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"Es un laburo soñado": Las claves para ser empleado judicial

Supersueldos judiciales

Milene Laise prepara a los que aspiran a los “supersueldos” del poder judicial y asegura que conoce los secretos para rendir con éxito. Cada vez son más los cursos y la demanda de parte de los jóvenes. En septiembre serán 12.121 los que rendirán los exámenes. “Muchos entran a dedo”, advierte.

Foto Instagram nicolassalvi3





Los sueños de ascenso social para los jóvenes de clase media cambiaron con el tiempo.  Para los trabajadores del siglo XIX era motivo de orgullo y la prueba de que ese sueño de progreso era posible decir “Mi hijo, el doctor”. Hoy, en el final de la segunda década del siglo XXI y en Tucumán, bien podrían decir con el pecho inflado “Mi hijo, el empleado judicial”.  Es que, actualmente, los popes de la justicia vernácula ganan más que el gobernador de la provincia. Para llegar a esa meca salarial, panacea de cualquier crisis económica, hay que empezar por rendir una serie de exámenes, como los 12.121 tucumanos que rendirán en septiembre para ingresar al Ministerio Público Fiscal Federal. Milene Laise es profesora de dactilografía y tiene las llaves del templo judicial, es la que sabe las claves para aprobar: “Es la oportunidad de tener un laburo soñado, donde tenés muchos privilegios comparado con los trabajos en el sector privado. No es la misma tranquilidad que tenés, ni los mismos sueldos. Por eso mucha gente invierte en hacer el curso”. 

“A mí no me interesa sólo que ellos aprendan, sino que entren. Yo los motivo, los aplaudo, los ayudo a creer en ellos. Ese es un plus que no encuentran en otro lado”, confiesa Milene el secreto de la formación de sus pupilos en la carrera judicial que, con los años, cada vez son más: en 2016 tenía apenas cinco alumnos y ahora está preparando alrededor de 70 personas que aspiran a ingresar en septiembre al Ministerio Público Fiscal. Milene entrena a los aspirantes en dactilografía y otro profesor en los contenidos teóricos. “La clave es la confianza a la hora de rendir rendir y verlo como una oportunidad para mejor tu calidad de vida, pero sin la presión porque muchos rinden y en ese momento se bloquean. Yo trato de sacarles esa mochila porque la sociedad exige mucho y rápido, pero no es una cuestión de vida o muerte”, recalca la profesora. 

No es el entrenamiento de Rocky en las montañas nevadas para enfrentar a Iván Drago, ni el de Maradona en un campo de La Pampa en la previa del mundial 94, pero se trata de una preparación intensiva, sobretodo, en dactilografía.  “Mis clases son personalizadas, cada alumno es un mundo diferente. Las personas cuando escriben borran porque hay cierto patrón de caracteres que el cerebro reconoce, lo más complejo es escribir bien y rápido”, cuenta Milene que el año pasado capacitó a 33 abogados para el ingreso al poder judicial de la provincia. El curso consiste en una clase semanal de dos horas durante dos meses donde se capacitan en dactilografía. También reciben clases de derecho, historia y ética. La inscripción tiene un costo de $500 y $1500 por mes las clases de dactilografía y otros $1500 para los contenidos teóricos. Es decir que toda capacitación tiene un costo de $6500, aunque muchos de los aspirantes continúan yendo durante más tiempo. 

Los exámenes varían si se trata del ingreso para cubrir vacantes en el Poder Judicial de la provincia o en el Ministerio Público Fiscal federal o provincial. Según explica Milene, en el Ministerio Público Fiscal Federal la exigencia para los aspirantes es tipear 160 palabras en cuatro minutos y se penaliza cada vez que borran o corrigen. En Ministerio Público Fiscal, pero de la provincia, son 140 las palabras que deben escribirse en cuatro minutos. Y en el Poder Judicial de la provincia el texto a tipear tiene más de 400 palabras. “El desafío es que no miren el teclado para que no pierdan tiempo ni se pierdan en el texto que están tipeando”, asegura la capacitadora. 

En el ingreso al Ministerio Público Fiscal Federal las distintas pruebas se desarrollan el mismo día y duran alrededor de 40 minutos, mientras que en el caso del Poder Judicial, lo primero que deben aprobar es el examen de dactilografía. Si pasan esa primera prueba, tienen que corregir un texto con 20 errores ortográficos. Una vez superada esa evaluación, siguen alrededor de 40 preguntas en materia de derecho con sistema de preguntas múltiples. Después vienen los exámenes de conocimientos informáticos. Los que pasan esa serie de pruebas conforman un orden de mérito. 

“En el Ministerio Público Fiscal Federal muchos entran a dedo, no es como los otros donde los exámenes son mucho más transparentes. Después de entrar en el orden de mérito, los aspirantes pasan a un sorteo y, de ahí, a una entrevista personal. Es muy fortuito”, advierte la profesora. En el instituto donde trabaja Milene los alumnos recrean exámenes parecidos a los que luego vivirán a la hora del ingreso, incluso con veedores que van siguiendo en las pantallas mientras escriben. “Hacemos eso para que se concentren al 100% y que nada los distraiga”, cuenta. 

En épocas de vacas flacas como las que vivimos, los sueldos de seis cifras que promete el poder judicial para los más encumbrados son una tentación innegable para los sueños de ascenso social. Como diría el gran Berugo Carámbula: atrévase a soñar. 

Mirá a los aspirantes preparándose para el ingreso: