17 de Octubre, Día de la Lealtad: a 81 años de la histórica jornada que marcó el nacimiento del Peronismo
El 17 de Octubre de 1945, una masiva movilización obrera exigió la liberación de Juan Domingo Perón, detenido por orden de la cúpula militar. Aquella jornada marcó el hito fundacional del movimiento nacional justicialista.
"Patas en la fuente". (Foto: Archivo Histórico de la Nación)
El 17 de Octubre de 1945 es una fecha determinante en la historia argentina. Aquella jornada, miles de trabajadores obreros provenientes de todo el país –pero mayormente de los cordones industriales del Gran Buenos Aires- marcharon de forma espontánea hacia la Plaza de Mayo para exigir la liberación del coronel Juan Domingo Perón, quien se encontraba detenido por orden de la cúpula militar de la que él mismo formaba parte. El desenlace de esa movilización no solo devolvió la libertad a su líder, sino que alumbró el nacimiento del peronismo.
En 1943, un golpe militar derrocó al gobierno conservador de Ramón Castillo. Dentro del nuevo régimen, un joven coronel llamado Juan Domingo Perón asumió la conducción del entonces postergado Departamento Nacional del Trabajo, transformado luego en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Desde ese despacho, construyó una alianza inédita con el movimiento obrero al impulsar medidas laborales largamente reclamadas por los sindicatos:
Estatuto del Peón de Campo
Creación de los Tribunales de Trabajo
Aguinaldo (sueldo anual complementario)
Vacaciones pagadas y regímenes de jubilaciones
Estas reformas le otorgaron una enorme popularidad entre las clases asalariadas, pero despertaron una profunda alarma en los sectores empresariales, conservadores y en la propia interna del Ejército. La tensión escaló hasta que, a principios de octubre de 1945, la presión militar obligó a Perón a renunciar a todos sus cargos. El 12 de octubre, fue detenido y trasladado a la isla Martín García.
A pie, en tranvías o camiones, las columnas de obreros comenzaron a marchar la madrugada del 17 de octubre. Las crónicas de la época sostienen que cruzaron los puentes del Riachuelo desde Avellaneda, Lanús y Berisso, desafiando los intentos policiales de contenerlos. Al mediodía, una multitud pacífica colmaba la Plaza de Mayo.
La fisonomía de la plaza cambió por completo: hombres y mujeres de rostro curtido y ropa de trabajo ocuparon el centro cívico del país. En una tarde calurosa, muchos decidieron refrescarse en las fuentes de la plaza, una postal que la oposición bautizó despectivamente como "el aluvión zoológico", pero que el peronismo adoptó con orgullo como el bautismo de su identidad: las célebres “patas en la fuente” del pueblo trabajador exigiendo la libertad de su líder.
Ante la masividad de la protesta y el temor a un desborde violento, el gobierno militar cedió. Perón fue trasladado desde el Hospital Militar central, y cerca de las 23:00 horas, el coronel asomó al balcón de la Casa Rosada. Su discurso consolidó el pacto fundacional con la multitud, a la que llamó "hermanos trabajadores", sellando el compromiso de cara a las elecciones que ganarían unos meses después, en febrero de 1946.
El 17 de octubre de 1945 redefinió las estructuras institucionales y sociopolíticas de la Argentina bajo tres ejes fundamentales:
El trabajador como actor político: La clase obrera organizada irrumpió de manera definitiva en el escenario nacional. Dejó de ser un sector meramente corporativo para transformarse en el motor del principal movimiento de masas del país.
La polarización de la sociedad: Se consolidó una profunda grieta identitaria entre el peronismo y el antiperonismo, matriz que dominó y sigue influyendo la dinámica política argentina hasta el día de hoy.
El concepto de "lealtad": La fecha se instituyó como el valor máximo de la liturgia partidaria. Cada año funciona como un termómetro político interno, donde las diferentes vertientes del peronismo miden fuerzas y discuten su conducción.
A más de ocho décadas de aquel histórico día, el 17 de octubre mantiene su vigencia. No se recuerda como una simple efeméride del pasado, sino como el mito fundacional de un fenómeno político que moldeó los destinos de la Argentina.







