Vigilias en los mataderos: Un ritual para acompañar y pedir perdón a los animales

Veganismo pacifista

La movida nació en Canadá y se extendió. Un grupo de personas comenzó a realizarlas en Tucumán. Cuestionan las formas de consumo y dan testimonio de las condiciones en que se realizan las faenas.

Dos vacas rumbo al matadero. Fotos: Facebook The Save Movement




Mirar a los ojos a un animal que está por morir no es fácil. Sin embargo, cada vez más son las personas de todo el mundo que se suman a las vigilias que se organizan en las afueras de los mataderos. Entre otras cosas, buscan ser testigos de las condiciones de los animales en sus momentos finales. El movimiento conocido como The Save Movement llegó a Tucumán. Y en la primera acción, participaron unas 30 personas. 

Ivana Acevedo es vegana desde hace más de diez años y desde hace ocho, forma parte de la Asociación Animalista Libera!, una ONG que nació en Barcelona. Entre sus actividades figuran el rescate de animales y la promoción de una forma distinta de consumir de alimentos.

De Libera! participan unas 7 personas "fijas", pero en las actividades que organizan interviene más gente que rescata animales. Si son autóctonos, los recuperan y, si no, los llevan a un santuario a Córdoba. También brindan charlas y asesoramiento a personas que quieran comenzar un estilo de vida vegano.

Hace algunas semanas realizaron la primera vigilia en las inmediaciones de un matadero en Tucumán para despedir a los animales que estaban por entrar. Y, si bien la iniciativa surgió en Canadá, ya se extendió a otras latitudes del globo. Una mujer fue la que inició el movimiento: se llama Anita. "Un día estaba paseando con su perro, pasó por la puerta de un matadero y vio los animales. Era de cerdos y vio cómo estaban. Le agarró tanta angustia por ver lo que estaba pasando que prometió ir 3 veces por semana a hacer las vigilias", explica Ivana sobre el movimiento The Save Movement.

"Se llaman vigilias porque uno va al lugar a esperar a que entre el camión con animales para poder rodearlo; si se puede, darles un poquito de agua a los animales y, dependiendo de la especie, un poco de contacto o mirarlos a los ojos. Es ese último acompañamiento previo a la muerte. Ser testigos de lo que sucede, sacar fotos de cómo es la condición de los animales, cómo es el estado de ánimo ya sabiendo que van a morir. Es para dar testimonio", resume Ivana, quien aclara que no hace falta ser vegano para participar de estas actividades que Libera planea realizar una vez por mes. En la provincia, los impulsores de esta movida tienen una página en Facebook: Tucumán Animal Save


Movimiento pacífico instalado en la provincia
En Tucumán hay por lo menos 14 mataderos registrados según los datos de los que dispone Libera!. Vacas, gallinas, conejos, cerdos y otros animales llegan al final de sus vidas en esos lugares. Luego, la carne llega al consumidor. O las pieles, porque también se crían chinchillas, por ejemplo. 

Ivana destaca que la idea es hacer un circuito de los mataderos y visitarlos. "Se pide permiso para tener 1 o 2 minutos para despedir a los animales y pedirles perdón, ya que unos segundos después pasan a la matanza", describe.  "Pedimos permiso para parar el camión, poder ver a los animales, pedirles perdón; en algunas vigilias van personas y hacen reiki o cantos suavecitos. Hay que tener en cuenta que es el único contacto pacífico que estos animales pueden llegar a tener en toda su vida", reitera.

De la primera vigilia, que se realizó en las inmediaciones de un matadero en San Miguel de Tucumán, participaron casi 30 personas. "Un número bastante importante", señala la coordinadora de la ONG. Sin embargo, aunque el primer guardia los trató bien y el segundo se mostró más reticente, no pudieron acercarse a los animales porque desviaron los camiones. "Se acercó la policía porque veía mucha gente, pero los agentes entendieron por qué estábamos y nos ofrecieron que si necesitábamos ayuda los llamemos", recuerda.

La referente de Libera! señala que durante estas experiencias, entre las cosas que se pueden ver, está el hecho de que muchas veces los animales que llegan al matadero lo hacen en condiciones lamentables, con sarna, flacos o con los ojos reventados por las condiciones en las que se los transporta en algunas ocasiones. Asimismo, señala que observar cómo viajan los animales puede servir para denunciar condiciones de maltrato animal y de producción irregular. "Por Ley, al matadero no pueden ingresar animales caídos. Ahí uno sí puede denunciar", argumenta. "Por lo general, la gente no sabe qué está consumiendo, ni qué es lo que paga para eso", advierte la activista sobre las irregularidades presentes en la cadena de producción cárnica.

"La idea es hacer una vigilia por mes, ir siguiendo un circuito de diferentes mataderos de Tucumán. Hemos empezado con este porque era el que más cerquita estaba, ya estamos llegando a la fiestas, que es cuando más se matan animales por el consumo", agrega Ivana sobre las vigilias que seguirán realizando en los mataderos de la provincia para darles a los animales "ese último acompañamiento previo a la muerte". 


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