Video: un viaje al corazón de ADLAA, Amigos de los Animales Abandonados
Fer tiene 46 perros en su casa, incluido Fabri, uno de los canes más famosos de Tucumán. Marcela tiene 22 animalitos en la suya. A todos los cuidan y miman, y sueñan con que tengan su propio hogar. La utopía de no-existir, la importancia de la castración, las campañas de concientización y cómo ayudarlas a multiplicar el cuidado y la ayuda desinteresada a perritos rescatados.
Marcela y Fer junto al famoso Fabri.
Fernanda Ramos repite de memoria los nombres de los 46 perros que viven con ella en su casa de Lomas de Tafí. Allí, Amigos de los Animales Abandonados (ADLAA) tiene una parte de los animales abandonados -justamente- que han decidido cuidar con alma, corazón y vida, hasta que la adopción los separe. Se refiere a algunos de ellos como "excelentes personas". Emanando amor por los canes, le abre las puertas de su casa a eltucumano.com, como abrió su corazón para que cada uno de esos perritos de la calle entren en su vida para nunca irse, aunque se vayan. "Nuestra idea es no existir", jura luego, aunque sabe que es muy largo y empinado el camino hasta que no quede perro sin rescatar, castrar, cuidar y mimar en las calles de Tucumán.
Un accidente en su motito hizo que Fernanda y tres amigas se unan para darle vida a ADLAA, que no es un refugio pero funciona como tal para tantos animales que pasaron, pasan y pasarán por sus manos llenas de amor y mimos para los pichos de la calle, que llegan para irse en busca de su nuevo hogar o se quedan con ellas para siempre. Fabri es el más famoso del grupo, por algo lo llaman El RRPP de la banda. Su cumpleaños en la peatonal fue un éxito, sus videos revientan las redes, el andador que lo ayuda a caminar toca hasta los corazones más duros. Casos como él hay muchos, y no están en adopción; Fernanda y sus amigas lo abrazarán hasta el último día.
De los 46 animales que están en la casa de Fernanda, apenas 10 están en adopción. Los casos especiales llegaron para quedarse. Prefieren cuidarlos ellas que afrontar el drama de las adopciones frustradas. "Hay discapacitados o viejitos o con problemas de conducta, tendrían que ser adopciones muy especiales: gente responsable, con casas seguras; que los animales nunca circulen en la calle; si tienen animales, que estén castrados; que les puedan dar atención veterinaria cuando la necesiten; buen alimento", enumera Fernanda, que sabe que la mayoría de esos perritos llegaron a su vida para quedarse para siempre.
El cumple de Fabri ya es un clásico para ADLAA. Ya son 13 añitos de amor y sonrisas de su perrito más famoso. La peatonal se llenó de gorros y globos y mucho amor para celebrar al más célebre de los disca, ese que nunca se rinde y enseña a luchar y seguir adelante, sobre ruedas. Incluso, el festejo ayudó a que muchos de los perritos que se sumaron a su fiesta sean adoptados, y el próximo cumple de Fabri les tocará festejar a distancia, rodeados del calor de sus nuevas familias; o tal vez estén allí, otra vez, en la peatonal, siendo testigos del amor perruno que rompe prejuicios y barreras.
La castración es lo más importante para Fernanda y para ADLAA. Celebran que la Provincia de Tucumán y Lomas de Tafí mismo poseen centros de castración, pero reniegan de cómo funcionan. Sus años de trabajo en los tráilers de castración abalan su posición. Tras aquel accidente, sus amigas la ayudaron a cuidar de sus pichos, volvió a conseguir empleo y sacó tres créditos para lograr montar los caniles que hoy vemos, y que separan a los perritos por afinidad, edad, intensidad, estado de salud o lo que sea para que estén lo más cómodos y felices que puedan, aunque sueña cada día y cada noche con que cada uno tenga su hogar, su familia, la vida que se merecen.
"Me levanto y limpio mierda. Atiendo a todos los que están adentro, donde viven los disca. Hay un piso alisado, así que no se lastiman. (Nota de la redacción: los disca como Fabri usan pañales y algunos de ellos apenas se arrastran). Limpio acá, limpio allá, pongo comida. A la tarde salgo al fondo, limpio, pongo agua, pongo mangueras en verano, les doy de comer y ya", dice Fernanda cuando intenta explicar cómo es un día en su vida, en la vida de ADLAA y de sus perritos. Allí, el piso está lleno de viruta para absorber la pis y la caca, y hay alimentos y cosas de perros por doquier.
"Acá cuidamos a los animales y los llevamos a castrar, nosotras mismas vamos y los buscamos porque ya no los podemos tener, pero podemos ayudar a castrar. Tenés que estar mostrando todo, todo el tiempo, para que la gente vea y crea en lo que hacemos", explica sobre su labor, a la que suman visitas a escuelas y colegios, donde intentan concientizar a los jóvenes sobre el cuidado de los animales y sus necesidades.
Marcela es voluntaria en ADLAA y en su casa tiene otros 22 animalitos, entre perritos y gatitos. "Hay que concientizar a la gente para que no veamos más animales en la calle". insiste, y hace especial hincapié que por cada uno de los tantos perros que vemos solitos en las calles, hay el triple de gatitos. Luego, reflexiona que debería haber entre 30 y 50 castraciones por día para que los tucumanos podamos percibir un cambio dentro de ¡diez! años. El mayor drama para ella y todo ADLAA son aquellas adopciones que no llegan a buen puerto, perritos que vuelven a sus brazos cuando esperaban encontrar un hogar para siempre.
"Piensen en un adulto mayor. Es mucho más tranquilo, no te rompe el jardín ni las zapatillas, y le estás dando la oportunidad a un viejito que ha estado capaz diez años en la calle y se merece sentir el calor de una familia. Todos necesitan esa oportunidad,d han tenido una vida muy difícil. Se merecen un hogar, cariño, un plato de comida. Acá ellos están bien y sanos, pero se merecen una familia. Los perros que han devuelto tienen una nostalgia de la familia que tuvieron y el amor que les dieron", afirma, y escucharla y leerla te estruja el corazón.
Fernanda se encarga de aclarar que ADLAA no funciona como un refugio, porque no cuentan con el espacio, el personal ni la infraestructura para atender las demandas de tantos perritos. "Rescatar más animales es imposible, lo que hacemos es castrar todo el tiempo, que sobrevivan los que están acá y tratar de buscar más adopciones. Nos devuelven muchos animales o hay malos adoptantes", reflexiona con bronca y dolor, pero siempre cargada de amor para sus 46 perritos y cada aquel que toque las puertas de su corazón.
ADLAA necesita de la ayuda y solidaridad los tucumanos. Necesitan alimento, pañales, dinero para afrontar los $250.000 que hasta el día que nos recibieron tenían de deudas en veterinarias, máxime contemplando que necesitan unos $800.000 en alimento por mes, sumado a las tres bolsas que rondan los $40.000 para los disca. Entre donaciones, colaboraciones, fans de Fabri, la recolección de latas de aluminio que reciclan y venden, se las ingenian para afrontar todo eso y mucho más, mes a mes. También aguardan por la ayuda de albañiles o electricistas que los ayuden a reparar o mantener sus instalaciones.
Pero lo que más las ayudaría es la castración y la concientización: "Nos pueden ayudar castrando. Nuestra idea es no existir: castren sus animales. Dejemos de generar nacimientos y animales que terminan en la calle y por los que nosotros y otros tenemos que andar corriendo", les proponen a los tucumanos. Fer, Marcela, sus amigas de ADLAA, 46 y 22 animalitos que viven en sus casas y tantos y tantos más, se lo agradecerán.






