Adicciones en Tucumán: Yapur señaló la falta de centros especializados y las trabas para pedir ayuda
En su columna de salud mental, el psicólogo Alberto Yapur advirtió sobre la escasez de dispositivos públicos y privados para contener las adicciones en la provincia. Explicó la expansión de los consumos problemáticos hacia pantallas y apuestas online, las barreras específicas que enfrentan las mujeres y por qué el testimonio de pares es la clave para la recuperación.
El psicólogo Alberto Yapur conversó con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana por FM latucumana 95.9. Durante la columna dedicada a la salud mental, el especialista reflexionó sobre la importancia del deporte y las actividades recreativas como espacios de fuga necesarios para la mente, comparándolos con el juego en la infancia donde se habita plenamente el presente. Yapur advirtió que en la actualidad el concepto de adicción se ha vuelto sumamente complejo y abarca no solo el alcohol o las drogas, sino también el uso desmedido de teléfonos, videojuegos, casinos online y pornografía en jóvenes y niños. Explicó que esta problemática suele avanzar de forma silenciosa hasta que la conducta deja de interpretarse como un juego y pasa a ocupar la vida de la persona las 24 horas del día. Asimismo, remarcó que muchas muertes registradas por accidentes de tránsito, episodios de violencia o enfermedades crónicas no se contabilizan bajo el rótulo de adicción, aunque son una consecuencia directa de estos excesos.
Al abordar las trabas para solicitar asistencia en la provincia y a nivel global, el profesional sostuvo que existen muy pocos lugares capacitados en las guardias y en el ámbito privado para recibir a alguien atravesando un brote o estado de adicción. Además, explicó que habitualmente no es la persona afectada la que acude en primera instancia, sino su entorno familiar ante el desbordamiento de la situación: "Por lo general no piden ayuda, es la familia la que ya desesperada dice en un momento: 'No damos más, ¿cómo hacemos con esta persona? Porque lo amamos, se está destruyendo y nos está destruyendo'". En este proceso, Yapur detalló que opera una "satisfacción paradójica" o "goce" en la que la persona continúa con la conducta a pesar de no experimentar ningún tipo de disfrute. Respecto a las mujeres, alertó que les resulta aún más complejo solicitar asistencia o pausar su rutina debido a las obligaciones asociadas al cuidado familiar y a la falta de espacios receptivos: "A las mujeres les cuesta más pedir ayuda con estos temas hoy en día. Tampoco hay espacio para que pidan ayuda en sus propias vidas para decir: 'Freno y pido que alguien me ayude porque esto se me fue de las manos'". En cuanto a las infancias, advirtió sobre los riesgos del acceso temprano a pantallas y a la pornografía sin límite, lo que genera distorsiones severas sobre el consentimiento, la sexualidad y dificulta la construcción de vínculos afectivos saludables.
Finalmente, el especialista remarcó que los consejos tradicionales no surten efecto porque la persona en consumo se encuentra obnubilada y carece de capacidad de escucha en ese momento. En su lugar, enfatizó el valor terapéutico del testimonio de pares y el trabajo en grupos comunitarios donde las historias reales generan empatía y muestran posibilidades concretas de transformación. Yapur concluyó que para lograr una recuperación sostenida la persona debe estar dispuesta a modificar su contexto habitual y renunciar a la identidad construida en torno al consumo: "El que quiere salir de este lugar tiene que estar dispuesto a renunciar, porque tiene que renunciar al personaje que vino construyendo durante muchísimo tiempo y al entorno donde era habitual la droga".






