"Lo peor está por venir": Julián Bernat alerta sobre los altos niveles de morosidad en las pymes
Fm La Tucumana 95.9
El asesor financiero alertó en Tucumán que la creciente morosidad es solo el síntoma de un problema económico de fondo. Sostiene que el ciclo económico actual afronta límites severos por la pérdida irreversible de capital y empleo, y analiza los recursos legales desiguales que tienen las empresas frente a los ciudadanos comunes.
La economía argentina enfrenta un escenario sumamente complejo donde millones de ciudadanos se encuentran endeudados y las empresas enfrentan crecientes niveles de mora. Sin embargo, de acuerdo con el analista y asesor financiero de Pymes Julián Bernat, la morosidad es apenas la punta del iceberg de un problema mucho más grave: la ruptura estructural de la cadena de pagos en la economía real.
Para comprender la gravedad del escenario, Bernat traza una distinción técnica fundamental: la mora real no se configura de inmediato. "Aplica cuando ya tenés un atraso de más de 90 días", explica el especialista, detallando que cualquier periodo menor se considera técnicamente un simple retraso. Una vez superada la barrera de los tres meses, el Banco Central clasifica al deudor en una escala del 1 al 5, donde los últimos niveles representan deudas prácticamente irrecuperables.
No obstante, Bernat enfatiza que centrar la discusión únicamente en los millones de personas que no pueden pagar sus tarjetas o créditos es un error de diagnóstico. La crisis actual abarca toda la cadena productiva. Los indicadores clave de esta ruptura se están acelerando: los cheques rechazados se han duplicado e incluso triplicado, las presentaciones en concursos preventivos de acreedores se han duplicado, y las entidades bancarias han comenzado a restringir el crédito y subir las tasas para desincentivar el endeudamiento. Mientras la mora de los hogares se duplicó, la de las empresas se triplicó.
"Un problema financiero sería: yo vendo, pero me pagan con un cheque a 90 días. El problema económico es que no vendo directamente". Bajo esta premisa, Bernat sostiene que la recesión actual pertenece al segundo grupo. En la economía real —aquella que representa entre el 80% y 85% del PBI y que depende exclusivamente del consumo interno (como el comercio, la industria y la construcción)— las ventas se han desplomado mientras los costos fijos (alquileres, salarios e impuestos) continúan subiendo sin tregua.
Esta dinámica genera una licuación irreversible del capital de trabajo. El especialista advierte que las Pymes suelen resistir con optimismo, pero cuando agotan sus dos únicas vías de supervivencia —el capital propio y la capacidad de tomar deuda— el cierre es el único camino restante. En Tucumán, por ejemplo, calcula que las Pymes afectadas representan aproximadamente el 3% del total general, lo que se traduce en una proyección de al menos 1,000 Pymes cerradas o en situación crítica.
A diferencia de la histórica crisis de 2001 y 2002, donde se perdieron cerca de 500,000 empleos pero el capital productivo no llegó a destruirse por completo (lo que facilitó una rápida reactivación posterior), Bernat alerta que en el ciclo actual el capital se está esfumando por completo. "Cuando el capital se diluye, no es tan fácil reactivarlo; requiere de muchos años para volver a constituirse".
La crisis también expone una profunda desigualdad en las herramientas legales disponibles para enfrentar las deudas. Las empresas y Pymes cuentan con estructuras contables y mecanismos como el concurso preventivo de acreedores. Este proceso legal permite a las empresas congelar intereses, negociar quitas sustanciales de capital con los bancos y reestructurar pasivos para ganar tiempo y volver a ser viables económicamente.
En contraste, los ciudadanos de a pie carecen de estas defensas. Al no poseer balances ni estructuras corporativas, defenderse judicialmente suele resultar más caro que la propia deuda. Tras 90 días de mora, los bancos suelen vender estas carteras de deuda de consumo a estudios jurídicos de cobranza por un valor residual de apenas el 5% al 10% de su valor nominal. Estos estudios luego aplican métodos agresivos de cobro sobre los individuos, quienes —a pesar de poder negociar quitas informales una vez que la deuda se vendió— quedan con su historial crediticio afectado en el Veraz durante al menos 24 meses.
Bernat es tajante al calificar las medidas del actual equipo económico como un "rotundo fracaso" debido a su enfoque puramente financiero. Al intentar contener la inflación interviniendo únicamente variables financieras (como tasas de interés y tipo de cambio), se ha descuidado el motor productivo de la nación: las Pymes, que generan cerca del 70% del empleo registrado.
"La primera necesidad del hombre es el empleo, después viene todo lo demás". En un escenario donde el capital y el trabajo se destruyen simultáneamente bajo políticas de extremos económicos, Bernat concluye que la desocupación pasará a ser la principal preocupación social, imponiendo finalmente la realidad económica por sobre las decisiones políticas.





