El misterio de los vendedores de paraguas, revelado
Una vendedora ambulante cuenta de donde se abastecen de mercadería, en forma instantánea, cada vez que llueve.
Caen las primeras gotas, aparecen los vendedores ambulantes ofreciendo paraguas. Pero: ¿de dónde los sacan?
Mecha Suárez, vendedora de la calle Mendoza, cuenta cuando empieza a llover ellos corren a los locales de venta mayorista como Guada o La Cueva y los compran por docena. Ahí está la respuesta, en la reacción instantánea de los vendedores callejeros.
Si un ambulante quiere surtirse con diferentes modelos debe reunirse con otros colegas para dividir la mercadería. Mecha ofrece paraguas desde los $100 hasta los grandes de doble vara a $220. “A veces vendes 20, otras 3 y te tenés que volver a casa con todos encima”, afirma la vendedora.

Mecha vende en la calle desde hace más de 30 años. Es madre de 4 hijos, todos criados a la par de ella mientras trabajaba en las calles del centro. Hoy, ya grandes la acompañan ejerciendo el mismo oficio. La mercadería que venden varía según la época del año y el clima. En sus mantas se puede encontrar medias, accesorios de mujer, vinchas para el pelo y anteojos. Cuando aparece la lluvia guarda todo eso en algún local amigo y corre a buscar los paraguas.
Desde el 2013 el gobierno se puso estricto con los vendedores ambulantes, algo que complicó su día a día. Mecha vende en la entrada de un local de quiniela de calle Mendoza durante el horario comercial. A la siesta sale a la calle, aprovechando que los municipales no controlan. “las galerías a las que dijeron que nos iban a trasladar fueron un negociado con los grandes empresarios de aquí”, afirma la vendedora. “Queremos tener la posibilidad de laburar pagando impuestos y un canon al municipio como pasa en Córdoba”, sentenció.








