Según una encuesta, Jaldo tiene el 50% de intención de voto en Tucumán y saca una ventaja clave sobre Catalán
La ventaja de la fórmula oficialista de Osvaldo Jaldo - Miguel Ángel Acevedo (50,1%) frente al binomio opositor de Lisandro Catalán (31,2%) se sostiene sobre la alta aprobación que registra la gestión provincial (58%). El informe presencial de Hugo Haime & Asociados evidencia que el marcado rechazo en Tucumán a la gestión del presidente Javier Milei (57%) y el malestar por el recorte de recursos nacionales a la provincia (67%) actúan como fuertes limitadores para el crecimiento de la propuesta libertaria.
Osvaldo Jaldo/Facebook.-
De acuerdo con el más reciente estudio de opinión pública elaborado por la consultora Hugo Haime & Asociados, el gobernador Osvaldo Jaldo, acompañado por Miguel Ángel Acevedo en la fórmula del Partido Justicialista (PJ), registra una intención de voto del 50,1%, posicionándose en una situación de extrema fortaleza electoral.
El informe, basado en un relevamiento de opinión pública realizado entre el 24 de julio y el 1 de agosto de 2026, contempla un diseño muestral polietápico con cuotas de sexo y edad sobre un total de 800 casos domiciliarios en la provincia, con un margen de error estimado de ±3,54 puntos porcentuales. El estudio sitúa en un distante segundo lugar a la fórmula de La Libertad Avanza (LLA), integrada por Lisandro Catalán y Molinuevo, que cosecha un 31,2% de las adhesiones bajo el explícito respaldo del presidente Javier Milei. La diferencia entre ambas opciones principales asciende a los 18,9 puntos porcentuales, un margen que polariza de forma casi absoluta el escenario electoral tucumano.
El resto de las fuerzas políticas que aspiran a la conducción provincial se ubican muy lejos de la discusión mayoritaria. La Unión Cívica Radical (UCR), con la postulación de Mariano Campero y José Cano, alcanza el 6,4% de intención de voto, seguida por Fuerza Republicana (FR) de Ricardo Bussi y Gerardo Verón Guerra con un 4,3%, y el Frente de Izquierda (FIT) de Ariel Arréguez y Martín Correa con un 2,0%. Los votos en blanco o nulos representan el 3,5%, mientras que la franja de indecisos que no sabe o no contesta se sitúa en un bajo 2,7%.
Uno de los datos más destacados del relevamiento es la profunda fragmentación territorial que exhibe el voto en Tucumán. En la zona Centro, que concentra los sectores urbanos más densos del área metropolitana, se registra un virtual empate técnico entre las principales opciones: Jaldo recoge un 38,2% de intención de voto frente a un ajustado 37,9% de Catalán.
Sin embargo, la balanza se inclina definitivamente a favor del oficialismo a medida que el análisis se traslada al interior provincial. En la zona Oeste, Jaldo estira su ventaja con el 50,4% contra el 30,3% de la fórmula libertaria. El contraste definitivo se observa en la zona Este, un bastión histórico del peronismo local donde el gobernador arrasa con el 66,4% de los apoyos, triplicando la performance de Catalán, que allí queda relegado a un lejano 23,1%.
La composición del electorado de ambos candidatos principales revela perfiles sociales y económicos radicalmente opuestos. Osvaldo Jaldo consolida su liderazgo gracias a una base electoral predominantemente popular. El actual mandatario provincial alcanza su pico máximo de adhesión en el segmento socioeconómico calificado como "Bajo Bajo", donde logra un categórico 61,6% de la intención de voto. Su apoyo se mantiene robusto en la franja "Bajo" con un 48,3%, pero comienza a descender en los sectores de ingresos medios, donde registra un 32,0%, y toca su punto más bajo en el nivel "Medio Alto" con apenas un 15,4%.
En sentido inverso, el apoyo a Lisandro Catalán y La Libertad Avanza experimenta un crecimiento exponencial a medida que se escala en la pirámide de ingresos de los tucumanos. El binomio respaldado por el gobierno nacional lidera con holgura en los sectores medios y altos: alcanza un 44,6% en el segmento "Medio" y escala hasta su máximo del 49,1% en el nivel "Medio Alto", logrando una ventaja sustancial de más de 33 puntos sobre Jaldo en este último sector.
Esta brecha económica se traslada también a las variables de edad y género. El voto hacia LLA está marcadamente masculinizado, captando el 36,4% del apoyo de los hombres frente a un 26,3% de las mujeres; por el contrario, la intención de voto de Jaldo es sumamente homogénea, situándose en un 49,4% entre los varones y un 50,7% entre las mujeres.
En el plano etario, Catalán da su pelea más reñida en el segmento joven de 16 a 29 años, donde obtiene el 38,1% de los sufragios, quedando a solo 8,4 puntos de Jaldo, quien retiene un 46,5%. No obstante, el candidato de LLA experimenta un declive pronunciado en las franjas de mayor edad, registrando apenas un 9,8% entre los mayores de 65 años, un sector donde el gobernador provincial se afianza con su mejor desempeño histórico, alcanzando el 67,4% de los votos.
El peso de la gestión nacional y la valoración de las figuras
El estudio de Hugo Haime & Asociados evidencia que la polarización en Tucumán está intrínsecamente ligada a la valoración que la ciudadanía hace de las gestiones nacional y provincial. En la provincia, la administración de Javier Milei cuenta con una desaprobación del 57% frente a una aprobación del 40%. Entre el extendido universo de ciudadanos tucumanos que rechazan la gestión nacional, Jaldo retiene de manera casi exclusiva un contundente 70,6% de la intención de voto, mientras que Catalán se reduce a un mínimo de 4,5%. Por el contrario, en el segmento minoritario que aprueba al presidente Milei, Catalán logra aglutinar el 68,4% de los apoyos, frente a un 21,9% que conserva el actual mandatario provincial.
En el orden local, la gestión provincial de Osvaldo Jaldo goza de una salud política considerable, registrando un 58% de aprobación frente a un 38% de desaprobación. Esto se traduce en un sólido blindaje electoral: el 75,4% de quienes aprueban su gobierno afirman que volverán a elegirlo en los comicios de mayo. Catalán, por su parte, se nutre principalmente del descontento provincial, capitalizando el 53,6% de la intención de voto entre quienes desaprueban la gestión jaldista.
Finalmente, la diferencia de instalación pública y conocimiento personal representa otro de los grandes escollos que la lista de La Libertad Avanza deberá sortear en los meses previos a la elección. Osvaldo Jaldo goza de una altísima valoración en la provincia, con una imagen positiva consolidada en el 66,3% y una negativa del 33,7%.
En la vereda de enfrente, el candidato libertario Lisandro Catalán exhibe una imagen positiva del 32,3% y una negativa del 18,2%. Sin embargo, su principal debilidad radica en que arrastra un 17,4% de desconocimiento absoluto entre los encuestados y un 32,1% que evalúa su figura de manera regular, lo que indica que, a pesar del fuerte empuje de la marca de La Libertad Avanza en ciertos sectores, el candidato aún debe recorrer un camino importante en el nivel de instalación general para amenazar seriamente la hegemonía electoral que el oficialismo provincial ostenta de cara al próximo 9 de mayo.
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