicas, y sobre ellas cada país en cada momento puede tomar medidas concretas distintas dependiendo de las preferencias de los votantes y de las circunstancias.

Lo básico es la prudencia fiscal, la renuncia a la emisión excesiva de dinero, no jugar con el tipo de cambio, la rendición de cuentas, el cuidado institucional, la calidad educativa, la apertura al mundo y el respeto a la actividad privada como verdadero motor de la economía. A partir de allí se puede variar con la participación del Estado, la carga fiscal, las políticas regionales diferenciadas, etc. En cuanto a políticas económicas no hay una sola que sea perfecta y todas las otras hunden a los países en la miseria. En el mundo y en la historia se observa una amplia variedad que hacen que las cosas funcionen de manera aceptable. Pero los casos exitosos son aquellos en que la elección del camino económico propio se hace respetando los puntos básicos ya señalados.

Eduardo Robinson

Para superar la crisis el camino es diseñar un programa económico consistente que aliente la inversión y las exportaciones, con ello se elevará genuinamente el consumo. Y otro factor es el apego a los valores republicanos. De lo contrario, no se atrae inversión y no se resuelve la raíz de los problemas.

Alfredo Grassia

Argentina tiene una particularidad respecto a otros países. Lo primero que hay que hacer es entender que la base de nuestro país es produciendo una demanda agregada. ¿Qué significa? Reactivar el consumo, inyectar consumo en la economía. No somos un país desarrollado, no somos un país industrializado, y eso nos obliga a depender del consumo interno para generar esa movilidad económica. Porque en base a esa dinámica se generan los impuestos y recursos para poder ir desarrollando todo lo que nos falta, la industrialización y desarrollo de la manufactura. Necesitamos un fuerte consumo interno y después medidas que favorezcan el tejido productivo hacia el exterior. Contamos con recursos naturales, superficie, recursos humanos brillantes y posibilidades permanentes de crecer; no tenemos techo. Consumo interno fuerte con políticas de control de precios, de elaboración de precios para controlar la inflación y levantar el poder adquisitivo para fortalecer el mercado interno para lo que nos falta. Aquel que venda que primero hay que pagar la deuda, antes que los problemas internos, tiene otros intereses detrás. Ya lo dijo Néstor Kirchner, “los muertos no pagan”, hay que salir primero de la crisis.

Ariel Osatinsky

Una política en favor de la mayoría, que somos los trabajadores, requiere de un gobierno que tome las medidas que el pueblo trabajador necesita que son la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda usuraria, nacionalizar el sistema bancario, el comercio exterior y los recursos estratégicos, ponerlos bajo control de los trabajadores, y a partir de allí concentrar el ahorro nacional en un plan de industrialización y obras públicas, generando de esa manera  todas las medidas necesarias en favor de los intereses de los trabajadores para salir de la pobreza, la desocupación, la precarización.

Es necesario un aumento de emergencia de 20.000 pesos, un salario igual a la canasta familiar, garantizar el 82% móvil de jubilación, repartir las horas de trabajo sin afectar el salario y reincorporar a todos los despedidos, prohibir despidos y suspensiones, paritarias libres y sin techo y la defensa incondicional de los convenios colectivos de trabajo, anular todos los tarifazos, y nacionalizar sin pago el sistema de transporte para que funcione bajo control de los trabajadores. La ANSES debe funcionar también bajo control de trabajadores y jubilados.