"Esto es por amor": Victoria Sauze, la Leona tucumana que desafió el amateurismo y trajo la Copa del Mundo
Tras la histórica consagración de Las Leonas ante Países Bajos, la mediocampista tucumana regresó al país con la medalla dorada y reflexionó sobre el silencioso sacrificio de entrenar sin recursos, la mística del clásico y la incertidumbre de un futuro que hoy elige disfrutar.
Foto Instagram/VickySauze.-
A las siete de la mañana de ayer lunes, Victoria "Vicky" Sauze volvió a pisar suelo argentino con la voz quebrada por los festejos, pero el pecho cargado de gloria. Nacida en Tucumán en julio de 1991, la mediocampista formada en Tucumán Rugby escribió una de las páginas más grandes en la historia del deporte de su provincia al convertirse en la primera tucumana en consagrarse campeona mundial de hockey femenino, sumando la ansiada tercera estrella al escudo de Las Leonas.
La final del Mundial de Países Bajos y Bélgica 2026 contra la poderosa selección neerlandesa fue mucho más que un partido de hockey. Para Sauze, era una cuenta pendiente de carácter personal que se cobró con creces tras las caídas sufridas en finales anteriores y la dura semifinal olímpica pasada. "Fue un partido que estaba esperando desde la semifinal en el Juego Olímpico que perdimos", confesó la tucumana en Urbana Play, tras arribar al país. "Ya habíamos jugado tres finales con Holanda... y yo personalmente desde el día que perdimos esa final estaba soñando con este día, con volver a tener otra oportunidad".
La definición no pudo ser más dramática. Tras un encuentro cerradísimo en el que Vicky fue clave ejecutando la parada del córner corto para el agónico gol del empate, la corona mundial se definió en los penales australianos. En esa instancia de extrema tensión, la figura de "la China" en el arco —a quien Sauze define sin dudar como "la número uno del mundo"— terminó de inclinar la balanza. "En los australianos hay un poco más de otras cosas que de suerte... hay mucho de mérito", remarcó, valorando el rigor técnico por sobre el azar en los momentos de mayor presión.
La trayectoria de Victoria Sauze es el fiel reflejo de la perseverancia. Su llegada a la selección mayor fue tardía, debutando recién a los 26 años tras haberse mudado a Buenos Aires para jugar en River bajo la tutela de Sergio "Cachito" Vigil, a quien describe como su gran guía. El camino desde el norte del país le sumó una complejidad que conoce muy bien: "Yo soy de Tucumán, entonces por eso es más difícil llegar, entre comillas, siendo del interior te ven menos". Su vitrina, que hoy ostenta una medalla de plata olímpica en Tokio 2020 y una de bronce en París 2024, es el resultado de un esfuerzo titánico.
Al ser consultada sobre el secreto de la hegemonía argentina en una disciplina con realidades económicas tan dispares frente a las potencias europeas, la tucumana no dudó en señalar el factor humano: "Tenemos una cultura de la entrega, del entrenamiento, de la pasión, que lo es todo. Nosotras, la realidad es que con muy poco recurso de todo tipo buscamos y soñamos grandes cosas". El contraste con el profesionalismo neerlandés es absoluto, ya que el seleccionado local enfrenta un apoyo estatal que califica como "muy bajo para lo que te demanda ser un deportista de alto rendimiento".
Esa brecha se compensa con una entrega ciega: "Nosotras dejamos la vida por esto". Para preparar este Mundial, el plantel debió someterse a una dura concentración de seis meses en el país, lo que obligó a muchas jugadoras a sacrificar contratos profesionales en el exterior. "Estuvimos dispuestas a dejar todo. Todas teníamos posibilidades de jugar afuera y estuvimos dispuestas a dejarlo por estar ahí. Esto es por amor, 100% por amor al arte, por amor al deporte, por amor a la camiseta argentina".
La incertidumbre del mañana y el adiós de los 35
Con la medalla dorada ya asegurada tras un largo periplo que incluyó pasos por las ligas de India y España antes de asentarse en San Lorenzo, la tucumana empieza a mirar el horizonte con la madurez que dan los años. A los 35 años, y tras haber compartido esta última gesta con leyendas como Luciana Aymar —quien las acompañó y cantó el himno junto a ellas en la final—, el retiro de las grandes citas parece una realidad ineludible.
"Es altamente probable que haya sido mi último mundial y lo viví como tal", reveló Sauze sobre el cierre de un ciclo irrepetible. Sin embargo, lejos de mostrarse ansiosa por el próximo paso, la campeona elige abrazar el presente con serenidad: "Hoy es la primera vez en la vida que no tengo un destino a dónde ir... estoy como 'bueno, no sé qué va a pasar', y la verdad es que un poco me gusta estar en ese lugar, dejar que la vida me sorprenda". Mientras tanto, Tucumán y el hockey argentino celebran a una leona que demostró que la pasión, cuando es verdadera, no entiende de fronteras ni de carencias.







