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Pedro, el fundador del cuerpo de bomberos de Yerba Buena

Día del Bombero

Desde el año 2008, a fuerza de vocación, los voluntarios de la Federación Tomas Liberti salvan vidas en la Ciudad Jardín y sus alrededores.




Pedro Rodríguez Salazar dedicó su vida a la actividad de bombero voluntario. A los 19 años comenzó en el destacamento de la Florida y hoy es el presidente de la Federación Tomas Liberti de Bomberos Voluntarios de Tucumán. Liberti, en La Boca, fundó primer cuerpo de bomberos un 2 de Junio, por lo que se celebra el Día del Bombero en esa fecha.

Actualmente, Pedro es el Jefe del Cuerpo de Bomberos de Yerba Buena. Lo fundó en el año 2008. Al día de hoy cuenta con 28 personas, contando a los aspirantes.  En el año 2016 su cuerpo realizó 286 salidas, casi una por día.

A pesar de estar bien equipados para las tareas que realizan, el cuerpo no tiene la cantidad de voluntarios necesarios. Estas 28 personas deben atender a una población mayor a cien mil habitantes, ya que no solamente se trabaja en Yerba Buena sino en sus alrededores.

En este sentido, Rodríguez cree que es importante que se adhiera a la ley nacional que regula el trabajo de los bomberos. Esta ley permitiría la jubilación, beneficios laborales para poder desarrollar de forma correcta las tareas de bombero y un subsidio nacional. “Esto es importante porque nos da un marco regulatorio para que podamos llevar nuestra tarea de forma correcta”, afirma.

En lo que va de 2017 solo se realizaron 40 salidas. A pesar que el número todavía es bajo, falta la época dura. “En julio y agosto empieza el trabajo más duro”, afirma Pedro. La estación seca y la quema de cañaverales intensifican el trabajo de los bomberos.


Pedro tiene 36 años y 5 hijos. Al igual que el resto de sus compañeros realiza otras actividades que son las que le garantizan el sustento económico. En su caso él es empleado público y se dedica al comercio. Pese a que sus ingresos provienen de otros rubros, el solamente realizó los estudios para poder ser bombero.

La tarea como bombero conlleva muchas obligaciones y sacrificios que se deben realizar. Hace dos años, Pedro debió estar 5 días en el Cerro San Javier realizando tareas de rescate. “Por ahí es difícil para la familia aguantar este ritmo porque uno no controla muy bien sus tiempos, pero la vocación en mi es fuerte”, afirma.